6 mayo 2013
07:13 PM ET

Prótesis que convierten a sus portadores en seres "poderosos y sexys"

LONDRES (CNN) — Con su cabello color rojo encendido, su silueta de Marilyn Monroe y una serpiente verde enrollada despreocupadamente en su brazo, Jo-Jo Cranfield parece una verdadera musa salida de una pintura de Salvador Dalí.

Es imposible no mirar la pitón color neón que lleva en su muñeca izquierda. Pero si observas con detenimiento, descubrirás que el reptil se desliza dentro y fuera de la piel, como un hilo psicodélico enhebrado.

Cranfield nació sin un antebrazo. Su fantástico brazo —que ha sido descrito con toda clase de adjetivos, desde genial, pasando por escalofriante, hasta erótico— es la obra de una diseñadora londinense que reinventó la forma en la que vemos las extremidades prostéticas.

Con sus piernas con un equipo de sonido integrado y sus brazos de plumas, el Proyecto de Extremidades Alternativas de Sophie de Oliveira Barata llega al reino del arte surrealista mientras cumple con una función muy importante: “Está llamando la atención sobre su discapacidad de forma positiva”, dijo De Oliveira Barata.

“En vez de que la gente note lo que falta, notan lo que tienen".

Sobrehumano

La obra de De Oliveira Barata recibió atención internacional cuando la modelo y cantante Viktoria Modesta usó su pierna de cristal de Swarovski durante la ceremonia de clausura de los Juegos Paralímpicos de Londres en 2012.

“La idea predominante es que una extremidad nueva debe ser lo más parecida posible a la extremidad previa”, dijo De Oliveira.

“Sin embargo, hasta que la tecnología llegue al punto en el que puedas obtener una extremidad de apariencia realista en cuanto al movimiento y a la estética, siempre existirá este misterioso término medio”.

“En este caso estoy haciendo exactamente lo opuesto y creo que captura esa imaginación infantil: es como ser un superhéroe con superpoderes”, agregó.

Estruendosa y orgullosa

Modesta nació en Letonia y le amputaron la pierna izquierda por debajo de la rodilla cuando era adolescente. Para ella, las extremidades alternativas son una forma de expresarse, igual que la ropa que usa.

“Soy una fashionista declarada. Las cosas que me gustan suelen cambiar todo el tiempo y, al igual que con la mayoría de las prendas clave de mi guardarropa, solo las uso cierta cantidad de veces”, dijo.

“La primera vez que usé una extremidad que era evidentemente biónica tuve una sensación absoluta de singularidad y me sentí como una humana mutante en la mejor forma posible”.

De igual forma, Cranfield, quien suele usar su brazo de serpiente cuando sale con sus amigos por las noches, dice que la hace sentir poderosa y sexy.

“Quería que la gente se asombrara y tuviera que mirarme dos veces”, dijo Cranfield, quien es oradora motivacional y paratriatleta.

“Prefiero que la gente me pregunte directamente cómo perdí el brazo. Esto es tan evidente —como si quisiera que me miraras— que hace que la gente se sienta cómoda haciéndome preguntas”.

Un efecto especial

Después de aprender a crear prótesis para efectos especiales de cine y televisión, De Oliveira Barata trabajó para una empresa de prótesis realistas durante ocho años y siguió experimentando con las extremidades artísticas en sus ratos libres.

En 2009 se unió con Modesta para crear una novedosa pierna con forma de aparato de sonido con altavoces y con zapato de tacón alto.

El prototipo fue un éxito y ahora, la gama de clientes de De Oliveira Barata abarca desde exmilitares que buscan una pierna de ciencia ficción hasta niños que quieren un compartimento secreto para guardar sus lápices.

Las extremidades a la medida cuestan entre 4.600 y 21.000 dólares, según el material y diseño.

Avanzando con los tiempos

De Oliveira no solo está haciendo innovaciones estéticas, sino que también trabaja en una nueva serie de extremidades con funciones alternas.

Como parte de un proyecto con unos estudiantes de efectos especiales de la Universidad de Hertforshire, Inglaterra, ha estado trabajando en algunos diseños futuristas, como navajas del ejército suizo con herramientas desplegables, piernas para salir a bailar que se iluminan con la música y brazos para cocinar con accesorios para colocar aparatos de cocina.

El proyecto tiene algo innegablemente lúdico.

“Provoca algunas reacciones extrañas”, reconoció Cranfield. “Pero nunca he querido encajar simplemente… Siempre he querido ser diferente”.

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