Por Phil Black, CNN

Moscú (CNN) - Los homosexuales en Rusia se ven obligados a pasar desapercibidos y a vivir casi en la sombra.

Por eso, hombres como Dimitry, de 22 años, tienen que recurrir a Internet para encontrarse en secreto.

Pero tiene sus riesgos como le tocó vivir en carne propia a Dimitry después de hacer una cita para encontrarte con otro hombre con el que había estado conversando en Internet.

Unos hombres enmascarados lo rodearon en una calle oscura donde, durante 13 minutos, lo amenazaron, se burlaron de él y lo interrogaron sobre su sexualidad.

“No podía escapar, no había por dónde irse”, cuenta.

Luego el video fue publicado en Internet.

Dimitry había sido víctima de lo que se ha convertido en una actividad cada vez más popular en Rusia. Grupos de vigilantes usan la red para citar y emboscar a homosexuales. Los miembros de estos grupos lo llaman “ir de safari”. Tristemente, en el caso de Dimitry se puede decir que salió bien parado.

Otras víctimas han corrido mucha peor suerte, como el de un hombre al que le afeitaron la cabeza y se la pintaron de arcoiris. Luego le hicieron beber lo que, según le dijeron, era orina.

En otro de los videos se ve cómo a un hombre aterrado lo agarran de los pelos y, mientras implora piedad, le ofrecen la opción de perder un ojo o ser sodomizado con un largo tenedor.

El hombre que aparece como agresor en muchos de estos videos es un conocido ultra-nacionalista que lidera un movimiento llamado “Ocupa la pedofila”.

Ha crecido hasta convertirse en una red nacional con sucursales en ciudades de toda Rusia que sube a Internet videos de sus llamados “safaris”.

Activistas de derechos humanos dicen que estos grupos han proliferado a raíz de la aprobación de una ley que prohibió la promoción de la igualdad de los homosexuales a los niños, la llamada ley de propaganda gay.

Las autoridades dicen que la impunidad y la falta de acciones legales contra estos ataques también sirve de incentivo. Se han abierto investigaciones, pero a pesar de las evidencias, no ha habido ningún acusado, lo que da a los grupos de vigilantes un falso sentido de “justicia”, de que “están haciendo algo bueno”.

Ellos afirman que no contra los homosexuales sino contra los pedófilos, y que por eso casi siempre se hacen pasar por adolescentes de 15 años en Internet, que es inferior a la edad legal del consentimiento en Rusia.

Pero los videos que publican no parecen sustentar esto y en varios de ellos se escuchan frases como “No me gustan los gays, no te tengo miedo, simplemente os odio a todos”.

En otro de los videos, dos víctimas son obligadas a bailar juntas despacio, mientras el que los atormenta canta. Uno de los hombres solloza.

Estas imágenes son la más reciente arma de persecución en un país donde ser homosexual nunca ha sido fácil. Por eso Dimitri se lo toma con cierta filosofía.

“Me humillaron, pero estoy acostumbrado a eso porque me han humillado y golpeado durante toda mi vida”.