Análisis

Un comprador observa un vehículo eléctrico BYD en Budapest, Hungría, en octubre. Crédito: Attila Volgyi/Xinhua/Getty Images

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ANÁLISIS | México podría ayudar a BYD, un gigante de los autos en China, a abrirse paso en el mercado de EE.UU.

Hong Kong (CNN) -- Más de 5.000 vehículos eléctricos fueron cargados esta semana en un gigantesco buque de transporte marítimo en China y enviados a puertos de Europa.

Los autos vienen de BYD, el fabricante de automóviles chino que está respaldado por Warren Buffett y ha superado a Tesla como el mayor vendedor mundial de vehículos eléctricos.

Según la agencia de noticias estatal china Xinhua, el fabricante de automóviles ha utilizado el enorme buque, bautizado como "BYD Explorer No. 1", para transportar sus exportaciones desde la ciudad de Shenzhen, en el sur de China, hasta Alemania y los Países Bajos en su viaje inaugural.

Se trata de un llamativo ejemplo visual del creciente peso de BYD, que ha conquistado su mercado nacional pero ahora necesita recorrer nuevos caminos para mantener su impulso.

Para ello, dos países serán cruciales: Hungría y México. Aunque ninguno de los dos es un gran mercado automovilístico, podrían servir de puerta de entrada a Europa y Norteamérica, reforzando la búsqueda de la empresa para convertirse realmente en un nombre conocido en todo el mundo.

Vehículos eléctricos esperando a ser cargados en el "BYD Explorer No. 1", un buque de transporte marítimo destinado a exportar vehículos BYD, en el puerto de Yantai, en la provincia oriental china de Shandong, en enero. Crédito: STR/AFP/Getty Images

BYD ha empezado a hacer incursiones en ambos países. En diciembre, se comprometió a abrir una fábrica en Hungría, que será su primera planta de producción de autos en Europa. El gobierno del primer ministro Viktor Orbán dijo que es una de las mayores inversiones de la historia del país y que creará miles de empleos en la ciudad meridional de Szeged.

La empresa también está considerando establecerse en México. Ha expresado su interés en construir una planta en el país, aunque hasta enero no se habían confirmado oficialmente los planes, según dijo a CNN una fuente con conocimiento del asunto en el gobierno del suroriental estado de Yucatán. BYD México no respondió a una solicitud de comentarios.

Los expertos dicen que la expansión en Hungría y México ayudará a la empresa con sede en Shenzhen a ganar puntos de apoyo en los lados opuestos del Atlántico, evitando al mismo tiempo fuertes aranceles. Los planes también podrían ayudar a BYD a navegar por un entorno geopolítico difícil, sobre todo porque algunos políticos europeos se muestran cada vez más recelosos ante lo que se ha considerado una "avalancha" de vehículos eléctricos chinos.

Pero aquellos que han observado durante mucho tiempo a la empresa BYD, una marca que una vez fue relativamente desconocida en el extranjero e incluso ridiculizada por el CEO de Tesla, Elon Musk, en 2011, dicen que los movimientos anticipados no son simplemente una reacción al creciente proteccionismo.

"Yo vería esto como una continuación de su expansión global y su huella de fabricación", dijo Tu Le, fundador de la consultora Sino Auto Insights. "No es ningún secreto que tienen grandes ambiciones de dominación global".

Dos nuevas vías

Hungría, un pequeño país sin salida al mar de 9,6 millones de habitantes, se ha convertido en un centro de producción cada vez más importante en Europa para los proveedores de automoción, sobre todo chinos.

Empresas chinas, como el gigante de las baterías CATL y el fabricante de automóviles Nio, han realizado importantes inversiones en fabricación en el país en los últimos años, junto a sus competidores alemanes Mercedes, BMW y Audi.

BYD ya tenía presencia allí pues inauguró una instalación de autobuses eléctricos en la ciudad de Komárom en 2017.

Con su nueva planta en Szeged, la empresa obtendrá acceso de libre comercio también para sus vehículos de pasajeros. Y no solo a Hungría, un socio económico de China desde hace mucho tiempo, sino a otros 26 miembros de la Unión Europea, según Matthias Schmidt, analista europeo de automóviles que dirige la empresa Schmidt Automotive Research.

También podrá beneficiarse de "todas las ventajas que ofrecen los países de Europa Occidental a una fracción de su costo", declaró a CNN, citando costos laborales y energéticos más bajos en Hungría que en otros centros automovilísticos regionales como Francia o Alemania.

Aunque es probable que la instalación se planeara hace años, los expertos dicen que es especialmente oportuna, porque permitirá a BYD eludir los aranceles europeos del 10% sobre los autos importados de la segunda economía más grande del mundo, junto con cualquier otro impuesto como resultado de una investigación en curso de la UE sobre el apoyo estatal de China a los fabricantes de vehículos eléctricos.

La investigación fue anunciada el pasado mes de septiembre por la Comisión Europea, que dijo que intentaba descifrar cómo los precios de los vehículos eléctricos importados de China se "mantenían artificialmente bajos".

