OPINIÓN. ¿Por qué fallan las dietas para bajar de peso?
12 julio 2014
10:35 AM ET

OPINIÓN. ¿Por qué fallan las dietas para bajar de peso?

Nota del editor. Raquel Pérez de León García es egresada de la Escuela de Dietética y Nutrición del ISSSTE. Maestra en Nutrición Deportiva por la Universidad del Valle de México y Escuela de Estudios Universitarios Real Madrid. Síguela en Twitter: @raq_nutriologa.

(CNN) -— Bajar de peso y tener una mejor apariencia física, la meta que todos tenemos. No estar cansados durante el día, aumentar nuestro rendimiento y controlar el estrés, ¿a quién no le gustaría sentirse así?

Con un estilo de vida saludable todos podríamos lograr el bienestar, sin embargo, la realidad es otra. Cada día nos cuesta más “mantenernos en forma”, nos sentimos agotados todo el tiempo y el estrés se ha vuelto parte de nuestras vidas. ¿Por qué nunca lo logramos? ¿Por qué es tan difícil sentirnos bien?

La alimentación y el ejercicio son la clave.

Cuando escuchamos la palabra “dieta”, inmediatamente pensamos en un plan de alimentación restrictivo para bajar de peso: tener hambre y estar de malas por no poder comer lo que queremos. Estamos equivocados.

De acuerdo a la Sociedad Mexicana de Nutrición y Endocrinología (SMNE), la palabra dieta se refiere a “lo que una persona consume de alimentos durante un periodo de 24 horas, independientemente de su plan de control de peso o estado de salud”. Es decir, todos estamos a dieta, depende de nosotros que esta sea la adecuada o no.

Si queremos alcanzar un peso saludable, existen muchos tipos de dietas que podemos contemplar y que pueden ayudarnos a quitarnos unos kilos de manera rápida pero, ¿sabemos si son seguras? realmente muchas no lo son. La pérdida acelerada de peso no es la mejor opción, ya que podemos comprometer nuestra salud y metabolismo y, además, seguramente no perderemos únicamente grasa corporal, sino también masa muscular.

Los planes de alimentación para bajar de peso fallan por distintas razones. Entenderlas nos puede ayudar a elegir la mejor opción.

1. No mueras de hambre
La mejor dieta es la que incluye todos los grupos de alimentos. Podemos comer rico y bajar de peso al mismo tiempo. Las dietas muy bajas en calorías acostumbran a nuestro cuerpo a pasar hambre y a prepararse para el ayuno: ahorra energía debido a la poca cantidad de alimento que está recibiendo. El problema es cuando volvemos a ingerir las calorías que consumíamos previamente, pues el metabolismo no se recupera totalmente y causa un aumento de peso, principalmente de grasa corporal.

2. No cuentes las calorías.
Hablando de calorías, realmente no son tan importantes, ya que lo que más nos afecta es la calidad de las comidas. Nuestro cuerpo responde de manera diferente a los nutrimentos y, de acuerdo a lo que comemos, actúan las hormonas. El objetivo de una dieta saludable es mantener estable la glucemia (nivel de azúcar en sangre), lo cual nos permitirá rendir mejor en el día, evitar el sueño después de las comidas, y mantenernos con saciedad durante más tiempo.

Para lograr esta parte hay que tomar en cuenta la calidad de los alimentos. Los alimentos de alta calidad son los mínimamente procesados, como las frutas y verduras, granos enteros, grasas vegetales y fuentes saludables de proteína. Los de baja calidad incluyen los alimentos procesados, bebidas azucaradas, harinas y azúcares refinadas, alimentos fritos y altos en grasas saturadas y grasas trans, así como los alimentos de alto índice glucémico como las papas. Estos últimos son los que no nos dan saciedad, al contrario, aumentan nuestras ganas de comer azúcar. Mejor moderemos su consumo lo más posible.

3. No quieras todo fácil
El alcanzar o mantener un peso saludable, debe ser algo agradable y no un sufrimiento constante. Lo ideal sería que existiera una píldora mágica, que nos permitiera comer lo que quisiéramos, sin hacer ejercicio y sin engordar. Sin embargo, para lograr un objetivo primero hay que ser realistas: no llegaremos a ningún lado sin esfuerzo.

No existe ninguna dieta que nos haga bajar muy rápido de peso de manera saludable (en tan corto tiempo), y que pueda ser sostenible. Además, una vez alcanzada la meta, tenemos que seguir comiendo bien, así que mejor aprender a cambiar los hábitos desde un principio. De acuerdo a la Asociación Americana de Dietética (ADA por sus siglas en inglés), es preferible bajar gradualmente de peso, pero modificando al mismo tiempo los hábitos de alimentación, esto es lo que nos permitirá lograr posteriormente un mantenimiento exitoso.

Por otro lado, el ejercicio ya no debe ser una opción: es necesario no sólo para mantener el peso, sino por salud. El ritmo de vida que llevamos actualmente eleva los niveles de hormonas del estrés y, si no hacemos algo para contrarrestar este efecto, habrá represiones en nuestra salud y bienestar. Una manera de disminuir el grado de estrés en el cuerpo, es la actividad física.

Por último, hay que tener en cuenta que no podremos cambiar de un día para otro hábitos que tenemos desde la infancia. Es mejor hacer cambios pequeños que, a largo plazo, nos lleven a grandes logros.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Raquel Pérez de León.

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