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Donald Trump

Donald Trump

El día más loco de Donald Trump en Twitter

Por análisis de Chris Cillizza

Washington (CNN) — El domingo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, envió (¡)29(!) tuits y retuits. Lo que, en y por sí mismo, es una cosa notable que decir sobre el jefe ejecutivo de Estados Unidos. (Yo mismo soy un tuitero y retuitero prolífico y envié 15 tuits el domingo. Y, a propósito, no soy el presidente de Estados Unidos).

Pero, no es solo la cantidad de tuits y retuits de Trump lo que es tan asombroso. Es lo que dijo en ellos. Aquí está un breve resumen:

  1. La Comisión Federal de Comunicaciones o la Comisión Federal Electoral deben investigar si “Saturday Night Live” y los programas de entrevistas nocturnos están en connivencia con los demócratas y/o con Rusia porque lo atacan de manera constante.
  2. Atacó al fallecido senador republicano por Arizona John McCain por supuestamente haber enviado al FBI el expediente de Steele antes de la elección y trabajar con los demócratas para hacerlo. (También, Trump llamó a McCain, que, vale la pena señalar, está muerto, “último en su clase” en la Academia Naval de Estados Unidos).
  3. Instó a Fox News Channel para restablecer a la presentadora Jeanine Pirro después de que fue suspendida por cuestionar el patriotismo del representante demócrata por Minnesota Ilhan Omar, que es musulmán.
  4. Instó a Fox News a defender al presentador Tucker Carlson, quien ha visto a algunos anunciantes retirarse de su programa después de que se conoció una serie de comentarios cáusticos y ofensivos que hizo en un programa de radio entre 2006 y 2011.
  5. Acusó a General Motors de haber “decepcionado al país” tras la noticia de que la compañía estaba reubicando cuatro fábricas estadounidenses.
  6. Atacó al presentador de Fox News Shep Smith y a otros dos presentadores del fin de semana en Fox, alegando que “habían sido entrenados por CNN antes de que colapsaran sus ratings”.
  7. Sostuvo que los demócratas intentaron “robarse una elección presidencial“, calificándolo como “el mayor escándalo en la historia de nuestro país”.
  8. Retuiteó a Jack Posobiec, quien, entre otras cosas, es un importante promotor de las teorías de la conspiración del Pizzagate y Seth Rich.

Todo esto, y mucho, mucho más, en un solo día.

Ahora. Trump ha tenido muchos días de “Dios mío viste lo que acaba de tuitear”. Todavía recuerdo cuando dijo en Twitter, sin ninguna prueba, que el presidente Barack Obama había ordenado interceptar llamadas telefónicas de la Torre Trump durante las elecciones de 2016. O cuando Trump dijo que la presentadora de MSNBC Mika Brzezinski estaba sangrando mucho después de un estiramiento facial.

Pero, en su mayor parte, estos fueron de una sola vez: un solo tuit en medio de la habitual mezcla diaria de propaganda y desinformación de Trump. Nunca antes, o al menos no tan lejos como puedo recordar, hemos visto un día tan prolongado de locura y extravagancia de Trump.

Lo cual dice mucho. Debido a que Trump siempre ha recurrido a Twitter como su método preferido de comunicación, con sus partidarios, con los medios y con el país. Y Twitter, como lo he discutido durante mucho tiempo, es donde aparece la forma más verdadera de Trump. Es en su cuenta de Twitter, no en declaraciones oficiales o en ceremonias de firmas en la Casa Blanca, donde descubrimos lo que está en la mente de Trump y lo que realmente piensa sobre su presidencia y el mundo.

Cuando uno lo piensa de esa manera, lo que vimos el domingo está en algún lugar entre lo preocupante y lo absolutamente aterrador. El hombre más poderoso del país, y tal vez del mundo, pasó su día promocionando teorías de la conspiración no probadas sobre elecciones robadas, sugiriendo una connivencia entre demócratas y comediantes, atacando a un héroe militar y senador republicano, e intentando programar las transmisiones de su red de cable favorita. E hizo todo esto y no envió un solo tuit sobre el trágico tiroteo en Nueva Zelandia.

George Conway, el esposo de la consejera de la Casa Blanca Kellyanne Conway tuiteó una imagen del diagnóstico para el “Trastorno de personalidad narcisista” y dijo sin rodeos a Trump: “Su condición está empeorando”. Brian Klass, un politólogo de la UCL, desarrolló un poco más: “Tenemos un sesgo de normalidad muy peligroso, en el que seguimos adelante porque queremos fingir que está bien. El colapso de Trump en Twitter hoy, que muestra a una persona trastornada y desequilibrada, simplemente será olvidado el lunes por la tarde. Pero el hombre trastornado seguirá controlando las armas nucleares”.

Las críticas hacia Trump que cuestionan su toma de decisiones, o su salud mental, no son tan nuevas. Lo que es nuevo, sin embargo, es que la Casa Blanca sintió la necesidad de movilizar a algunos de sus funcionarios de mayor rango para rechazar la idea de que Trump estaba colapsando mentalmente.

“No, no comparto esas inquietudes”, dijo Kellyanne Conway a los periodistas el lunes sobre las preocupaciones de su esposo sobre la salud mental de Trump. La afirmación de Conway se produjo menos de 24 horas después de que el secretario general interino de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, se viera obligado a insistir en que “el presidente no es un supremacista blanco”. Mulvaney también dijo: “No creo que nadie pueda decir que el presidente es antimusulmán”.

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Cuando, en un lapso de 24 horas, dos de los principales funcionarios de la Casa Blanca van a declarar públicamente que el presidente a). no está loco, b). no es un supremacista blanco ni c). antimusulmán, uno sabe que Trump está pasando por una mala racha.

Y, como con muchos de los problemas de Trump, esta última serie es de su propia creación. Su disposición a usar Twitter para expresar sus quejas, promover teorías de la conspiración y, bueno, simplemente hablar sin parar, debidamente despierta preguntas en la mente de cualquier persona pensante acerca de cómo piensa él, qué le importa y cómo todo eso afecta su liderazgo en el país.

Si lo que hizo el domingo Trump en Twitter no te preocupa, no estás prestando suficiente atención.