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Donald Trump

Donald Trump

¿Qué le dirá el papa Francisco al presidente Donald Trump?

Por Daniel Burke

(CNN) — Luego de reunirse con líderes musulmanes en Arabia Saudita y visitar lugares sagrados en Jerusalén, el recorrido del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por el mundo de las religiones terminará este miércoles en el Vaticano, la sede de la santa Iglesia católica.

Allí, en el Palacio Apostólico, Trump se reunirá, finalmente, con el papa Francisco.

Es una reunión que millones de personas han estado esperando, un encuentro entre dos de las personalidades más complejas y contrastantes del mundo: el santo hombre de blanco que predica las buenas noticias a los pobres y el ostentoso hombre de negocios de traje oscuro, que encarna la extravagancia estadounidense.

Luego de meses de conversaciones—y mensajes en Twitter— y discutir sobre el tema de las fronteras internacionales, el papa y el presidente se reunirán sin ninguna barrera entre ellos.

“Será una reunión sin ‘muros’”, dijo el reverendo Antonio Spadaro, un colaborador cercano al papa y editor del diario jesuita Civiltà Cattolica.

Los muros, por supuesto, fueron materia de su famosa disputa.

Poco después de celebrar una misa masiva al aire libre en la frontera con México el año pasado, el papa Francisco dijo que una persona que solo piensa en construir muros en vez de puentes “no un cristiano”. Trump calificó esos comentarios como “vergonzosos” y dijo que el papa es un peón del Gobierno mexicano.

Es un estímulo en una cultura en la que el conflicto prospera: un político y un papa discutiendo en medio de una encendida elección presidencial. Pero ninguno de los dos parecía querer continuar con la pelea. El Vaticano dijo que los comentarios del papa Francisco “no eran un ataque personal”, y Trump dijo que no le gustaba “pelear con el papa”.

LEE: “Una persona que piensa en construir muros no es un cristiano”, dice el papa sobre Trump

Aun así, el papa siguió condenando la retórica política al estilo Trump, aunque nunca haya nombrado al propio presidente. El día antes de la elección presidencial, Francisco alertó a los cristianos a no dejarse tentar por “la falsa seguridad de los muros físicos o sociales”.

“Queridos hermanos y hermanas”, dijo él, “todos los muros caen. Todos. Que no los engañen”.

Luego de la elección, muchos de los aliados estadounidenses más cercanos al papa Francisco recogieron sus banderas listos para liderar una resistencia anti-Trump.

“Lo que mantiene a los déspotas y dictadores despiertos en la noche, lo que derriba los imperios del mal es una pequeña persona que vaya a una plaza en la mitad de la ciudad, en la oscuridad de la noche, y garabatee un ‘No’ en el muro”, dijo el cardenal Joseph Tobin, de Newark, Nueva Jersey, a principios de ese mes en un evento para apoyar a un inmigrante mexicano amenazado de ser deportado.

“Y quiero decirles a todos, somos el ‘No’ que Dios ha escrito en la pared”, añadió.

El obispo Daniel Flores dijo que su rebaño en la ciudad fronteriza de Browonsville, Texas, está ansioso por la retórica antinmigración de los niveles más altos del Gobierno. Ellos quieren que el papa le diga algo a Trump sobre esto.

“La gente aquí ve al papa como alguien que defiende la integridad de la identidad de los inmigrantes”, dice Flores. “Ellos esperan, que cuando se encuentre con el presidente [Trump], haya algún progreso en entender, especialmente en detener los esfuerzos para deshumanizar a la población inmigrante”.

Sin embargo, la mayoría de expertos no esperan que Francisco castigue a Trump —o que lo arrastre al confesionario— este miércoles.

En una conferencia de prensa reciente, el papa dijo que no juzgaría a Trump antes de conocerlo antes de escucharlo. Y que en cambio encontrará puntos comunes.

“Siempre hay puertas que no están completamente cerradas”, dijo el papa en respuesta a la pregunta de un reportero sobre sus diferencias con Trump. Los comentarios se dieron a bordo del avión que lo llevaba de vuelta al Vaticano desde Fátima, Portugal.

En sus anuncios semanales, Trump dijo el pasado viernes que espera tener “el honor” de encontrarse con el papa y discutir “qué enseñanzas cristianas pueden ayudarlo a poner al mundo en el camino hacia la justicia, la libertad y la paz”.

