(CNN)– Es ese momento del año cuando nadie, especialmente los niños, parecen permanecer saludables.

Por supuesto que a nadie le gusta estar enfermo, y no hay duda de que los niños deberían estar vacunados y evitar azotes tales como el sarampión, la tosferina y la difteria. En cuanto a enfermedades comunes para las que no hay vacunas, tal como la amigdalitis, los padres deberían tratar de proteger a sus hijos de la exposición manteniéndolos alejados de individuos infectados.

Pero, ¿acaso hay algunas enfermedades que en realidad sería mejor que los niños contrajeran? ¿Los virus o bacterias que solo causan infección moderada en las personas jóvenes, pero que les ofrecen la inmunidad ante la misma o ante peores infecciones en el transcurso de su vida?

La respuesta es sí, pero la lista es corta. El resfriado común y las infecciones del oído pueden estar entre enfermedades que no son tan malas... y que posiblemente son incluso buenas.

"No es bueno para los niños contraer la mayoría de las infecciones", dijo Neal Halsey, pediatra y profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins y de la Escuela Bloomberg de Salud Pública. "Pero, de hecho, entendemos que el tratar de protegerlos de todas las infecciones no es necesariamente beneficioso para el niño, debido a que hoy en día existe una gran evidencia de que la hipótesis de la higiene es correcta".

Esta hipótesis plantea que los niños que crecen sin estar expuestos a las bacterias y virus comunes en el ambiente, pueden ser más propensos a desarrollar alergias y enfermedades autoinmunes.

Sin embargo, los expertos sostienen que hasta los insectos que causan infecciones aparentemente inofensivas, no siempre son tan benignos.

"He visto niños que desarrollan enfermedades devastadoras y hasta fatales desde (un resfriado e infecciones de los oídos)", dijo el Dr. Mark R. Schleiss, profesor de enfermedades infecciosas pediátricas e inmunología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Minnesota.

"En todos los casos, debería ser mejor tener una vacuna, y (el resfriado, las infecciones del oído, la quinta enfermedad) todas tienen vacunas en investigación y desarrollo".

Al final, los padres deberían intentar proteger a sus hijos de las enfermedades, porque en casi todos los casos (excepto, tal vez, el resfriado), la prevención es posible, incluso si aún no hay una vacuna. Pero si tu hijo se enferma, a pesar de tus mejores esfuerzos, podrían existir algunas ventajas.

El resfriado común

A nadie le gusta el goteo nasal, los estornudos, la fiebre y la tos que vienen junto con el resfriado. Los niños en edad preescolar y en el jardín de infantes contraen alrededor de nueve a 12 resfriados al año, respectivamente, en comparación con los adolescentes y adultos, que contraen alrededor de siete. "Tú no quieres tratar de proteger a tu hijo contra cualquier resfriado común porque no puedes hacerlo", dijo Halsey.

Del lado positivo, los estornudos recurrentes que inevitablemente afectan a los niños pequeños efectivamente ayudan a prevenir la enfermedad para cuando sean mayores. Desarrollamos la inmunidad contra el virus del resfriado cuando estamos infectados y eso nos impide enfermarnos con el mismo virus nuevamente, al menos durante unos cuantos años.

Sin embargo, desafortunadamente, es probable que nunca seamos completamente inmunes al resfriado común. Existen alrededor de 200 diferentes cepas de virus –muchos de los cuales son un tipo de rinovirus o adenovirus– que causan el resfriado. Así que, mientras que podríamos contraer menos resfriados a medida que envejecemos, es probable que existan todavía algunos por ahí que puedan contagiarnos.

Infecciones de oído

La guardería puede ser un caldo de cultivo para las infecciones del oído. Las investigaciones sugieren que la embestida de las infecciones del oído golpea a los niños cuando ellos se encuentran dentro del entorno de un grupo grande por primera vez, ya sea en la guardería o más adelante, cuando asisten al jardín de infantes. Los expertos han argumentado que es mejor para los niños que contraigan estas infecciones en la edad temprana, antes de que avancen más en la escuela y que necesiten asistir para aprender a leer o a recibir otras clases importantes.

"La gran mayoría de los niños contraen algunas infecciones del oído, algunos contraen múltiples infecciones... pero tu deseas reducir el riesgo", ya que pueden causar problemas temporales de audición, dijo Halsey. Las bacterias, como el neumococo, causan la mayoría de las infecciones del oído, por lo que los expertos recomiendan la vacuna contra el neumococo, así como la vacuna contra la gripe. (El virus de la gripe puede extenderse hacia el oído). Pero si un niño contrae una infección de oído, los padres y los pediatras deben supervisarlos en lugar de apresurarse a tratar la infección con antibióticos. Muchas infecciones pueden resolverse por sí solas, y los antibióticos pueden tener efectos secundarios, como afectar a las bacterias buenas en el intestino, dijo Halsey.

A pesar de que, en primer lugar, es mejor prevenir las infecciones en el oído, contraer una puede ayudar a prevenir la neumonía en el futuro. La vacuna neumocócica protege contra 13 tipos de neumococo, pero existen otros 80 allá afuera. Si la infección es causada por uno de ellos, esto podría podría ayudar al niño a desarrollar inmunidad adicional y, posiblemente, lo protegería contra la neumonía, dijo la Dra. Margaret K. Hostetter, profesora y presidente de pediatría del Centro Médico del Hospital Infantil de Cincinnati.

Quinta enfermedad

La quinta enfermedad usualmente no causa más daño que una fiebre y una leve erupción cutánea en niños y adultos. Alrededor del 20% de las personas que se infectan con el parvovirus B19, el virus responsable de la quinta enfermedad, ni siquiera desarrollan síntomas. Sin embargo, sí existen secuelas de la infección, que tienden a ser más graves en los adultos.

La quinta enfermedad recibe su nombre porque es una de las cinco infecciones virales de la infancia asociadas con la erupción. Aun cuando los niños son más propensos a desarrollar una erupción en sus rostros y cuerpos, los adultos pueden desarrollar síntomas más graves y parecidos a los de la gripe, y son las mujeres las que especialmente corren el riesgo de tener dolor e inflamación en las articulaciones. Aunque los problemas en las articulaciones por lo general desaparecen en menos de un mes, estas se vuelven crónicas en aproximadamente 10% de los adultos.

Afortunadamente, las personas infectadas con la quinta enfermedad desarrollan la inmunidad que suele ser de por vida.

Varicela: mejor vacúnate

Existe la idea errónea de que es bueno exponer a los niños a la varicela, como por ejemplo, enviarlos a fiestas de varicela, para evitar que se enfermen cuando sean adultos.

"Eso tenía sentido antes de que tuviéramos una vacuna... pero es mucho mejor inducir la inmunidad (con una vacuna) sin pasar por el riesgo de la infección y las complicaciones de la enfermedad", dijo Halsey. "Esa es la magia de las vacunas".

Las posibles complicaciones de la varicela en los niños incluyen las infecciones de la piel, neumonía y encefalitis, la cual es la inflamación del cerebro que puede causar fatiga, debilidad e incluso parálisis.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) no recomiendan la vacuna contra la varicela para los niños menores de 12 meses, por lo que los padres deben hacer todo lo posible por evitar la exposición de los bebés al virus, dijo Halsey. Los bebés que se infectan tienen un mayor riesgo de desarrollar la dolorosa herpes zóster durante la infancia.