(CNN) - Con su sofisticación cosmopolita, pescadores baratos y tendencia a sonreír todo el tiempo, los turistas pueden ser un grupo muy odiado.

Sin embargo, antes de que te rías de la mirada perdida en sus ojos, o te burles demasiado del estrepitoso caos ocasionado por sus intentos de subirse al techo de un minibús con cinco bolsas y tres cámaras balanceándose en sus torsos, debes entender que esto: no les importa.

Se están divirtiendo como nunca. Y todos sabemos por qué. Ser turista es grandioso.

Cuéntanos por qué te gusta ser turista. Escríbenos en la sección de comentarios. 

1. Puedes comer como un señor feudal todas las noches y aún así bajar de peso por todo lo que caminas.

2. Ya sea que vayas sufriendo en un medio de transporte local o que estés tendido bajo el sol con un paquete de cervezas al lado, supera lo que tus amigos estén haciendo en casa.

3. Libertad de la tiranía de los calcetines.

4. La culpa que sientes por no utilizar tu suscripción del gimnasio es mucho menos severa que cuando estás en casa.

5. ¿Cervezas frías en la playa/en una hamaca/en la cama/en un bar a media tarde? No veo por qué no.

6. Regresar a casa luciendo un bronceado y conocimiento del mundo es como empaparte en feromonas. Sólo asegúrate de cubrirte con repelente contra mosquitos, para evitar las antiestéticas ronchas.

7. Si tienes algo de sentido, el destino que elijas será considerablemente más económico que tu país natal.

8. Finalmente puedes terminar ese libro con el que te has estado quedando dormido cada noche durante los últimos tres meses.

9. El clima. Incluso la lluvia parece ser algo exótico cuando estás en el extranjero.

10. La emoción que sientes al caminar por un nuevo lugar, sabiendo que no estás en el trabajo, es uno de los mejores momentos de tu vida.

11. Te puedes dar un masaje en los pies todos los días sin que nadie piense que eres un fetichista.

12. Puedes usar la ropa que quieras. ¿Pantalones anchos tailandeses con camiseta? Adelante, a nadie le sorprenderá.

13. Aprendes sobre el país que estás visitando a través de la experiencia, y no por medio de National Geographic. O CNN Travel.

14. La "hora feliz" realmente vale la pena; encontrarás bebidas a mitad de precio justo antes del atardecer y durante al menos dos horas después.

15. Puedes probar las especialidades locales que antes sólo veías en televisión: balut (Filipinas), dedos de mono fritos (Indonesia), tete de veau (cabeza de ternero, Francia) y hormigas tostadas (Colombia).

16. Todas esas tonterías que la gente hace en las fotos, como simular sujetar la Torre Eiffel con los dedos o posar con falsos gladiadores en el Coliseo... sí, tú también las puedes hacer.

17. Lo más cerca que estás de cocinar es cuando señalas el pescado que quieres que te asen a la parrilla para tu almuerzo.

18. Puedes relacionarte con una variedad de nacionalidades. Y librarte de ellos al día siguiente.

19. Con un mínimo esfuerzo, por ejemplo al enviar una postal, le haces creer a tus amigos y familiares que realmente piensas en ellos.

20. Esas listas de reproducción de música de los ochenta que tienes en tu iPod especialmente para el viaje le agradan bastante a los demás.

21. Un gordo bronceado se ve mejor que un gordo pálido.

22. Derrochas el dinero libremente con el repentino conocimiento de que las experiencias son mucho más valiosas que las cosas materiales.

23. Finalmente puedes deshacerte de tu teléfono móvil y tu computadora portátil sin estrés. Phileas Fogg no estuvo conectado horas y horas sin descanso cada día y tú tampoco deberías hacerlo.