Santiago Mini Maker Faire, el evento en que construyes tu propia tecnología

Por Gonzalo Frasca

Nota del Editor: Gonzalo Frasca, PhD, es diseñador, consultor y catedrático de videojuegos de la Universidad ORT. Se especializa en el uso de juegos y videojuegos para la educación y comunicación. Ha creado juegos para empresas como Disney, Pixar, Cartoon Network, WB y recibió un Lifetime Achievement Award de la Knight Foundation por su trabajo pionero en videojuegos periodísticos.

(CNN Español) - Las familias que visitaron este fin de semana el Parque Quinta Normal en el centro de Santiago de Chile seguramente esperaban hacer un picnic o disfrutar de las lanchas de su pequeño lago.

Sin embargo se encontraron con dos grandes y coloridas carpas de circo. En ellas se dieron cita miles de inventores, robots, artistas de vanguardia, un veloz dinosaurio de cuatro metros de largo y una llama transformada en instrumento de música electrónica.

Según sus organizadores, más de 10.000 personas visitaron el Santiago Mini Maker Faire, la feria de “la creatividad y hazlo tú mismo”. Esta es la segunda edición de un evento hasta ahora único en Latinoamérica que comenzó en el 2006 en EE.UU. y que ahora se realiza en todo el mundo.

La filosofía Maker (“realizador” en inglés) es clara: todo el mundo puede construir la tecnología que necesita. Y si no sabe cómo hacerlo, puede pedir ayuda y trabajar en equipo con otras personas.

Durante la feria, los participantes compartieron información y recetas, interactuaron con proyectos, participaron de talleres y escucharon conferencias (con el fin de ser transparente, aclaro que fui invitado por la organización en calidad de conferencista).

El evento fue organizado por el Santiago MakerSpace, un laboratorio para inventores ubicado en la capital chilena donde, a través de una cuota mensual, cualquiera puede participar y utilizar tecnología de punta como impresoras 3D y cortadoras laser mientras colabora con inventores y creadores de todas las edades.

La ceremonia de inauguración de la Mini Maker Faire comenzó con un concierto de una orquesta de jóvenes músicos de Cateura, Paraguay. Cateura es una localidad de Asunción con muy alto índice de pobreza y ubicada junto a uno de los vertederos de basura más grandes de la capital paraguaya. La orquesta se formó cuando dos docentes enseñaron a adolescentes locales a fabricar instrumentos con basura.

Además de crear los instrumentos, los jóvenes se transformaron en muy buenos músicos y eso les ha permitido compartir su arte en varios países. Luego de su visita a Chile, la Orquesta de Instrumentos Reciclados partió rumbo a Tokio a continuar su gira internacional, mostrando que literalmente cualquier recurso puede ser utilizado para educar y combatir la pobreza.

Dentro de la carpa mayor se exponían varios proyectos chilenos y regionales que incluían diversos tipos de robots, un híbrido entre piyama y sobre de dormir, una aplicación que utiliza la geolocalización para sugerir qué plantas plantar, sintetizadores musicales, artesanías y hasta muñecos tejidos en crochet.

El chileno Pedro Marambio fue uno de los inventores más experimentados de la muestra. Sus más de 90 años no fueron un impedimento para que compartiera con los participantes su última creación: una centrífuga para apicultores que separa la miel de la cera de abejas.

La feria también tuvo lugar para niños inventores: el escolar Nicolás Cartes presentó la novena iteración de un realista disfraz en cartón de Iron Man. Hay que aclarar que este es el superhéroe más popular entre los Makers pues su superpoder se basa en su imaginación y capacidad para inventar.

La franquicia Maker Faire tiene base en California y no ha parado de crecer en los últimos ocho años. Su directora, Sabrina Merlo, destacó la variedad y el entusiasmo de la edición chilena y anunció que la próxima edición en Latinoamérica tendrá lugar en abril del 2014 en la ciudad de San Pablo, Brasil.

Para sorpresa de los visitantes, en la feria convivieron dos animales muy diferentes. Uno fue una llama vestida con un traje de alta tecnología diseñado por la artista mexicana Amor Muñoz. Al tocar los textiles del traje los participantes podían crear música electrónica mientras la llama, indiferente, continuaba masticando hierba.

El otro animal, a pesar de haberse extinguido hace millones de años, se veía muy realista. Se trataba de Anacleto, una enorme marioneta de Tiranosaurio creada por Gabriel Díaz, un chileno de tan solo 15 años. El realismo en el movimiento del dinosaurio es realmente impresionante y esto ya le había permitido visitar la Maker Faire de San Francisco, donde recibió varios premios.

Entre los grupos musicales participantes se destacó el dúo estadounidense “burnkit2600”, especialista en “circuit bending”, es decir la modificación de aparatos electrónicos de bajo voltaje para crear efectos musicales.

Otro de los invitados fue el argentino Jorge Crowe quien durante sus actuaciones de música electrónica juega con juguetes modificados y recrea batallas entre robots, Godzilla y soldaditos plásticos.

Crowe, que también es docente, dictó un taller donde enseñó a niños a modificar artículos electrónicos rotos para construir juguetes. Al finalizar, una niña de 11 años le agradeció por lo aprendido y le dijo que le encantaba la electrónica pero que en su escuela era considerada una actividad “para varones y no para niñas”. Agregó también que tampoco lo puede hacer en su casa pues a su papá “no le agrada”.

Esta anécdota deja en evidencia que todavía falta mucho para que todos los niños –y especialmente las niñas– de Latinoamérica tengan la confianza y el apoyo para aprender, crear y jugar con la tecnología. Pero eventos como el Santiago Mini Maker Faire nos dan esperanza de que el cambio es posible.