Qué significan las nuevas sanciones de la ONU a Corea del Norte
El líder norcoreano Kim Jong Un, al centro, posa con los jefes de estaciones de seguridad social.
27 enero 2013
05:32 PM ET

Qué significan las nuevas sanciones de la ONU a Corea del Norte

Por George A. Lopez, especial para CNN

(CNN) – Corea del Norte respondió a las sanciones del Consejo de Seguridad –por su lanzamiento en diciembre de 12 cohetes– con una declaración de que planea una tercera prueba nuclear y más lanzamientos de misiles. En materia política, ha dejado claro que su “objetivo” es su enemigo, Estados Unidos.

Ante la rápida reacción a las sanciones de la ONU, el joven gobierno de Kim Joung Un muestra lo que los miembros del Consejo de Seguridad habían anticipado que Corea del Norte haría. Su táctica es crear un programa de misiles y armas nucleares para que el resultado sea –como en el caso de Pakistán e India– ser reconocida como una nueva nación.

Frente a la posición de Corea del Norte –y ante una nueva prueba nuclear–, las primeras sanciones del Consejo de Seguridad desde 2009 parecen absurdas e irrelevantes. Esas sanciones ciertamente no impedirán una nueva prueba nuclear de Corea del Norte. En vez, las nuevas sanciones incitan a que a los vecinos regionales y los actores globales refuercen las sanciones que pueden debilitar los futuros programas de la República Popular Democrática.

La utilidad, si no la necesidad, de esas sanciones del Consejo de Seguridad es deteriorar e interrumpir las redes que mantienen los programas de Corea del Norte. La posibilidad de degradación de esa capacidad de Corea del Norte ha incrementado en tanto las nuevas sanciones llevan a que quieran actuar los estados miembros que usualmente observan –pero no hacen nada– las sospechosas embarcaciones de Corea del Norte.

La resolución de sanciones proporciona una nueva guía a los estados en cuanto a interdicción de barcos, inspecciones de carga e incautación y eliminación de materiales prohibidos. En materia de desarrollo balístico y nuclear, las sanciones aumentan la lista de materiales prohibidos para el comercio con Corea del Norte, incluyendo bienes de doble uso de alta tecnología que puedan servir a la industria de los misiles.

Estas nuevas medidas dan una mejor infraestructura para sanciones más efectivas, al incluir nuevas entidades, como un banco o compañías de comercio, así como individuos involucrados en el financiamiento ilícito de materiales prohibidos, en la lista de sancionados. Para sorpresa de muchos en la comunidad diplomática, el Consejo autoriza a los estados confiscar el capital de Corea del Norte. Ese dinero ha sido usado en muchas regiones para facilitar las compras de bienes de lujo y otros elementos positivos que mantienen a las élites del país.

Finalmente, el Consejo de Seguridad le permite al Comité de Sanciones actuar de forma más independiente y agregar de manera oportuna entidades a la lista de actores sancionados cuando la evidencia muestra que violan las sanciones. Esta es una licencia de caza para los estados en la región de modo que pueden multiplicar las sanciones contra Corea del Norte mediante pasa el tiempo.

Sin importar las limitaciones iniciales, la nueva ronda de sanciones de la ONU servirá como punto de partida para medidas más robustas de parte de partencias regionales y globales que pueden llevar a que se produzcan negociaciones verdaderas con Corea del Norte.

A pesar de sus demostraciones y de su plan de acción a corto plazo. Pyongyang reconoce que el amplio espacio de operación para sus políticas con el que contaba hace una semana, ahora se ha cerrado considerablemente. Para recibir este tipo de bloqueo vía la resolución del Consejo de Seguridad, predice que cualquier prueba nuclear o lanzamiento de misiles hecho por Pyongyang generará una nueva ronda de más fuertes sanciones.

Aunque peligrosa, hay una nueva estrategia. Medidas más fuertes de la ONU impuestas anteriormente generaban respuestas predecibles y nuevas acciones prohibidas aunque Corea del Norte puede estar enfurecida, estas sanciones hacen que las naciones del Consejo de Seguridad. Un nuevo lanzamiento sin duda incrementará las tensiones entre ambas partes.

Pero esto puede ser precisamente el golpe que se necesita para reiniciar las conversaciones. Sin este marco institucional hay poca posibilidad en influir en las acciones de Corea del Norte.  Y entretanto, la opción de debilitar a ese país es el camino a seguir.

*Nota del editor: George A. Lopez hace parte de los estudios de paz en el Kroc Institute, en la Universidad de Notre Dame. Fue miembro del panel de expertos de la ONU sobre Corea del Norte.

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