(CNN) - Donald Trump y Kim Jong Un son los más incompatibles estadistas, pero el destino ha arrojado al presidente de los Estados Unidos y al tirano de Corea del Norte una oportunidad que se le ha otorgado a pocas figuras históricas: juntos pueden cambiar el mundo.

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Su cumbre en Singapur el martes —que comenzó con una reunión individualizada, junto con traductores— representa una apertura esperada durante 70 años, pero eso era impensable hace solo unos meses, ya que intercambiaron insultos que despertaron temores de una guerra nuclear.

Trump aseguró que la reunión sería “tremendamente exitosa”, y agregó que “tendremos una relación excelente por delante”. En tanto, Kim Jong Un dijo que la reunión es un "preludio a la paz".