(CNN) — Desde el mismo día del ataque terrorista, las señales de la fuerza del pueblo de Boston se ven en las historias de la gente —quienes pueden ser llamados héroes— que estaba cerca de la línea de meta de la maratón cuando dos bombas explotaron con unos segundos de diferencia.

CNN rinde homenaje a esos héores anónimos, personas comunes y corrientes que pasaron de ser unos desconocidos para convertirse en valientes.

Honrar a un hijo

La historia de Carlos Arredondo comenzó hace casi nueve años, cuando se roció con gasolina y utilizó un soplete de soldador para incendiar su cuerpo.

Arredondo, un inmigrante de Costa Rica que vive en Florida, perdió a su hijo Alexander Arredondo, del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, en combate en Iraq. Cuando tres marines llegaron a su casa pensó que habrían traído a su hijo para darle una sorpresa por su cumpleaños 44.

Arredondo, ahora de 52 años, se recupera de sus quemaduras y se hizo un activista por la paz. Viaja por Estados Unidos con un ataúd lleno de las pertenencias de su hijo, lo cual lo llevó a la línea de meta del maratón para ver a una persona que estaba corriendo en honor a su hijo.

Entregó banderas de Estados Unidos a los espectadores. Llevaba dos botones en la camisa con fotografías de Alexander y su otro hijo, quien se suicidó a los 24 años.

Lo que sucedió después podría haber sido una escena familiar para su hijo marine: Una bomba explotó.

Arredondo se ve en el video, vestido con un sombrero de vaquero, ayudando a las tropas de la Guardia Nacional, la policía y los bomberos a batallar con una valla abierta para permitir que el personal de emergencia llegara a las decenas de personas heridas en la acera Boston.

Una vez allí, Arredondo encontró a un hombre joven —tal vez de la edad de su hijo— sangrado de las graves heridas en las piernas.

"Me concentré en ese joven, en sujetar sus piernas, y hablar con él", dijo Arredondo, con las manos temblando, en un video publicado en YouTube.

Usó parte de su ropa para hacer un torniquete para frenar la pérdida de sangre de la arteria cercenada del hombre. "Estaba consciente", dijo Arredondo. "Le hice saber que la ambulancia estaba en camino, que estaba bien".

Cuando los paramédicos llegaron, Arredondo ayudó a poner al hombre en una silla de ruedas. Una foto de la noticia se ha convertido en una imagen icónica de la tragedia en la que se ve a Arredondo, con las manos cubiertas de sangre, corriendo al lado mientras el hombre es llevado a la ambulancia.

"Había tanta gente que yacían junto a mí pidiéndome ayuda, rogándome para que pidiera ayuda, pero solo podía auxiliar a uno a la vez", dijo. "Así que me ayudé a ese joven". El hombre le dijo Arredondo su nombre, pero no lo pudo recordar más tarde.

Correr para ayudar

El médico Vivek Shah estaba a unos 20 metros de terminar la carrera de 42 kilómetros cuando la primera bomba explotó a su izquierda. No estaba seguro "si se trataba de los juegos artificiales que salieron mal o algo que se suponía que iba a suceder", dijo este martes.

"Entonces, después de la segunda explosión corrí, sabíamos que algo estaba mal porque todos los espectadores y los aficionados comenzaron a correr lejos de nosotros", dijo Shah.

La historia de Shah representa el heroísmo de personal médico que estaba cerca cuando el terror comenzó: médicos, enfermeras y paramédicos que estaban corriendo, los espectadores en las gradas o esperando en la línea de meta para auxiliar a corredores agotados.

"Toda mi familia estaba en ese lado donde las explosiones sucedieron", dijo Shah. "Así que empecé a correr hacia donde las bombas habían salido a ver a mi familia y ver si había algo que pudiera hacer para ayudar”.

Lo que encontró en la acera estaba más allá de todo lo que se ve como un cirujano ortopédico.

"No es nada que se pueda describir", dijo. "En toda mi formación médica, nunca he visto nada como la cantidad de trauma que vi ayer en la acera".

Cuando Shah vio a los heridos, no estaba solo. "Para cuando llegué allí, había tantos socorristas voluntarios y médicos", dijo. "Nunca he visto nada como esto en términos de la rapidez de la respuesta a esta tragedia".

El tiempo es vital para salvar vidas, según el corresponsal médico en jefe de CNN, el médico Sanjay Gupta. Los médicos llaman a los primeros 60 minutos, la "hora dorada" en respuesta al trauma, dijo.

Dentro de los primeros 15 minutos, 15 pacientes fueron llevados al Hospital de Mujeres Brigham, un centro de atención traumática nivel I, dijo Gupta. Siete salas de operaciones se despejaron inmediatamente para los nueve pacientes que necesitaban cirugía.

Un héroe, otra vez

Joe Andruzzi podría ser llamado un héroe, incluso antes de este lunes. El exliniero de los Patriots de Nueva Inglaterra ayudó a los niños con cáncer cerebral y sus familias a pagar sus tratamientos a través de su fundación.

La Fundación Joe Andruzzi tenía un equipo de corredores en el maratón de Boston para recaudar dinero y ayudar a más pacientes.

Andruzzi, quien estaba cerca de la línea de meta cuando las bombas explotaron, se apresuró a ayudar junto con muchos otros. Cuando los aficionados del futbol americano lo reconocieron en las fotos, donde lleva a una mujer herida a recibir atención médica, Andruzzi se apresuró a restar importancia a su papel.

"Aunque aprecio el interés por conocer nuestro punto de vista sobre los terribles acontecimientos de hoy, la atención debe permanecer firmemente en las innumerables personas, socorristas, médicos, técnicos de emergencias médicas, corredores que cruzaron la línea de meta y siguieron corriendo a donación de sangre, y los innumerables civiles que hicieron todo lo posible para salvar vidas ", dijo en un comunicado este lunes.

"Ellos fueron los verdaderos héroes. Nuestros pensamientos y oraciones están con todos los afectados por esta tragedia sin sentido".

Andruzzi sabe de héroes. Sus hermanos fueron bomberos de Nueva York que participaron en la respuesta al atentado del 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center.