Por Jake Wallis Simons

(CNN) — Todo empezó con algunas cajas que habían permanecido cerradas durante 80 años.

"Había un rumor de que existían archivos en las oficinas de Condé Nast en Nueva York de los que nadie tenía conocimiento", dice Todd Brandow, un conservador de fotografías.

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"Fue difícil que me dieran acceso, pero cuando finalmente entré, me dijeron que ya habían vendido todo y que no quedaba nada".

"Pero luego, el archivero sacó estas cajas con 2.000 impresiones. Fue uno de esos momentos importantes en los que solo dices 'oh Dios mío'".

Entre las impresiones había retratos fotográficos de Winston Churchill, Katharine Hepburn, H.G. Wells, George Gershwin, Marlene Dietrich, Greta Garbo, W. B. Yeats, Fred Astaire y otras incontables estrellas de la década de 1920 y 1930.

Ninguna de las fotografías había visto la luz del día en ocho décadas y todas habían sido tomadas por el eminente fotógrafo Edward Steichen (1879-1973) para Vanity Fair y Vogue.

Entre la reserva oculta también había retratos al estilo Art Deco de mujeres que modelaban diseños de Chanel, Lelong, Schiaparelli y muchos más.

Las fotografías están en exhibición en la Galería del Fotógrafo de Londres, donde permanecerán hasta el 18 de enero.

El Picasso de la fotografía

"Me sentía como un niño en una tienda de caramelos", recuerda Brandow. "Fueron tomadas hace casi 100 años, pero las imágenes parecían tan contemporáneas... eso es lo que realmente me emocionaba. Todas las poses eran tan naturales, y la visión era tan fresca".

"Muchas de ellas eran fotografías de moda, pero las mujeres lucían como si hubieran nacido con esa ropa puesta, como si la usaran todos los días. Esa era la habilidad de Steichen: él podía hacer que la gente luciera natural en todos los sentidos de la palabra".

Durante su vida, Steichen fue reconocido como el fotógrafo más importante de su época. Incluso hoy en día, dice Natalie Herschdorfer, una historiadora de arte que conservó la exposición junto a Brandow, él es "uno de los cinco grandes fotógrafos de todos los tiempos".

"Él fue el Picasso de la fotografía", dice. "Tuvo una carrera de 70 años que abarcó todo el siglo XX. Todos los géneros de la fotografía moderna están representados en su trabajo, desde el estilo pictórico de los años 1900 hasta el período modernista. Es bastante excepcional".

En el apogeo de su fama, Steichen (quien tomó prestados elementos de una serie de movimientos estéticos tales como Impresionismo, Art Nouveau y el Simbolismo para crear un característico estilo Art Deco) recibía en pago el equivalente a un millón de dólares al año por parte de Vanity Fair y Vogue, más otro millón de dólares por parte de clientes comerciales.

Pero después de su muerte, perdió importancia porque su viuda, Joanna, fue extremadamente protectora de los derechos de su trabajo, e hizo que las exhibiciones fueran muy difíciles.

Ahora, dice William A Ewing, el tercero de los conservadores de la exposición, ha llegado el momento de volver a introducir el trabajo de Steichen en el mundo.

"La habilidad de cualquier gran retratista es ganar una inmediatez, una intimidad", dice. "Sientes como si Steichen viviera con sus sujetos. Él no los convierte en dioses. Saca a relucir su humanidad".

"Convirtió la fotografía de moda en el arte del retrato. En primer lugar, veía a una mujer con un vestido puesto, no al vestido en sí. Eso es lo que lo conectaba de manera tan poderosa a los espectadores".

De tercera a primera clase

La historia de cómo Steichen llegó a tomar estas icónicas fotografías (y a convertirse en un nombre conocido) parece ser una historia de Hollywood, en la que el personaje pasa de la pobreza a la riqueza.

A principio de la década de 1920, había pasado por un cáustico divorcio, y tenía una gran cantidad de pagos por pensión alimenticia que lo ponían en riesgo financiero. Estaba decidido a dedicar su vida a su arte, y había cambiado su estilo hacia un enfoque más modernista, con líneas limpias, diagonales fuertes y fuertes contrastes.

Pero no sabía cómo sacarle provecho.

En una carta dirigida a su hermana, él escribió que el panorama era sombrío y que estaba considerando cambiar la fotografía por el cine, el cual pensaba, tenía un futuro más seguro.

Viajó desde París, donde había estado durante la Primera Guerra Mundial, a los Estados Unidos en tercera clase, junto a inmigrantes pobres.

Después de su llegada, se encontró con un artículo en Vanity Fair en el que, para su sorpresa, lo nombraban como "el mejor fotógrafo de retratos de Estados Unidos". Contactó a la revista y le ofrecieron un trabajo.

Unas pocas semanas después, volvió a Francia para fotografiar la Semana de la Moda de París. Pero esta vez, tenía un buen salario y viajaba en primera clase.

"Pasó de tocar fondo a estar en la cima del mundo casi de la noche a la mañana", dice Ewing. "Puedes ver esto reflejado en sus fotografías, las cuales transmitían una sensación de euforia y confianza".

Cómo Steichen usaba sus habilidades

Fue el propio Condé Montrose Nast quien tuvo la visión de atraer el talento de Steichen a sus revistas.

En sus discusiones, Steichen fue bastante abierto en relación al hecho de que no tenía interés en la alta costura. Pero Nast lo convenció de que "no se trata de moda, sino de fotografía".

"Esos eran los días antes de las modelos profesionales", dice Ewing. "La gente solía fotografiar a las mujeres de sociedad. Pero Condé Nast fue a Broadway y contrató actores y bailarines, que sabían cómo meterse en el personaje frente a la cámara".

"Esto permitió que Steichen hiciera uso de sus habilidades".

Fue su enfoque único hacia la fotografía de moda, el cual estaba profundamente arraigado en la tradición de la fotografía de retratos, lo que constituyó una de las claves para el éxito de Steichen.

Steichen vivió lleno de lujos durante varios años, fotografiando los rostros más famosos del mundo. Pero en 1935 se agotó y renunció para dedicarse a la fotografía de horticultura, la cual era su gran pasión.

"Verdaderamente fue uno de los grandes", dice Brandow. "Fue la figura fundadora del modernismo en la fotografía y de la mujer moderna en la fotografía de moda, así como de la fotografía moderna de retratos".

"Desvelar estas fotografías secretas finalmente le devolverá la importancia que se merece".