(CNN) - La tripulación que murió en este submarino no se había movido de sus estaciones durante casi 150 años, hasta que la embarcación volvió a subir a la superficie del océano, en el año 2000. Lo que sea que los haya matado, sucedió tan de repente que no pudieron correr a la escotilla de emergencia. Es más, no tuvieron heridas físicas visibles.

El casco del submarino no sufrió mayor daño y por eso es muy difícil rastrear lo que pasó ese 17 de febrero de 1864, cuando el H.L. Hunley, un submarino confederado de 12 metros, se hundió al fondo del océano en Charleston, en Carolina del Sur.

Los investigadores levantaron los sellos del compartimento de la tripulación del submarino, pero todavía no tienen pruebas irrefutables de cómo murieron los ocho hombres que iban a bordo.

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El submarino fue sacado del agua en Charleston (Carolina del Sur), en medio de una gran fanfarria, en agosto del 2000. Estaba enterrado en la arena a más de 90 metros del buque enemigo que logró hundir, el 'USS Housatonic'.

Varias teorías han tratado de explicar el misterio del Hunley: tal vez la tripulación llegó muy hondo, tal vez juzgó mal el suministro de oxígeno que tenía y quedó atrapada por la corriente. Tal vez un barco cercano chocó al submarino, lanzándolo a aguas caóticas. Tal vez una bala, que entró por una portilla, mató al capitán y dejó a la atribulada tripulación a la deriva.

Pero en una investigación publicada este miércoles en la revista Plos One, un grupo de científicos dice que por fin descifró el misterio de lo que mató a la tripulación tan rápidamente.

La teoría de la explosión

El Hunley fue el primer submarino en hundir a un barco enemigo en la batalla: el USS Housatonic. Pero un tiempo después, también se hundió.

Hundió al barco enemigo con un torpedo de 61 kilos, lleno de pólvora negra y atado a un mástil desde el casco del submarino. Los autores del estudio dicen que en ese torpedo está la clave de todo, aunque muchos se preguntan cómo una explosión pudo matar a toda la tripulación sin dejar ningún rastro.

Para responder esa pregunta, la biomecánica y líder del nuevo estudio Rachel Lance diseñó una réplica del Huntley, de una sexta parte del tamaño total del submarino. Fue bautizada como CSS Tiny.

Lance, graduada de la Universidad de Duke e ingeniera del Centro Naval de Combate en Superficie, decidió que probaría con explosiones cercanas al modelo, en un lago en St. Louis, Carolina del Norte.

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Sin rastros

Suspendido dentro del CSS Tiny había un pequeño medidor de presión, que reveló cómo la explosión del propio torpedo del submarino pudo matar a la tripulación del Hunley sin dejar una marca duradera: la onda expansiva creada por la explosión.

Esa onda expansiva golpeó el casco del Hunley, que según Lance tenía menos de una pulgada de ancho. El metal se dobló un poco pero lo suficientemente rápido para enviar la onda expansiva al interior de la cabina y golpear a los ocho miembros de la tripulación, viajando a través de sus cuerpos.

Pero el daño real, según Lance, probablemente ocurrió cuando la presión de la onda expansiva alcanzó sus pulmones.

Las ondas de choque o expansivas, como las ondas sonoras, viajan rápidamente a través del agua y en sólidos, pero no a través del aire. Según Lance, la velocidad de la onda disminuyó a medida que golpeaba los pulmones “y esa energía debía transmitirse a algún lugar”.

El resultado final: se pueden romper los vasos sanguíneos en los pulmones, lo que se conoce como hemorragia pulmonar.

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El trabajo de conservación del submarino 'H.L. Hunley' se realiza en un laboratorio de North Charleston (Carolina del Sur).

Tic-toc

Hay otra pieza que apoya la teoría de Lance y sus colegas: un reloj de bolsillo de oro que pertenecía al capitán del Hunley: el teniente George Dixon.

El reloj se detuvo a las 8:23, más o menos la hora del ataque del Hunley, según historiadores.

“Y más importante aún, parece que no dejó de funcionar naturalmente”, según un informe del 2007. “Algo traumático, tal vez el agua, una onda expansiva o alguna otra fuerza de intervención, hizo que se detuviera en ese preciso momento”.

Otras investigaciones navales previas han concluido que “ninguna fase de la explosión fue lo suficientemente severa como para impactar significativamente al Hunley”.

Y muchas otras investigaciones se están llevando a cabo, con teorías distintas.

Pero Lance dice que siente que esta parte del misterio por fin quedó resuelta.