Es un pequeño malentendido de las reuniones tradicionales entre el Vaticano y los políticos, dijo Massimo Faggioli, profesor de historia Católica en la Universidad de Villanova.

La Santa Sede, además de ser la casa espiritual de la Iglesia católica, es una nación soberana, con diplomáticos alrededor del mundo, incluyendo en Estados Unidos.

“Cuando el Vaticano habla con jefes de Estado, no habla sobre religión”, dijo Faggioli. Habla de temas globales, como tráfico de personas, crisis de refugiados y medio ambiente.

Encontrar un lugar común

A pesar de su rara historia, el papa y el presidente Trump comparten algunos aspectos en común, dice Faggioli, particularmente su notable ascenso al poder.

Los negocios de Trump terminaron en múltiples bancarrotas antes de que recuperara su base financiera y se convirtiera en una estrella mediática. Francisco fue exiliado por su comunidad jesuita, un destierro que solo terminó cuando fue nombrado obispo. Trump es el primer presidente estadounidense sin experiencia militar o política en ocupar la Oficina Oval. El papa Francisco es el primer latinoamericano en sentarse en la silla de San Pedro.

“Ambos son recién llegados, ambos son sobrevivientes de los grandes cambios”, dice Faggioli. “Las carreras de ambos fueron consideradas como terminadas en un punto, y luego volvieron a la arena”.

A finales de 2013, Trump dijo que veía ecos de sí mismo en el nuevo pontífice.

“El nuevo papa es un hombre humilde”, tuiteó Trump, “como yo, lo que probablemente explica por qué me gusta tanto”.

Humilde o no, Trump, como el papa, se presenta a sí mismo como la voz de los que no la tienen, como un enemigo del elitismo y un luchador de los hombres y mujeres olvidadas por la marcha de la globalización moderna. Y ambos son propensos a una espontaneidad fuera del libreto que usualmente deja a sus colaboradores fuera del corral de las consecuencias.

Esto es lo que hace la reunión de este miércoles tan impredecible. Nadie sabe qué pasará. Pero conocemos un poco la agenda.

¿De qué hablarán?

El consejero de Seguridad Nacional, H.R. McMaster, dijo que la agenda de Trump incluye libertad religiosa, cooperación con la Iglesia católica en misiones humanitarias y combatir la persecución religiosa y el tráfico de personas.

Ivanka Trump, hija del presidente, también se encontrará con la comunidad católica en Sant’Egidio para discutir temas de tráfico de personas, según la Casa Blanca.

El papa usualmente empieza las conversaciones en áreas de acuerdo, según Spadaro, el editor jesuita.

“Francisco, el papa de los puentes, quiere hablar abiertamente con cualquier jefe de Estado que se lo pida porque sabe que en crisis no hay gente absolutamente “buena” o “mala”, sino intereses específicos que siempre están en juego”, dice.

Esos temas, otros expertos de la iglesia dicen, podrían incluir el aborto, la eutanasia, la libertad religiosa y la necesidad de proteger a los cristianos perseguidos, particularmente en Medio Oriente, donde Francisco y Trump tienen puntos de vista similares.

Pero el papa también espera abordar varias cuestiones en las que sabe que no tiene un entendimiento común con el presidente Trump, dicen los expertos de la iglesia, como cambio climático y la situación de los refugiados sirios. El papa emitió una larga encíclica para advertir sobre el colapso del cambio climático. Trump ha dicho que el cambio climático es un cuento chino.

La duración de la reunión siempre ha sido considerada como un indicador de buena voluntad entre los papas y los presidentes, pero esto podría no ayudar mucho este miércoles. Francisco tiene programado hacer su audiencia papal de los miércoles, en la Plaza de San Pedro, poco después de la reunión con Trump, lo que podría restringir el acuerdo.

El papa probablemente nunca dirá nada en público sobre su reunión con el presidente, dice Austen Ivereigh, autor del libro “El gran reformador”, una biografía del papa Francisco, incluso si Trump tuitea declaraciones engañosas al respecto. Si el papa decide responder, tiene un púlpito bastante grande y una gran cantidad de seguidores en su propio Twitter.

Delia Gallagher de CNN contribuyó con este reporte.