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Atletismo

¿Por qué el deporte debería permitir el dopaje?

Por Ellis Cashmore

Nota del editor: Ellis Cashmore (@elliscashmore) es profesor de Sociología en la Universidad de Aston en Inglaterra y el autor de Making Sense of Sports. Las opiniones expresadas aquí son exclusivamente las del autor y no son representativas de CNN.

(CNN) — El atletismo es como Aron Ralston, el aventurero.

Cuando su brazo quedó atorado debajo de una roca en medio del desierto de Utah, se enfrentó a una elección poco envidiable: permanecer atrapado bajo una roca y morir de hambre… o cortarse su propio brazo y correr el riesgo de sangrar hasta morir.

El atletismo puede descalificar a Rusia de los Juegos Olímpicos, y de otras competencias importantes, y sentar un precedente peligroso que casi seguro conducirá a otras descalificaciones. O podría perecer en un entorno en que el dopaje es algo muy común.

Sin embargo, existe una tercera alternativa: podría hacer que la roca desaparezca.

Si el atletismo levantara su prohibición de dopaje, sus problemas desaparecerían. En cambio, bajo la dirección de Sebastian Coe, presidente de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF, por sus siglas en inglés), es probable que persista en su inútil cruzada contra los tramposos que usan drogas.

Los atletas de todos los deportes han dejado en claro sus intenciones… tienen la intención de utilizar sustancias para mejorar el rendimiento, sin importar la gravedad de las sanciones.

Lance Armstrong, exciclista profesional.

Lance Armstrong, exciclista profesional.

Los atletas profesionales, sobre todo en la era posterior a Lance Armstrong, son personas que se arriesgan. Los premios y riquezas que se ofrecen son tan irresistibles que harán todo lo que sea necesario para ganar.

Algunos sostienen que el espíritu del juego limpio ha sido aplastado por el dinero y tienen un buen punto.

Las personas que practican deportes actualmente son animados por sus entrenadores, directivos y, por supuesto, por nosotros para ganar a toda costa. ¿Quién los puede culpar por tomar suplementos cuando las posibilidades de detección son remotas?

A pesar de sus medidas enérgicas, la Agencia Mundial Antidopaje (WADA, por sus siglas en inglés) siempre parece estar —y con frecuencia sucede— un paso detrás de los tramposos. Los atletas son lo suficientemente astutos para usar drogas de diseño, las cuales son sustancias sintetizadas específicamente para eludir las pruebas de drogas.

La conmoción causada por la última revelación sobre Rusia presenta una oportunidad para volver a la interrogante moral básica… ¿qué tiene de malo el dopaje?

Aumento del rendimiento ‘socialmente aceptado’

Nosotros, los aficionados, no consideramos que sea malo que se mejoren otras áreas de entretenimiento. Los cantantes de Rock han revelado que han grabado pistas cuando utilizaban drogas y muchos grandes escritores bebieron colosalmente cuando estaban componiendo su mejor obra.

Sin embargo, hemos estado convencidos de que los deportistas deben estar “limpios”… posiblemente ignorando su uso de hipnosis, acupuntura, tiendas de oxígeno y cualquier otra variedad de cosas que ayudan a su rendimiento que no están contaminados con la etiqueta de “drogas”.

El béisbol, el ciclismo y la natación están entre los principales deportes que han sufrido los tormentos de los condenados en los últimos años.

Todos han tenido que enfrentar la incómoda verdad que una gran cantidad de competidores se han dopado con frecuencia. Seguramente todos han tenido la tentación de cambiar sus normas, recurriendo a las políticas de laissez-faire que gobernaban antes de la década de 1970 (cuando se introdujeron por primera vez las prohibiciones de drogas).

Todo es justo bajo la lupa de WADA

Atletismo

Jared Tallent (izq) dice que el medallista olímpico Sergey Kirdyapkin (en el centro) le robó su medalla de oro, tras dar positivo en su prueba de dopaje antes y después de su prueba en los Juegos Olímpicos de Londres.

Así que, ¿por qué el deporte sigue peleando una batalla imposible de ganar, por no mencionar costosa? El presupuesto de WADA es de aproximadamente 30 millones de dólares por año y afirma que no cuenta con los fondos suficientes. Lo que es más, es ineficiente.

Establecida en 1999, fracasa una y otra vez en identificar a los que se dopan; recuerda que incluso a Armstrong nunca se le registró una prueba de dopaje positiva.

WADA seguramente se retuerce al enterarse de que los Juegos Olímpicos de Londres del 2012 fueron “saboteados” (al parecer los rusos deliberadamente obstruyeron el juego limpio para su propio beneficio).

Nos enfrentamos a la perspectiva del dopaje que es común en los Juegos Olímpicos… sin siquiera considerar otros eventos importantes.

Todo esto justo debajo de la nariz de WADA.

El atletismo, de hecho el deporte, nunca podrá librarse del dopaje, sin importar cuán draconianas sean las sanciones. Las apuestas simplemente son demasiado altas.

Los principales patrocinadores del deporte se estremecerán ante la perspectiva de que sus marcas sean asociadas con actividades que permiten dopaje.

De hecho, es posible que esta sea la verdadera razón por la que sigue manteniendo su postura de antidopaje.

De alguna manera, ellos tendrán que ser persuadidos de que la palabra “drogas” puede ser rehabilitada.

Evoca imágenes de madres desorientadas por el crack que venden a sus bebés, guerras de asesinos del cártel de Medellín, o laboratorios de metanfetamina tipo “Breaking Bad”.

Sin embargo, los atletas profesionales no tienen nada en común con ellos. Ellos son decididos, personas altamente motivadas que están dispuestas a hacer lo que sea necesario para ganar. Si los patrocinadores están dispuestos a aceptar el uso de sustancias para mejorar el rendimiento, los órganos rectores del deporte podrán seguir su ejemplo.

El deporte de hoy en día tiene poca relación con el concurso de “Carrozas de fuego” de principios del siglo XX, cuando todo se trataba principalmente de un asunto amateur y de hombres (se desanimaba la participación de las mujeres) que competían por el honor.

Ahora la motivación es el dinero. Hacemos esto posible: tenemos que pagar por boletos de entrada, suscripciones de televisión, mercancía, productos que llevan el nombre y la imagen de las estrellas del deporte.

¿Realmente aceptaríamos que regrese un rendimiento deportivo que se asemeja a la secuencia de imágenes de la década de 1980?

Una vez alguien propuso dos Tours de Francia, uno “limpio” y otro en el que se permitía el dopaje. En teoría, quizás sea una buena idea.

Pero, pregúntate esto… ¿estarías interesado en la competencia “limpia”?

Es posible que no te guste esa implicación, pero tú —el público— son cómplices de convertir el deporte en una industria de entretenimiento en el que ganar lo es todo.

La opción del atletismo ahora es evidente. Muere de hambre, sangra o simplemente haz que la roca que representa una amenaza para la vida desaparezca.