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Noticias de salud

Una madre de Texas perdió 40 kg y ahora sus vecinos van a su casa a entrenar a las 5 a. m.

Por Ryan Bergeron

(CNN) — Helen Costa-Giles comienza sus días como un auto de carreras saliendo de la línea de salida. A las 5:30 a. m. está a toda velocidad, brincando y dándoles indicaciones a sus vecinos.

Si bien un parque o bar cercano puede ser el lugar de encuentro habitual para una comunidad del vecindario, para este suburbio de San Antonio, el lugar es el garaje de Costa-Giles a las 5 a. m. Aquí es donde Costa-Giles, durante los últimos cuatro años, ha organizado reuniones de entrenamiento gratis. A veces solo aparecen dos personas, a veces más de 20. En este día a mediados de enero, casi 20 llegan.

Costa-Giles llegó a pesar 99 kg.

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“La gente está trabajando en sus propósitos de Año Nuevo”, explica Costa-Giles.

No hay un ingrediente secreto que haga que sus entrenamientos sean especiales. Ella simplemente fue la que envío la invitación.

“No necesita ser un gimnasio elegante. No necesita ser un programa especial. Solo tiene que haber gente”.

Una advertencia grave

Pero antes de que Costa-Giles agrupara a sus guerreros de entrenamiento para hacer ejercicios de planchas antes de la madrugada, ella estaba en un lugar y peso muy diferente.

Helen Costa-Giles y su esposo antes y después de ponerse en forma.

Con 1,5 m de altura, Costa-Giles pesaba 99,7 kg en 2014, cuando su médico le dio una grave advertencia.

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“Me había mostrado todos mis análisis de sangre con mi LDL, mi colesterol, mi azúcar, todo estaba fuera de las listas. Y cuando le pregunté al médico: ‘¿Esto es solo hereditario?’ Y él dice: ‘No, cariño, todo esto está relacionado con la comida'”.

Su médico dijo que se dirigía a una vida de enfermedad crónica si no cambiaba su dieta y su salud. Ahí es cuando el “miedo se instaló”.

La madre de dos comenzó a reevaluar sus hábitos alimenticios y se preocupó por los estilos de vida que ella y su esposo estaban transmitiendo a sus hijos.

“Tenía dos trabajos y simplemente comencé a vivir una vida cómoda. Estaba empezando a poner un montón de basura en mi cuerpo. Regresaba a casa del trabajo y les pedía a mis dos hijos que se sentaran en el sofá conmigo y vieran una película. Hubo cero actividad en mi vida en ese momento”.

Cuando llegó a casa después de la cita con el médico, lo primero que hizo fue purgar la casa de todos los alimentos procesados. Cuando terminó, se quedaron con casi nada. “No podía creer la cantidad de alimentos procesados que teníamos y las cosas que creía que eran saludables. Fue un gran despertar para mí”.

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Con ganas de comenzar con nuevos hábitos alimenticios, la familia comenzó a pasar los domingos preparando comidas para la semana con ingredientes frescos. Las tortillas, los batidos y las verduras empezaron a reemplazar todos los alimentos procesados que se utilizaban para completar la mayoría de sus comidas.

En seis meses, Costa-Giles dice que perdió 27,2 kg solo con cambiar su dieta.

Pero ella no estaba satisfecha.

Durante su camino de pérdida de peso, Costa-Giles comenzó a tomar fotos semanales para monitorear su progreso. En el momento en que bajó 60 libras, comenzó a pensar que quizás era un poco demasiado delgada.

“No hice ejercicio mis primeros seis meses. No tenía la confianza. Pero una vez que bajé de peso, pensé: ‘Oh, me parezco a Gumby. Probablemente debería comenzar a entrenar'”. Ahí fue cuando decidió buscar una pequeña motivación en sus vecinos.

El escuadrón del sudor

“Puse una publicación en el Facebook de mi vecindario y dije ‘oigan, ¿alguien quiere ejercitarse conmigo a las 4 a. m.?’ Y la gente dijo que sí. Llegaron algunas personas y al día siguiente volvieron. Empecé a darme cuenta de que me necesitaban tanto como yo”.

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Se corrió la voz, y más y más personas se presentaron a los primeros entrenamientos. Para Costa-Giles y sus vecinos, la actividad agregó un elemento de responsabilidad y comunidad.

“Tener a alguien a tu lado y tener a alguien en el mismo camino contigo es realmente poderoso. Creo que una vez que ayudas a alguien más en su propio camino de salud, hace mucho por ti”.

Ahora con 40 años, Costa-Giles dice que ahora está más saludable y en forma que nunca y que perdió un total de 40 kg. Es un viaje que ella espera que continúe por mucho tiempo.

“No importa cómo me veo en bikini. Cuando obtengo los resultados de mi médico todos los años, eso es lo más emocionante, porque sé que voy a vivir más y estaré con mis hijos”.