(CNN Español) - Estamos exactamente a un mes de que empiece el Mundial de Brasil. En estos 30 días de cuenta regresiva, el país anfitrión trabaja incansablemente para llegar a tiempo con los preparativos de la gran fiesta. Pero también, se prepara para los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro 2016.

Sin embargo, los brasileños no pueden perder prácticamente ni un minuto más para demostrarle al mundo que son capaces de organizar el mayor espectáculo deportivo del planeta.

El país se juega parte de su credibilidad internacional. Los organizadores locales trabajan contrarreloj para que todo esté listo el próximo 12 de junio en las diferentes sedes donde han sido construidos o reformados flamantes y modernos estadios para el evento.

Y mientras una parte de Brasil se prepara para la diversión, otra se prepara para la protesta. Son aquellos que no admiten que el coste de la Copa del Mundo haya sido muy superior a lo previsto inicialmente. Según los numeros que maneja el propio Gobierno, los estadios costarán un 260 % mas de lo calculado inicialmente. Algo que indigna a muchos ciudadanos que ya han comenzado a movilizarse.

La seguridad es otro asunto que preocupa bastante. En los últimos meses se ha producido un repunte de los indices de criminalidad en Rio de Janeiro que las autoridades intentan controlar con un imponente dispositivo policial. De momento la consigna es que los agentes no tengan días libres hasta el final del evento.