El candidato republicano a la presidencia de EE.UU., Donald Trump, en un mitin en Cincinnati, Ohio, el 13 de octubre de 2016. (Crédito: Ty Wright/Getty Images).

Nota del editor: Carlos Alberto Montaner es escritor y analista político de CNN. Sus columnas se publican en decenas de diarios de España, Estados Unidos y América Latina. Montaner es, además, vicepresidente de la Internacional Liberal.

(CNN Español) - Tal vez era imposible otro resultado, pero opino que Donald Trump perdió la última oportunidad de derrotar a Hillary Clinton en las elecciones del 8 de noviembre.

Según la encuesta de CNN realizada al finalizar el tercer debate presidencial, celebrado en la noche del miércoles pasado en la Universidad de Nevada, la ex Secretaria de Estado ganó la discusión por el amplio margen de 52% contra un 39% que vio triunfador a Donald Trump.

Esto es muy significativo porque el mismo público que la vio a ella ganadora en términos generales, los calificó más o menos de la misma manera en materia económica, en los temas de inmigración o en los asuntos de política exterior.

Es decir, la mayoría de los electores ya ha tomado su decisión y es difícil que cambie de parecer. Los televidentes vieron ganadora a Hillary porque ya habían decidido votar por ella.

Eso confirma lo que dicen casi todas las encuestas: Hillary le lleva una considerable ventaja en la intención de voto popular y lo probable es que esta tendencia se mantenga y aún se amplíe un poco más.

Poco antes del debate, una encuesta de la cadena ABC y del Wall Street Journal le otorgaba a la exsenadora por New York una ventaja de 11 puntos.

¿Qué hizo mal el candidato Trump?

Fundamentalmente, dos cosas: llamarle 'nasty' a su contrincante, palabra que en español quiere decir asquerosa, y, sobre todo, no comprometerse a acatar los resultados de las elecciones, dado que el republicano supone que pudiera existir un gran fraude.

Independientemente de que en toda elección pueden haber algunas irregularidades, lo cierto es que los estadounidenses creen en la honradez esencial de su sistema electoral, espina dorsal de la democracia en el país desde hace casi dos siglos y medio.

En todo caso, el electorado está profundamente dividido y se advierte un enorme cansancio. Han sido muchos meses de insultos. Demasiados.