Sam y su dueño fueron a dar un paseo por un parque junto a la ribera en Manchester, New Hampshire cuando de repente el perro decidió tomar un poco de agua, con la mala fortuna de que cayó al agua y fue arrastrado por el río torrentoso ante la angustia de su amo. Varias personas se acercaron para dar auxilio, pero se tornaron impotentes junto al dueño, quien sólo pudo darle ánimo a su mascota de 6 años para que siguiera nadando y evitara ahogarse.

Al fin, un integrante del cuerpo de bomberos locales descendió hasta una parte del río donde había ribera y esperó que Sam llegara allí para rescatarlo.