Se espera que los aranceles europeos aumenten tras la conclusión de la investigación, aunque es probable que BYD pueda evitar pagar más, dijo Schmidt.

Bill Russo, fundador y CEO de la consultora estratégica Automobility, con sede en Shanghai, se hizo eco de esta opinión.

A menos que los legisladores elaboren nuevas normas que se centren en el país de origen de una marca, en este caso, China, en lugar de su país de producción, la fábrica húngara de BYD debería permitirle eludir esos derechos, dijo.

En México cabría esperar una situación similar. En la actualidad, BYD no vende vehículos de pasajeros en Estados Unidos, donde los automóviles fabricados en China se enfrentan a unos elevados aranceles de importación del 27,5%.

Eso podría cambiar pronto si el fabricante de automóviles establece la producción en México, donde vende autobuses y autos.

Según el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (T-MEC), el acuerdo comercial que sustituyó al TLCAN en 2020, el 75% de cada vehículo de pasajeros debe fabricarse en Norteamérica para evitar los aranceles.

Dado que México forma parte del acuerdo, se ha vuelto más atractivo para los fabricantes de automóviles chinos.

El país puede servir como "punto de entrada para fabricar y exportar a Norteamérica", dijo Le. "Al Gobierno estadounidense no le va a gustar que México cree una puerta trasera".

Un vehículo eléctrico BYD, operado por Vemo, en Ciudad de México en noviembre. Crédito: Mariceu Ethrall/Bloomberg/Getty Images

Adrmás de las ventajas como unos costos laborales y de transporte más bajos, México se considera una base sólida para BYD porque Tesla está construyendo una planta en el país. El fabricante de automóviles estadounidense es ahora uno de los clientes de baterías de BYD, tras un cambio de opinión de Musk.

"No es solo una estrategia de producto final para ellos", dijo Le. "También es: 'Vamos a vender baterías en el mercado latinoamericano'. ¿Y adivinen qué? Uno de nuestros mayores clientes está construyendo una Gigafactoría allí. Así que tiene sentido para nosotros estar justo al lado de ellos".

En septiembre, la vicepresidenta ejecutiva de BYD, Stella Li, dijo al medio mexicano El Sol de México que la compañía tenía en la mira una fábrica en el país, aunque dependería de la respuesta del mercado.

"Si vemos que hay una gran demanda, consideraremos la posibilidad de producir los vehículos aquí", declaró Li.

Globalización

BYD, fundada por Wang Chuanfu, cimentó su reputación como fabricante de baterías antes de dar el salto al extranjero.

La primera incursión internacional de la empresa se produjo en 1998, con la creación de su primera filial en la región neerlandesa de Rotterdam, donde estableció una sede europea y empezó a importar baterías.

Aunque esto ocurrió solo tres años después de su fundación, la empresa no vendió ningún vehículo en Europa hasta 14 años más tarde, con el lanzamiento de autobuses, carretillas elevadoras y taxis eléctricos en 2012.

A diferencia de otras empresas chinas, BYD "no dio prioridad a las ventas en el extranjero al principio", señala Russo.

En lugar de eso, se centró en ganar China, donde ha conseguido poner en aprietos a Tesla, campeón del sector desde hace mucho tiempo.

El año pasado, BYD fue la marca de autos más vendida en China, con vehículos a partir de US$ 11.000.

Pero "ahora están dando un giro, porque creo que han llegado a un punto en el que, para crecer, tienen que dar prioridad a las ventas en el extranjero", dijo Russo a CNN.

Las cifras reflejan este cambio. La presencia de BYD se extiende ahora a más de 70 países, frente a los más de 50 de 2020. La compañía está añadiendo rápidamente a la producción en el extranjero existente en lugares como California y Brasil, donde fabrica autobuses eléctricos, con planes para nuevas plantas en Indonesia, Tailandia y Uzbekistán.

En el primer semestre de 2022, hasta el 40% de los clientes de BYD procedían de su mercado nacional, que incluye China continental, Macao, Hong Kong y Taiwán.

Un año después, la empresa redujo esa proporción al 33%, según su informe anual provisional más reciente.

BYD ha registrado un agresivo crecimiento de las exportaciones de sus vehículos, que el año pasado aumentaron un 334%, hasta algo menos de 243.000 unidades.

Es probable que este salto haya contribuido a que China superara a Japón como primer exportador mundial de automóviles en 2023.

Pero mientras sigue creciendo en el extranjero, BYD tendrá que adoptar un enfoque más localizado, dicen los analistas.

Para ganarse a los políticos y a los consumidores, será fundamental construir fábricas cerca de sus mercados clave.
Esto demuestra la voluntad de crear puestos de trabajo locales, lo que podría ayudar a la empresa a ganarse la buena voluntad, y "luego dar lugar a lo que tal vez sea un trato más favorable por parte de los gobiernos de la región", dijo Russo.

"La geopolítica es un factor clave".

-- Karol Suarez y Lizzie Jury contribuyeron con este reportaje.