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Política

Por qué la explicación del equipo de Ivanka sobre el uso de un correo persona es más que ridícula

Por análisis de Chris Cillizza

(CNN) – Ante el reporte del diario The Washington Post acerca de que Ivanka Trump usó regularmente una cuenta de correo electrónico personal para dirigir asuntos del gobierno, la explicación que vino de la hija del presidente Donald Trump fue así: ¡ella no sabía que eso estaba mal!

No, no estoy bromeando.

Aquí está el fragmento clave de la historia publicada por el periódico (la negrilla es mía):

“Algunos asistentes se sorprendieron con el volumen de correos electrónicos personales de Ivanka Trump, y quedaron de piedra ante su respuesta cuando fue cuestionada por esta práctica. Ella dijo que no estaba enterada de algunos detalles de las reglas, según personas que tuvieron conocimiento de su reacción”.

Peter Mirijanian, portavoz del abogado de Ivanka Trump Abbe Lowell, señaló algo similar en una declaración posterior al informe de The Washington Post. (Una vez más, la negrilla es mía).

“Durante la transición al gobierno, hasta que la Casa Blanca le proporcionó la misma guía que a otros que comenzaron antes que ella, la señora Trump usó algunas veces su cuenta privada, casi siempre para la logística y programación concerniente a su familia”, sostuvo Mirijanian.

¡Cómo-es-eso-posible!

¿Cómo Ivanka Trump no sabía –incluso antes de que la Casa Blanca le diera “guía”– que utilizar una cuenta privada de correo electrónico para dirigir asuntos oficiales era un rotundo “no”?

Como recordarás, el ataque principal de Donald Trump contra Hillary Clinton durante la campaña presidencial de 2016 fue por la decisión de ella de usar una cuenta de correo electrónico y un servidor personales mientras era secretaria de Estado. Durante ese momento, Trump insistió en que Clinton no estaba siendo completamente transparente sobre por qué usaba un servidor de correo electrónico privado para asuntos del gobierno. Argumento que usó como base para un cuestionamiento más extenso sobre si a su rival se le podía confiar el cargo más importante de la nación.

“¿Cómo puede Hillary dirigir la economía si ni siquiera es capaz de enviar correos electrónicos sin poner en riesgo a toda la nación?”, escribió Trump en Twitter durante junio de 2016. Un mes después, tuiteó esto: “La invención del correo electrónico ha demostrado ser algo muy malo para la Torcida Hillary, ya que probó que ella es tanto incompetente como mentirosa”.

Después, vino el drama por la investigación del FBI sobre los correos electrónicos de Clinton –y si ella había incumplido alguna ley de la transmisión de información clasificada al usar una cuenta privada. Meses después de anunciar que el FBI no presentaría cargos contra Clinton, el entonces director de la agencia, James Comey, envió una carta al Congreso indicando que la investigación se había reabierto debido a correos electrónicos encontrados en una computadora portátil de propiedad del exrepresentante demócrata por Nueva York Anthony Weiner.

Por su parte, Clinton ha culpado al anuncio de Comey sobre los correos electrónicos de causar su derrota ante Trump. “Hay muchas razones por las que una elección como esta no tiene éxito”, les dijo Clinton a los donantes poco después de su fracaso electoral. “Nuestro análisis es que la carta de Comey que planteaba dudas sin fundamento, sin bases, que faltaban por demostrar, detuvo nuestro impulso”, completó.

Así estés de acuerdo con esa explicación de Clinton, la realidad es que ese no es el tema. El punto es este: resulta literalmente imposible de creer –después de todo lo que ocurrió durante la campaña de 2016 por el uso que hizo de un correo electrónico privado para dirigir asuntos del gobierno– que Ivanka Trump simplemente no sepa que lo que estaba haciendo no es permitido. Simplemente no es posible.

Ahora, el equipo Ivanka fue rápido para destacar que esta situación y la de Ivanka no eran, y no lo son, exactamente lo mismo. De nuevo, Mirijanian:

“Para abordar la desinformación que se está difundiendo sobre el correo electrónico personal de la señora Trump, ella no creó un servidor privado en su casa u oficina, nunca se transmitió información clasificada, la cuenta nunca se transfirió ni se guardó en la Organización Trump, nunca se eliminaron los correos electrónicos, y los correos electrónicos se han conservado en la cuenta oficial de conformidad con las leyes y normas de conservación de registros”.

Y, pues bueno. Clinton sí eliminó una gran parte de los correos electrónicos que envió desde su cuenta privada después de que alguien que trabajaba para ella hiciera un amplio lienzo de todos los correos electrónicos que había enviado y había determinado que eran completamente personales y que, por lo tanto, podían eliminarse sin compartirlos con los investigadores. (Aproximadamente, el 50% de los correos electrónicos en el servidor privado de Clinton fueron eliminados, mientras que el 44% fueron entregados a los investigadores).

Claro, al menos superficialmente, hay algunas diferencias específicas entre lo que hizo Clinton y lo que hizo Ivanka. Pero, en el panorama general es bastante similar.

La declaración de Mirijanian no va al punto. Ha extendido la credulidad mucho más allá para pensar que Ivanka simplemente estaba felizmente inconsciente de que lo que hacía al usar su cuenta de correo electrónico privado no era un tema delicado. Ningún ser consciente –y ciertamente nadie que trabaje en los niveles más altos del gobierno y además sea la hija mayor del presidente de Estados Unidos– podría haber vivido la campaña de 2016 y no haber entendido esta ecuación básica: correos electrónicos privados para asuntos del gobierno = algo incorrecto.

Queda por determinar si lo que hizo Ivanka Trump merece una investigación oficial, aunque sospecho que la Cámara de con mayoría demócrata indagara en el asunto desde enero. Pero lo que está claro en todo esto es que Ivanka tenía que haberlo sabido.