(Crédito: Ezra Shaw/Getty Images)

Nota del editor: Wendy Guerra es una escritora, poeta y novelista de Cuba que vive en la isla. Autora de varios libros traducidos en diferentes idiomas. Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor.

(CNN Español) - ¡Se acabaron las clases!

Solo quedan unos pocos exámenes finales y, por supuesto, los extraordinarios de quienes necesitan una segunda oportunidad para aprobar.

Las calles están llenas de niños jugando fútbol. Aunque somos un pueblo esencialmente beisbolero, la furia del balompié ha colmado los barrios de Cuba desde que empezó el Mundial y la televisión nacional trasmite todos los partidos.

¿Qué hacer con los niños este verano?

¿Bastará con sentarlos a ver televisión durante el resto de julio y agosto?

Ya no hay plan vacacional, ni campamentos para niños asmáticos, tampoco escuela de natación en época de verano.

¿Qué pasó con los campamentos de pioneros? Hoteles, residencias para visitantes extranjeros y áreas restringidas para nacionales se alzan en los sitios que antes ocuparan Tarará y el Campamento Internacional 26 de Julio de Varadero.

¿Por qué ya no organizan actividades el Palacio de los Pioneros? ¿Qué ha pasado con el Parque Lenin? ¿Y las Matiné del Castillito con música para adolescentes a las 6:00 p.m.? ¿Y las piscinas públicas? ¿Y los Clubes Sociales de Miramar? Por suerte los museos de toda Cuba siguen abiertos en pesos cubanos para quienes queramos visitarlos, el problema fundamental sigue siendo el desplazamiento. Atravesar la Ciudad de La Habana cuesta aproximadamente veinte pesos cubanos por persona, cuarenta ida y vuelta.  Comer y tomar algo fuera de casa en cualquier cafetería, aproximadamente dos CUC (Peso Convertible Cubano que equivale a US$ 1) por persona. Sacando la cuenta, cada paseo de una familia cubana puede salir en cinco o seis CUC por niño o adulto diariamente, más lo que se invierta, por ejemplo, en el parque de diversiones de La Maestranza, abierto en el Casco Histórico. Este parque posee aparatos muy populares entre los niños como son La Estrella, El Carrusel, Las Canales y los llamativos Castillos Inflables. Se puede pasear en ponis por la instalación y bordear el lugar sobre un tren de miniatura. Cuesta 2.00 CUC o 5 pesos cubanos por persona y abre sus puertas todos los días de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.

El Zoológico de La Habana en la calle 26 y el Acuario de Miramar siguen siendo en pesos cubanos.

En el Jardín Botánico Nacional o el zoológico enclavado a las afueras de La Habana estos son los precios:

  • Entrada 1: Ave. de Rancho Boyeros, esq. a 243, Fontanar, Boyeros.
  • Entrada 2: Carretera de Capdevila km. 3½, Boyeros (644 7613). Precios: CUC 3; CUC 2 incluido la guía ó 5 pesos para los cubanos.

En el Parque Mónaco de Diez de Octubre existe un negocio privado que arrienda el espacio al Estado. Su entrada inicial cuesta 50 centavos en moneda nacional.

Para el disfrute de los aparatos inflables escaladoras, canales y túneles, con diseños muy llamativos, castillos y casas semejantes a las de Mickey Mouse en el mundo de Disney, se necesita pagar 5 pesos cubanos por solo minutos en cada zona de la instalación. También hay carros locos con precios que oscilan entre tres y cinco pesos cubanos. Como este negocio es por cuenta propio los horarios pueden extenderse desde las 10:00 a.m. hasta las 9:00 p.m.

El departamento juvenil e infantil de la Biblioteca Nacional abre gratuitamente de lunes a viernes solo para asociados. En las bibliotecas públicas a lo largo y ancho del país ya no existen espacios para los concursos literarios, talleres de lectura, pintura o aquellos torneos de historia y literatura con películas incluidas a las que nos llevaban nuestros padres en los 70 y 80. Los grupos de teatro guiñol siguen presentándose los fines de semana en algunas salas de las diferentes capitales de provincia, pero esto ocurre casi siempre los fines de semana.

Los carros compartidos que van a la playa cuestan demasiado caros, de cinco CUC en adelante y las guaguas tienen, desde siempre, un servicio inestable y escaso que no permite confiar en ellas para desplazarnos hasta Santa María, Guanabo o Jibacoa. Las playas enclavadas en la costa oeste de La Habana son definitivamente el sitio entrañable a donde acercarnos para disfrutar de un buen chapuzón al final de la tarde.

Los padres que trabajan y no tienen sueldos en otra moneda, quienes solo viven de su salario sin ayuda extra y sin “buscarse la vida por fuera”; ¿dónde llevan a sus hijos?, ¿qué harán esos niños durante este verano?

Las calles están llenas de niños jugando fútbol. Aunque somos un pueblo esencialmente beisbolero, la furia del balompié ha colmado los barrios de Cuba desde que empezó el Mundial y la televisión nacional trasmite todos los partidos".

Wendy Guerra