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Política

OPINIÓN | La humillación de Mike Pence

Por Michael D'Antonio

Nota del editor: Michael D’Antonio es autor del libro «Never Enough: Donald Trump and the Pursuit of Success». También es coautor, junto a Peter Eisner, del libro «High Crimes: The Corruption, Impunity, and Impeachment of Donald Trump». Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen al autor. Lee más artículos de opinión en CNNe.com/opinion.

(CNN) –– La humillación del vicepresidente Mike Pence, que se ha prolongado durante cuatro años, está alcanzando un crescendo.

El presidente Donald Trump, quien perdió las elecciones de 2020 ante Joe Biden por más de siete millones de votos, ahora supuestamente presiona a Pence para que tome medidas destinadas a anular la voluntad del pueblo. Trump parece pensar que el vicepresidente podría cumplir con esta tarea cuando el Congreso se reúna el 6 de enero para certificar los resultados electorales.

Afortunadamente, la Constitución de Estados Unidos no proporciona a Pence ninguna forma de detener el proceso cuando presida la sesión conjunta de la Cámara y el Senado la próxima semana. (Justamente, un proceso que Biden presidió hace cuatro años cuando se certificó la victoria de Trump).

Sin embargo, Pence sí podría apoyar a los republicanos para que pronuncien discursos que retrasarán el resultado. Los cuales también aumentarán la sensación, entre los leales a Trump, de que al presidente lo engañaron para no ser reelegido. Al hacerlo, Pence podría apostar por reclamar su parte en el legado de Trump, una base populista compuesta por millones.Y obtener así un impulso para su propio futuro político. De manera que su compromiso aparentemente masoquista con el presidente finalmente podría ser recompensado.

Para ser justos, el mandato de Pence como vicepresidente ha parecido una continua demostración de servilismo. Cuando no elogiaba exageradamente a Trump y sus decisiones políticas, permaneció a su lado radiante. Precisamente, con el tipo de expresión de adoración que recordaba la mirada agradecida de Nancy Reagan hacia su esposo, el expresidente Ronald Reagan.

Pence: Estaremos “atentos” mientras se cuentan los votos 1:02

Vale la pena recordar que a Pence se le ofreció el cargo de vicepresidente, en parte, por su atractivo para un gran número de votantes evangélicos. Una población que se sentiría tranquila con su presencia junto al profano Trump, quien se ha casado tres veces. Sin embargo, el papel de adulador habría sido parte del trato para cualquiera que aceptara unirse a la fórmula.

Siempre en el centro de atención, Trump nunca dejó lugar para que otra persona fuera protagonista. Pence aceptó y mantuvo su compromiso. Incluso, después del lanzamiento del video «Access Hollywood», en el que Trump se jacta de agarrar los genitales de mujeres. Con su lealtad probada, e inquebrantable, el destino de Pence fue sellado.

La derrota de Trump debió haber indicado que la recompensa de Pence estaba cerca. Es decir, su propio ascenso como el principal candidato presidencial del Partido Republicano en 2024. Pero, en lugar de eso, ha tenido que sufrir un poco más, mientras la prensa informa que Trump está enojado con él por no trabajar más duro para anular las elecciones. Según el sitio de noticias políticas Axios, Trump se enfureció cuando el Lincoln Project publicó un video que decía que Pence lo estaba abandonando.

El video, visto por 1,3 millones de personas, comienza con las palabras: «Se acerca el final, Donald. Incluso Mike Pence lo sabe». La pieza termina con el mensaje: «El 6 de enero, Mike Pence pondrá el clavo en tu ataúd político cuando presida la votación del Senado para demostrar que Joe Biden ganó. Se acabó, y Mike Pence lo sabe».

Tras haber servido 12 años en el Congreso y cuatro como gobernador de Indiana, Pence ciertamente sabe cómo funciona el proceso electoral. Y también que él y Trump perdieron ante Joe Biden y la vicepresidenta electa Kamala Harris. Además, cuatro años como vicepresidente seguramente le enseñaron que, en la realidad del presidente, lo que importa ahora es quién se unirá a él en el estrafalario esfuerzo por revertir el resultado.

Y, a pesar del anuncio del Lincoln Project, Pence todavía ha tomado acciones para mostrar su compromiso con Trump. La semana pasada, el vicepresidente viajó en avión a West Palm Beach, donde prometió a una multitud de jóvenes conservadores «seguir luchando hasta que se cuente cada voto legal. Vamos a seguir luchando hasta que se elimine a todos los ilegales». También instó a los votantes jóvenes a «permanecer en la lucha» contra el fraude electoral.

Mientras se comprometía con la causa infundada del presidente y declaraba que había una batalla que ganar por la integridad de las elecciones, Pence demostró ser más o menos igual a Trump. Esto en lo que respecta a fantasías oscuras sobre el sistema de votación del país.

A pesar de las afirmaciones, muchas de republicanos, de fraude electoral, que eso ocurra es extremadamente raro. Y los esfuerzos para demostrar que existe en un sentido generalizado han fracasado.

La comisión de Trump sobre el tema no encontró evidencia de fraude significativo y se disolvió un año después de su formación. Sin embargo, esta verificación no eliminó el tema de la agenda republicana. Los republicanos, especialmente Trump, siguieron vendiendo la afirmación de fraude, y algunas personas la creen. Antes de la elección, el Centro de Investigaciones Pew Research Center descubrió que el 43% de los republicanos y el 25% de todos los encuestados creían que el fraude electoral era un problema real cuando la gente votaba por correo. Después de las elecciones, según una encuesta de NPR/PBS New Hours/Marist, solo una cuarta parte de los republicanos dicen que confían en los resultados de las elecciones.

En medio de las encuestas que muestran que las afirmaciones de fraude han funcionado, Pence continuó vendiendo la narrativa falsa. Lo que solo demostró que está tan dispuesto como Trump a perpetuar una ficción. Al menos donde también podría servir a su fin político. Adicionalmente, revela cuánto valora Pence la base leal de Trump. Una base que, si se mide por los votos emitidos en noviembre, supera los 74 millones.

Aunque Trump ha dicho que está considerando una candidatura en 2024, también ha dicho que podría alejarse de esta idea, según Politico. Esto convertiría a Pence en uno de los favoritos para el próximo boleto republicano. En estas circunstancias, ahora no es el momento de romper el vínculo.

Pence, un hombre que declara regularmente su fe, no es del tipo que se convierta en un apóstata político. No con el paraíso de la presidencia a la vista.

El compromiso tenaz de Pence en su papel de compañero puede complacer a ciertos votantes de Trump. Pero no significa que la candidatura o la Casa Blanca sean suyas. Solo considera el mensaje de la campaña que se mostró hace dos meses en un evento en Nevada. ¿Qué decía? «Don Jr. 2024».