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Política

Estados Unidos contra China

Por Carlos A. Montaner

Nota del editor: Carlos Alberto Montaner es escritor y analista político de CNN. Sus columnas se publican en decenas de diarios de España, Estados Unidos y América Latina. Montaner es, además, vicepresidente de la Internacional Liberal. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas del autor.

(CNN Español) — Como lo ha dicho recientemente Andrés Oppenheimer: “La guerra comercial de [Donald] Trump nos puede hundir a todos”. Estoy de acuerdo.

Trump ampara sus medidas en tres ideas, a mi juicio, equivocadas: 

1.    Que la balanza comercial debe ser positiva.

2.    Que Estados Unidos se beneficia imponiéndoles altos aranceles a las importaciones.

3.    Que China subsidia a sus exportadores.

No es verdad que la balanza comercial deba ser positiva. Esa es una vieja idea de los mercantilistas. China compra y vende mercancías en dólares. Su enorme superávit lo reinvierte en deuda estadounidense o lo invierte en países que llevan parte de esos recursos a EE.UU. Los consumidores de este país ahorran miles de millones de dólares adquiriendo mercancías más baratas. Mucho de ese dinero va al ahorro o al consumo de productos estadounidenses.

No es verdad que los aranceles altos beneficien a Estados Unidos. Perjudican a los consumidores locales. Les encarecen los productos y distorsionan el mercado al subir artificialmente los precios.

El subsidio que China les da a sus exportadores para que mantengan bajos sus precios, si es que los concede, son una ayuda exterior a los consumidores del país que importa las mercancías. ¿A quién le perjudica comprar más barato y recibir un subsidio indirecto de un país extranjero?

Es cierto, en cambio, que China suele robar las patentes de EE.UU. y Europa, pero la manera de enfrentarse a ese delito es mediante la Organización Mundial del Comercio. Durante muchos años, el organismo insistió en que China se sometiera a sus reglas. Finalmente, Beijing lo hizo en 2001. Ese es el sitio para reclamar daños y perjuicios. No hay otro.

No es verdad que los aranceles altos beneficien a Estados Unidos. Perjudican a los consumidores locales. Les encarecen los productos y distorsionan el mercado al subir artificialmente los precios.

El subsidio que China les da a sus exportadores para que mantengan bajos sus precios, si es que los concede, son una ayuda exterior a los consumidores del país que importa las mercancías. ¿A quién le perjudica comprar más barato y recibir un subsidio indirecto de un país extranjero?

Es cierto, en cambio, que China suele robar las patentes de EE.UU. y Europa, pero la manera de enfrentarse a ese delito es mediante la Organización Mundial del Comercio. Durante muchos años, el organismo insistió en que China se sometiera a sus reglas. Finalmente, Beijing lo hizo en 2001. Ese es el sitio para reclamar daños y perjuicios. No hay otro.