Por Jenny Soffel, para CNN

(CNN) - Desde un famoso actor francés acusado de 'tocarse' en el pasillo de la cabina hasta un pasajero indisciplinado que tuvo que ser detenido en un avión desde Islandia a Nueva York el año pasado, el mal comportamiento en aviones tiene una variedad de formas.

Las líneas aéreas han dicho que enfrentan problemas a diario, como pasajeros que ven pornografía, arrojan bebidas a la tripulación o incluso cometen abusos verbales.

Pero los capitanes y la tripulación a menudo están preocupados de ser demandados por agresión si toman alguna acción en respuesta.

Es por ello que la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés) desea clarificar cuáles son las medidas que se permiten tomar en situaciones que no constituyen claramente una amenaza a la seguridad.

Las aerolíneas han informado sobre cerca de 15.000 incidentes a la IATA desde que ésta comenzó a recolectar informes del mal comportamiento de pasajeros en 2007.

"Esto es algo que debemos enfrentar como una industria y en todo el planeta", dijo el portavoz de IATA Chris Goater.

La asociación desea abordar este problema en una conferencia diplomática en Montreal en marzo, con la esperanza de alcanzar un acuerdo mundial sobre nuevos lineamientos.

Los días dorados de volar son cuestión del pasado  

La legislación actual se basa en el Convenio de Tokio de 1963, que regula las infracciones penales planteadas como graves amenazas a la seguridad, pero "la realidad de la industria de hoy es muy diferente a la que existía cuando se desarrolló el Convenio", afirma IATA.

El psicólogo Robert Bor, que se ha especializado en comportamiento de pasajeros y el miedo a volar, está de acuerdo en que mucho ha cambiado desde la década de los años 60.

"En aquellos días, volar era un sueño, las personas se arreglaban para viajar y los anuncios de las líneas aéreas reflejaban la experiencia real", dijo.

Bor piensa que el aumento de la violencia aérea se puede explicar, por un lado, con una información más eficiente, pero también dando un vistazo a la sociedad en general.

"Es evidente que la gente está bajo un montón de presión con su tiempo y dinero", dijo. Piensa que la revisión propuesta al Convenio de Tokio es un paso en la dirección correcta.

"Es muy importante que aprendamos más sobre la violencia aérea y que exista una política en común entre los diferentes países sobre cómo abordarla".

Robar vino y amenazar a la tripulación  

Pero, ¿qué es lo que verdaderamente hace que los pasajeros se comporten tan mal en los vuelos?

Bor dice que hay muchos factores distintos que se unen.

"Si uno ve los casos de violencia aérea, a menudo se tratan de personas bastante normales, y el disparador podría ser otra persona que bajó el respaldo de su asiento, junto con un poco de consumo de alcohol y el miedo a volar".

Otro factor podría ser el diseño de la cabina y el entorno en el avión.

"Sabemos por la investigación que la falta de espacio puede ocasionar estrés o incluso ira y las personas pueden llegar a ser territoriales.

"Podríamos pensar que estas cosas son pequeñas y triviales, pero en realidad sabemos que el estrés puede acumularse".

Lo que podría definirse como comportamiento alborotador en un pasajero puede variar ampliamente, y la IATA no tiene un sistema de calificación, dice Goater.

Muchos casos involucran el consumo de alcohol, como un hombre, según los informes, que robó vino de un carrito y se encerró en los servicios para beberlo.

Con una política común, Goater espera que los pasajeros reciban entonces un mensaje claro sobre las consecuencias de su comportamiento en el aire.

"La pequeña minoría que tiene un comportamiento y acciones alborotadores comenzará a comprender las serias consecuencias de sus acciones ya que la policía y cortes tendrán las herramientas necesarias para tratar con ellos de manera adecuada", dijo.