Las joyas de Elizabeth Taylor superan las estimaciones en subasta y recaudan millones
15 diciembre 2011
10:18 AM ET

Las joyas de Elizabeth Taylor superan las estimaciones en subasta y recaudan millones

NUEVA YORK (CNN) — Las apariciones de la actriz en la pantalla grande transformaban a hombres con corazón de piedra en masas temblorosas durante la época dorada de Hollywood. La noche del pasado martes, el simple hecho de que alguna vez fueron usadas por Elizabeth Taylor transformó la plata, las piedras y al oro mismo en fortunas.

Si los precios alcanzados por la casa de subastas Christie's son alguna señal, el brillo de la actriz británicoestadounidense parece haber contagiado a las joyas que alguna vez usó.

Los elementos de su colección se dispararon más allá de sus estimaciones originales. Por ejemplo, la perla de 50 quilates conocida como La Peregrina, que le fue obsequiada en 1969 por el actor Richard Burton, y que alguna vez formó parte de las joyas de la corona de España, fue vendida por 11.8 millones de dólares, que Christie's dijo que era el precio más alto registrado jamás por una joyería de perlas vendida en subasta. Su valor había sido estimado entre 2 y 3 millones de dólares.

La perla fue montada en un collar de diamantes y rubíes encargado especialmente a Cartier.

Una tiara de diamantes obsequiada a Taylor por su marido, Mike Todd, con un valor estimado de 80,000 dólares antes de la subasta, recaudó una sorprendente cifra de 4.2 millones de dólares.

El Taj Mahal, un pendiente de diamante indio y jade fue vendido por 8.8 millones de dólares. Su estimación inicial estaba en un rango de entre 300,000 y 500,000 dólares; un collar de esmeraldas y diamantes fue vendido por 6.1 millones de dólares.

Y la venta del Diamante Elizabeth Taylor recaudó 8.8 millones de dólares más, coronando una noche espectacular en la subasta que incluyó otras joyas.

La puja continuará hasta este viernes con la venta de ropa de la actriz y memorabilia de sus películas.

Más de 400 personas llenaron los asientos para postores y más de una docena de personal de Christie's estaba al teléfono hablando con compradores. Antes de que la subasta iniciara, la casa de subastas proyectó un video de dos minutos que muestra fragmentos de algunas de las películas de Taylor, como Giant, Cat on a Hot Tin Roof y Who's Afraid of Virginia Woolf.

También se incluyó un video sin fecha que muestra a la actriz vestida con un traje de baño blanco en la orilla de la piscina, la cabeza envuelta en una toalla, ofertando por joyería a través del teléfono.

“Ahora está a 120,000 dólares”, dice una voz masculina no identificada desde el otro extremo de la línea. “¿Quieres hacer una oferta?”

“¡Sí!”, dice Taylor, sosteniendo un cigarrillo, luego inclinándose hacia el altavoz. “Cariño, parece que las cosas que son realmente deseables van a subir 10 veces más de lo esperado, ¿verdad?”

“Así es como funciona”, responde la voz masculina desde el otro extremo de la línea.

“¡Santo cielo!”, dice Taylor.

En ese momento, la audiencia de Christie's rompió en risas y aplausos.

Su impresionante colección de joyas, muchas de las cuales le fueron dadas como regalos de sus esposos, fueron señaladas en septiembre —cuando se estaba planeando la subasta— por Jonathan Rendell, presidente adjunto de Christie's Américas, como “las joyas de la corona de Hollywood”.

Keith Penton, director del departamento de Joyería de Christie's, dijo entonces que el gusto de Taylor en joyería era “extraordinariamente refinado. Ella realmente entendía a sus piedras preciosas (y) tenía una pasión por el diseño y el trabajo esmerado, una combinación bastante rara”.

De acuerdo con Nancy Schoenberger, coautora del libro Furious Love: Elizabeth Taylor, Richard Burton, The Marriage of the Century, Taylor desarrolló su gusto por las joyas desde una edad temprana.

“Su padre era un comerciante de arte y antigüedades”, dijo Schoenberger.

Pero no fue hasta su matrimonio con Todd que su pasión por coleccionar joyas importantes se desató, dijo Schoenberger en septiembre.

Todd, el tercer marido de Taylor, le compró un anillo de diamantes de 29.4 quilates, así como una tiara de diamantes, que lució en los premios de la Academia en 1957.

Schoenberger cree que cuando Burton le compró a Taylor el anillo de diamantes de 33.19 quilates Krupp en 1968 —posiblemente, la pieza estrella de la exposición de Christie's, que se estima que alcance entre 2.5 y 3.5 millones de dólares— estaba tratando de superar a Mike Todd, quien había muerto inesperadamente poco más de un año después de casarse con Taylor.

“Creo que fue un asunto importante para Richard comprarle un diamante tan grande como el de Mike Todd. Y a él le gustaba mostrar que el hijo de un minero de carbón de Gales podía comprar a su dama amada estas joyas extravagantes”, dijo.

La actriz, quien murió este año a los 79 años, habló de su amor por las joyas en su autobiografía de 2002, My Love Affair With Jewelry.

En ella, escribió: “Yo nunca, nunca pensé acerca de mis joyas como trofeos. Estoy aquí para cuidar de ellas y amarlas. Cuando me muera, irán a subasta. Espero que quien las compre les dé un verdadero buen hogar”.

En memoria de la continua devoción de la actriz a las causas humanitarias, una porción de las ganancias generadas por los ingresos, reuniones y publicaciones selectas relacionadas con las ventas será donada a la Elizabeth Taylor AIDS Foundation (ETAF), que ella creó en 1991.

Joe Vaccarello de CNN contribuyó con este reporte


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