13 enero 2013
12:27 PM ET

El video de las cámaras que sobrevivieron a una caída libre de 19 kilómetros

Por Chris Erickson, CNN

(CNN) – Mi plan no era destruir tres cámaras GoPro y aparatos electrónicos por un valor de 1.000 dólares a más de 65.000 pies de altura, a 19 kilómetros de la Tierra.

Yo simplemente quería hacer una nota visual para 12 periodistas internacionales que estaban visitando la sede de CNN en Atlanta en junio. Obtener video desde “la frontera del espacio” parecía como una idea sencilla que sería genial para la televisión.

En los últimos años, la fotografía de órbita baja –esto es, tomar fotos y videos desde la atmósfera- ha ido creciendo como hobby. Mediante las cámaras y los dispositivos GPS se vuelven más baratos y confiables, prácticamente cualquiera puede hacerlo, no sólo los aficionados a la tecnología.

Para nuestro propósito, parecía ser una idea sencilla:

  1. Encontrar aficionados a la fotografía de órbita baja. Darles cámaras GoPro y hacerles construir un ‘vehículo’ para la cámara con un paracaídas.
  2. Lanzar las cámaras con un globo meteorológico.
  3. Hacer que las cámaras volvieran a la Tierra con un video para que los periodistas pudieran hacer notas para las estaciones televisivas de sus países.

También a bordo del globo había un teléfono Android y un dispositivo APRS –un sistema basado en radio aficionada- para rastrear los aparatos.

El Servicio Nacional Climático de Estados Unidos amablemente nos dejó hacer el lanzamiento desde su estación en Peachtree City, Georgia. Aviso: ¡No eleven un globo meteorológico sin el permiso de la Administración Federal de Aviación o de la entidad encargada en cada país!

Armamos nuestro equipo, que lo llamamos “Yeager”, y nos preparamos para un lanzamiento en la madrigada desde una pista aérea al sur de Atlanta. El día estaba oscuro y silencioso. La serenidad me sacudió la realidad del momento. Hice muchos esfuerzos en planeación y logística, pero estaba muy nervioso. Los periodistas, no obstante, estuvieron entusiasmados cuando lanzamos el globo gigante. Con sorprendente poder y rapidez, ascendió en medio de los aplausos y desapareció de nuestra vista.

Bueno, aquí es donde empieza la parte de “destrucción” empieza. Sospechamos que nuestro globo y el paracaídas quedaron en medio de fuertes vientos de altura, y todo el equipo se rompió y cada aparato se separó. Miles de dólares en aparatos y trabajo de personas se destruyeron en Georgia central.

Encontramos nuestra unidad de GPS con el paracaídas que debía garantizar la protección de las cámaras. Pero las cámaras se habían separado del GPS.

Después que los periodistas y yo nos rindiéramos en la búsqueda de las cámaras, los miembros del equipo Mark Sudduth y Kerry Mallory continuaron la tarea. Buscaron en un área usando las coordenadas de nuestro dispositivo de rastreo secundario, el transmisor APRS, del que estaban convencidos había quedado pegado a las cámaras. Me mantuvieron al tanto con llamadas reportándome que estaban a 90 metros. Pero mientras avanzaba el día, el calor, las garrapatas y las serpientes y el bosque de Georgia los superaron.

Al final del día no había cámaras, no había video, no había notas periodísticas.

¡Pero esperen! Hay más.

Seis meses después, milagrosamente, encontramos las cámaras, intactas, con todo el video.

Les resumo cómo las recuperamos: el teléfono Android se separó del paquete central. Pero el teléfono envió un mensaje a su dueño con su paradero cuando el hombre que lo encontró, Justin Garrett, lo encendió. El teléfono sobrevivió a la caída, aterrizando en el jardín trasero de Garrett en Brooks, Georgia, un pequeño pueblo a 56 kilómetros al sur de Atlanta.

La casa de Garret fue el punto de partida para la subsecuente búsqueda de Mark y Kerry. Al principio, no encontraron nada más en el área, incluso después de que se dieron cuenta de que habían buscado de forma equivocada en Google Earth las coordenadas de la ubicación de las cámaras que mostró el transmisor APRS.

Pero el fin de semana del 15 de diciembre, Mark y Kerry volvieron a intentarlo. Sin el follaje tupido del verano, regresaron a la casa de Garrett y buscaron las coordenadas del APRS.

“Vi hacia delante y luego ocurrió”, escribió Mark en su sitio web. “Como si me estuviera llamando, lo vi. En el bosque, a 60 metros, lo vi”.

Al final recuperamos todo nuestro costoso equipo –intacto y completamente funcional- después de su caída libre de 19 kilómetros, obtuvimos un gran video desde la frontera del espacio, que enviamos a nuestros periodistas internacionales, y terminamos con una historia incluso mejor de lo que habíamos esperado.