OPINIÓN: Luis Suárez, lo que haces con los pies, lo destruyes con los dientes

Por Donaldo Barros, especial para CNN

Nota del Editor: Donaldo Barros es agente FIFA, comunicador social, fotógrafo y conferencista. En 2010, Barros participó en el primer TED talks en Venezuela, TEDxTepuy, auspiciado por www.TED.com. Barros también es bicampeón nacional de dominio de balón (fútbol estilo libre) en Venezuela.  Las opiniones expresadas en este artículo corresponden exclusivamente a Donaldo Barros.

(CNN Español) - Hay un dicho famoso que habla de la torpeza de algunos impulsos por parte de aquellos que son capaces de hacer cosas extraordinarias: "lo que haces con las manos, lo destruyes con los pies". Hoy podemos llevar esta histórica frase al fútbol, sobre todo por lo que pasa con Luis Suárez. "Lo que haces con los pies, lo destruyes con los dientes", pudiera ser.

Suárez, un jugador que futbolísticamente va más allá de los límites, que está acostumbrado a hacer diferencia positiva, hoy es castigado por no dejar en la jaula a la bestia que en muchas oportunidades ha hecho que lo tilden de 'crack'.

Hoy la bestia le deja una consecuencia negativa que llena de sombras su genio; que pinta de gris lo que podía ser una Copa del Mundo redonda para el uruguayo.

Preocupa que no sea la primera vez. Varios jugadores importantes han sido protagonistas de este tipo de episodios, sin dejar por fuera –también contra Italia– el caso de Zinadine Zidane, un fenómeno histórico de la historia del fútbol mundial, quien prefirió darle un cabezazo a Materazzi en la final de Alemania 2006, en vez de controlar a su bestia interna y dejarla salir en alguna jugada que le diera el triunfo a los franceses. Y no fue el único cabezazo que protagonizó 'Zizou', como se le conoce en el mundo del fútbol.

Con Suárez pasa lo mismo. No es primera vez que lo bonito que hace con los pies, lo destruye con la boca –han sido varias las veces que ha mordido a un rival–, y como espectador y amante del fútbol, no puedo estar de acuerdo y pensar que "no es para tanto".

Llegó el momento de agarrarlo por la cintura, sentarlo y decirle que eso no está bien; que si sólo piensa en él (en este tipo de situaciones álgidas), su equipo seguirá sufriendo consecuencias negativas, porque no solo son nueve partidos con la selección y cuatro meses fuera de las canchas con su club para Luis Suárez. No, son nueve partidos de la selección uruguaya sin uno de los mejores delanteros del mundo, y cuatro meses en los que el Liverpool no podrá contar con quien terminara la temporada como el mejor jugador de la Premier.

Llegó el momento de sensata reflexión para Suárez, y para todos. Que cada jugador aprenda a controlar a su bestia interna para que ningún impulso dañe las esculturas que hacen con los pies dentro de una cancha de fútbol.