Por Osmary Hernández, CNN

(CNN Español) - Horas antes de que cesaran los poderes para legislar que le fueron otorgados por la Asamblea Nacional hace un año, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, impulsó una reforma tributaria.

Se aplicarán más impuestos sobre los artículos de lujo, el alcohol y el tabaco como parte de la estrategia del ejecutivo para según afirma aumentar la recaudación en pro de la inversión social.

El Ejecutivo aprobó en total veintiocho leyes económicas este martes, en las que se destacan el alza de impuestos a productos como el vino entre 15 % y 35 % y de entre 20 % y 50% en el caso de otras bebidas alcohólicas.

Algunas personas se acercaron hasta licorerías para adelantar sus comprar en este rubro de cara a las festividades decembrinas.

Para el oficialismo, se trata de luchar contra la llamada guerra económica, que según aseguran causa escasez y el aumento de la inflación, que acumulada al mes de agosto se ubicó en 39 %, según el Banco Central.

“La educación y la norma tributaria que tiene el país debe cumplirse en función de que paguen más los que más tienen”, dijo José Alfredo Ureña, diputado de la comisión Economía y Finanzas de la Asamblea Nacional y miembro del PSUV.

Pero algunos economistas creen que todos los bolsillos se verán afectados.

“No significa que no nos van a cobrar impuestos a todos y efectivamente que no le vayan a cobrar impuestos a todas las empresas, por eso todos estamos, a pesar de que los ricos paguen más todos vamos a pagar”, dijo el economista Ronald Balza.

Otros resaltan que el cobro de impuestos no compensa la caída de los precios del petróleo.

Para el economista Luis Oliveros, el problema de Venezuela hoy es el dólar. “La cesta petrolera ha caído 30 % desde el 20 de junio. La producción petrolera está estancada en 2’800.000. Entonces, ¿aumentar la recolección de impuestos para tener más bolívares te va a mejorar a ti la balanza de pagos y te va a mejorar la restricción de divisas que hay en Venezuela? La respuesta es obviamente no”.

En esta nación petrolera rige un férreo control de cambio desde 2002.

Según algunos analistas, esto junto con los controles de precios, genera escasez e inflación en una economía con alto índice de importaciones.