Arizona pide explicaciones por la operación "Rápido y Furioso"
Jan Brewer, la gobernadora de Arizona.

La operación "Rápido y Furioso" puso en peligro vidas de personas inocentes en México y Estados Unidos, afirmó este jueves la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, en un comunicado en el que exigió respuestas sobre cómo pudo haberse aprobado e incluso alentado el operativo.

Los requerimientos fueron hechos por Brewer al Departamento de Justicia y a la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), de acuerdo al comunicado.

La operación fue concebida para rastrear la dimensión de las redes de traficantes de armas a México, para lo cual se permitió que contrabandistas y compradores bajo vigilancia adquirieran pistolas y rifles y los trasladaran a ese país, sin impedimento alguno.

Brewer indicó en el comunicado que agentes federales han testificado ante el Congreso que permitir que las armas fueran compradas y contrabandeadas, constituyó una acción completamente alejada de las prácticas regulares de las corporaciones estadounidenses de policía.

"Los agentes de la ATF perdieron el rastro de muchas de estas armas, incluyendo rifles para francotirador calibre .50 y un número importante, sin duda, encontró su camino hacia los cárteles mexicanos del narcotráfico", apuntó la gobernadora republicana.

"Trágicamente, dos ametralladoras AK-47 cuyo rastro se origina en la operación Rápido y Furioso, resultaron luego en el lugar del crimen, cerca de Río Rico, Arizona, donde fue asesinado por delincuentes el agente de la Patrulla Fronteriza, Brian Terry”.

Si los testimonios de los agentes federales son exactos “entonces la operación Rápido y Furioso puso en peligro las vidas de personas inocentes en ambos lados de la frontera”, señaló. “La gente de Arizona merece respuestas del Departamento de Justicia y de la ATF”, reiteró Brewer, según Notimex.

La gobernadora se ha caracterizado por su continua insistencia al gobierno federal para reforzar la seguridad en la frontera con México.

El pasado miércoles, tres agentes de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) testificaron ante el Congreso. El supervisor de la oficina de la ATF en Phoenix, Peter Forcelli, dijo que el operativo fue una "falla colosal de liderazgo".