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Animales

Los rascacielos de Estados Unidos matan a 600 millones (sí, millones) de aves cada año

Por Lianne Kolirin

(CNN) — Alrededor de 600 millones de aves mueren cada año en Estados Unidos después de impactar en edificios altos, y las ciudades de Chicago, Houston y Dallas son especialmente mortales, según una investigación del Laboratorio de Ornitología de Cornell.

Atraídos por la luz artificial de los edificios de gran altura, las aves pueden desorientarse y estrellarse contra las paredes –muchas de las cuales están hechas de vidrio– y sufrir lesiones y, a menudo, la muerte.

El problema es particularmente grave durante las temporadas migratorias en primavera y otoño, cuando miles de millones de aves pasan por el centro de Estados Unidos en su camino entre Canadá y América Latina, según el laboratorio de ornitología, que acaba de publicar una lista de las ciudades más peligrosas para las aves migratorias. Se estima que más de 500 millones de aves mueren de esta forma cada año en Estados Unidos.

Un colirrojo muerto por colisión con un edificio.

Chicago es el lugar más peligroso para las aves durante ambas temporadas, seguido de cerca por Houston y Dallas. Allí, los accidentes matan a las aves que han recorrido miles de kilómetros en su viaje solo para perecer en segundos al chocar con edificios de vidrio.

Kyle Horton es el autor principal del estudio, publicado la semana pasada en la revista Frontiers in Ecology and Environment.

“Chicago, Houston y Dallas se encuentran en una posición única en el corazón de los corredores aéreos más transitados de Norteamérica. Esto, combinado con que son algunas de las ciudades más grandes de Estados Unidos, las convierte en una seria amenaza para el paso de las aves migrantes, independientemente de la temporada “, dijo en un comunicado publicado en línea por The Cornell Lab of Ornithology.

Es difícil cuantificar el número exacto de víctimas, pero una investigación publicada por The Condor: Ornithological Applications en 2014 sugiere que cada año, solo en Estados Unidos, mueren más de mil millones de aves.

“Esta magnitud de la mortalidad pondría a los edificios solo por detrás de los gatos domésticos entre las fuentes de mortalidad directa de aves causada por el hombre”, concluyó el informe.

Los rascacielos están en el corazón del problema, según la organización New York City Audubon, que tiene como objetivo proteger a las aves silvestres y su hábitat natural en Nueva York, que se ubicó en el séptimo lugar de mortalidad para la migración de primavera y en el quinto sitio durante el otoño .

El problema se ve agravado por el momento de la migración, ya que muchas aves vuelan durante la noche. Atraídas por el brillo de los rascacielos en la oscuridad, son vulnerables a la colisión, ya sea entre ellas o con los edificios. Para algunas, la luz puede resultar tan desorientadora que revolotean durante horas y finalmente se agotan y aterrizan en entornos inhóspitos.

Las aves también pueden tener problemas por las ventanas que tienen plantas detrás de ellas, al confundirlas con un lugar de aterrizaje seguro.

Tener vidrio reflectante junto a los jardines y zonas verdes también puede resultar problemático, ya que promete un refugio seguro donde nolo hay, según New York City Audubon, que administra el Proyecto Safe Flight (vuelo seguro).

Iniciado en 1997, este proyecto se apoya en voluntarios para prevenir colisiones, rescatar aves lesionadas y contar las que han perecido. Mientras tanto, un programa afiliado, Lights Out New York (Luces apagadas en Nueva York), alienta a los propietarios de edificios altos a apagar las luces durante las dos temporadas de migración para ayudar a proteger las aves y reducir los costos de energía.

Los propietarios de viviendas en las áreas más afectadas también pueden hacer su parte, según Horton.

“Si no necesitas las luces encendidas, apágalas”, recomienda.

“Es un problema a gran escala, pero actuar incluso a un nivel muy local para reducir la iluminación puede hacer la diferencia. Si bien tenemos la esperanza de que haya grandes reducciones en la contaminación lumínica a nivel de la ciudad en el futuro, nos entusiasma que incluso las acciones a pequeña escala pueden hacer una gran diferencia”.