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Economía

China busca comida en América

Por Juan Andrés Muñoz

Por Diego Laje

Las demandas alimentarias de 1.300 millones de habitantes son crecientes y la superficie cultivable escasea, una situación agravada por el desarrollo económico chino de las últimas décadas.

“Tenemos el progreso de la urbanización. Perdemos mucha tierra: por ejemplo, entre 1996 y 2008, perdimos 8 millones de hectáreas de tierras cultivables», comentó Lam Hon-Ming, director del programa de biotecnología molecular en la Universidad China de Hong Kong. Para hacerse una idea, esa superficie equivale al tamaño de Guatemala.

Al mismo tiempo, China sufre una sequía en otra zona fundamental para la producción alimenticia. La provincia de Sichuan, en el sudeste del país, está en la zona templada que produce arroz, un componente esencial de la dieta del chino.

El viceprimer ministro Hui Liangyu instó ante medios oficiales a que las autoridades implementen medidas para paliar la situación de los casi 13 millones de afectados.

«La tarea más apremiante es garantizar el suministro de agua potable a los residentes de las regiones afectadas por la sequía», dijo Hui ante periodistas, e inmediatamente dedicó sus palabras a la preocupación gubernamental por la producción agrícola.

Las presiones tanto de oferta como de demanda encarecieron los precios. En agosto, la inflación fue de 6,2%. El banco BBVA atribuye dos tercios de esa cifra a alzas en alimentos.

Una parte del problema

Pero la cantidad de tierras disponibles para el cultivo es sólo una parte del problema.

En 1990, un chino consumía en promedio 2.600 calorías al día, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. En 2007, la cifra aumentó a casi 3.000.

Con mayor demanda y menor oferta China se ve obligada a importar alimentos.

“China comenzó a importar porotos de soja a partir de 1996, originalmente el principal proveedor era Estados Unidos, y luego Brasil y Argentina se unieron al negocio”, dijo Lam.

Desde entonces las ventas americanas en el dragón asiático crecieron. “Ahora más del 70% de la soja que se consume en China viene de afuera,“ declaró Lam a CNN.

En 2010, China importó 55 millones de toneladas de soja, según datos de la Consejería Agrícola de la Embajada argentina en Beijing. Estos volúmenes son muy grandes y dejan poco espacio para empresarios que quieren entrar en el negocio.

Un banco aprovechó la oportunidad y, gracias a su presencia tanto en China como en las Américas, lanzó créditos para financiar exportaciones de materias primas, incluida la soja, usando los mismos envíos como garantía.

Durante el año pasado Argentina y Uruguay incrementaron sus exportaciones de la oleaginosa a China en un 199% y un 96% respectivamente, comparado con 2009, según datos de la unidad diplomática argentina en Beijing.

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