Mladic no muestra remordimientos al inicio de su juicio por genocidio

LA HAYA (CNN) — Ratko Mladic, quien está acusado de orquestar una campaña de limpieza étnica durante la sangrienta guerra civil que desgarró a Yugoslavia, no mostró remordimientos al iniciar el juicio por crímenes de guerra este miércoles. En algún momento incluso pareció amenazar a las víctimas en la corte.

El exgeneral puso sus manos en el cuello como si estuviera cortando una garganta sin dejar de ver a las víctimas de guerra que mencionaron la frase “limpieza étnica”.

De 70 años, el exgeneral bosnio-serbio está acusado de 11 cargos por genocidio y crímenes de guerra contra la humanidad entre 1992 y 1995.

Su juicio se lleva a cabo en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, en La Haya, Holanda, una corte especial establecida para tratar a los responsables de las atrocidades ocurridas en esa guerra.

El fiscal dijo que la campaña incluyó la masacre de 8.000 musulmanes en la ciudad de Srebrenica, en Bosnia.

El miércoles, el fiscal Dermot Groome ofreció detalles del caso contra Mladic, al decir que la limpieza étnica no fue una consecuencia de la guerra sino un objetivo específico de los líderes bosnio-serbios.

Su función será demostrar cómo Mladic era responsable directo de las atrocidades llevadas a cabo por sus fuerzas, que combatían por el control de la tierra en una Bosnia étnicamente mezclada.

La violencia sexual era una arma de guerra, aseguró Groome, quien describió a una mujer que dijo que había sido violada más de 50 veces, y otra que aseguró haber sido forzada por las fuerzas bosnio-serbias a realizar actos sexuales a miembros de su propia familia.

Los fiscales usarán los testimonios de los sobrevivientes así como videos en el caso que se espera dure meses o años.

Entre las personas que estaban en la corte había familias de víctimas de Srebrenica.

“Las víctimas han esperado dos décadas para ver a Ratko Mladic en el banquillo”, aseguró Param-Preet Singh, abogado principal del programa de justicia internacional de Human Rights Watch. “Su juicio debe servir para eliminar la idea de que los acusados de crímenes atroces pueden evadir la justicia”.

El juicio contra Mladic inicia después del histórico falló del mes pasado, cuando otro tribunal internacional encontró al expresidente de Liberia, Charles Taylor, culpable de crímenes en la guerra civil de Sierra Leona.

Taylor tuvo una última oportunidad de dirigirse a la corte este miércoles mientras iniciaba el juicio contra Mladic, y dijo que estaba “triste” por el veredicto al que calificó como injusto.

“Ambos juicios evidencian la creciente tendencia internacional de apresar a los perpetradores de atrocidades para rendir cuentas, sin importar cuán alta sea su posición”, de acuerdo con Human Rights Watch.

Mladic eludió a las autoridades por cerca de 16 años hasta su captura en mayo del 2011, cuando la policía entró al jardín de su pequeña casa en el norte de Serbia.

El mayor sospechoso de crímenes de guerra en Europa fue descubierto de pie contra un muro en un cuarto que solía usar para guardar equipo de jardinería, según un ministerio del gobierno.

A pesar de que portaba dos armas se rindió sin ofrecer resistencia, y fue extraditado a Holanda para ser enjuiciado.

Desde el primer día de su custodia se mostró desafiante y parecía no haber renunciado a su antagonismo visceral hacia sus enemigos. Antes de que el juicio comenzara el miércoles, también dirigió el gesto de cortar su garganta hacia viudas de Srebrenica. En otros momentos trastornó los procedimientos al usar sombrero en la corte y al negarse a declarar.

Además de provocar retrasos, ha dicho que tiene problemas de salud.

En julio de 1995, Mladic estaba a cargo del ejército serbiobosnio y llevó a sus soldados en la ciudad de Srebrenica. En los días siguientes, los soldados mataron sistemáticamente a cerca de 8.000 hombres y niños musulmanes.

El negociador de paz bosnio, Richard Holbrooke, describió alguna vez a Mladic como “una de esas combinaciones letales que la historia da, ocasionalmente, un asesino carismático”.

En las tres décadas anteriores a la guerra en Yugoslavia, Mladic subió rápidamente de rango en el ejército. En 1991 sirvió como comandante en el frente de línea durante la guerra de un año contra Croacia.

Para cuando llegó a los campos de batalla de Bosnia se había convertido en un héroe para muchos serbios. Era visto como un defensor de sus disminuidas fortunas.

En mayo de 1992, líderes políticos bosnio-serbios lo eligieron para dirigir el asalto contra los musulmanes que exigían más independencia.

Mladic no perdió tiempo para galvanizar las fuerzas armadas en un sitio de Sarajevo, al cortar el contacto del lugar del resto del mundo. Las fuerzas serbias atacaban la ciudad todos los días, mientras los residentes se encontraban mal preparados. Más de 10,000 personas, la mayoría civiles, murieron.

Algunos observadores compararon las imágenes de Sarajevo con los ataques que sufrió a principios de año la ciudad sitiada de Homs, en Siria.

Al terminar la guerra en 1995, Mladic huyó. Poco después de que fue enviado a La Haya el año pasado, las autoridades detuvieron al exlíder rebelde serbio-croata, Goran Hadzic. Es el último criminal de guerra yugoslavo en ser buscado.

El líder bosnio-serbio Radovan Karadzic fue arrestado en el 2008, y el expresidente serbio Slobodan Milosevic fue detenido en el 2001, pero murió antes de que su juicio terminara.