(Crédito: GREG WOOD/AFP/Getty Images)

NOTA DEL EDITOR: Van Jones es presidente de Dream Corps y Rebuild the Dream, las cuales promueven soluciones innovadoras para la economía de Estados Unidos. Él fue asesor de trabajos ambientales del presidente Barack Obama en el 2009. Además de ser un exitoso autor, también es fundador de Green for All, una organización nacional que trabaja para construir una economía ecológica. Síguelo en Twitter @VanJones68. Las opiniones expresadas en este comentario son exclusivamente las del autor.

(CNN) - ¿Te imaginas una vida sin electricidad? Para la mayoría de la gente, la respuesta posiblemente sea no.

¿Cómo sería una vida sin Internet de banda ancha? Eso significaría: no correos electrónicos, no sería posible buscar rápidamente información de salud para controlar tu diabetes o ayudar a tu hijo enfermo y tampoco contarías con un medio para pagar las cuentas, buscar empleo o recibir clases en línea.

Cuando te detienes a pensar en ello, una cosa queda clara: el acceso a la banda ancha rápida y fiable es tan esencial ahora como lo era la electricidad durante el siglo pasado.

Sin embargo, millones de estadounidenses siguen sin tener acceso a servicios de banda ancha asequibles. Específicamente, las áreas rurales, de bajos ingresos, y las personas de color se están quedando atrás.

Solo un 47% de los hogares con ingresos anuales inferiores a 25.000 dólares han podido tener acceso a los servicios de banda ancha. Solo el 64% de los afroamericanos y el 53% de los hispanos tienen acceso a la banda ancha.

La brecha entre los estadounidenses que tienen acceso y los que se han quedado atrás es demasiado grande.

Sin embargo, esta brecha puede reducida con la reciente propuesta de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) en cuanto a ampliar el programa Lifeline a fin de incluir la banda ancha. El programa Lifeline se estableció en 1985, durante la presidencia de Ronald Reagan, para ayudar a los estadounidenses de bajos ingresos a tener acceso a las comunicaciones asequibles. Bajo la presidencia de George W. Bush, el programa fue actualizado para incluir tanto la telefonía fija como la tecnología inalámbrica.

Es momento de volverlo a actualizar. La FCC va por buen camino, ya que explora nuevas maneras de modernizar el programa.

Los conservadores también entienden los beneficios de ampliar el programa Lifeline para que se incluya el Internet de banda ancha. A principios de este año, el presidente del Free State Foundation, Randolph May, testificó ante el Senado y dijo: "Lifeline es el medio más preciso para proveer subsidios a las personas que realmente necesitan asistencia".

Modernizar este programa vital fortalecerá nuestra economía. La investigación muestra que la adopción de la banda ancha en el hogar mejora los ingresos del hogar, conduce a más oportunidades de empleo y aumenta la independencia. Y los hogares prósperos y fuertes conducen a comunidades prósperas y fuertes.

El acceso a la banda ancha también tiene implicaciones para la democracia. Permite que la gente se una a conversaciones que afectan directamente sus propias comunidades. Cada vez más, las comunidades de las personas de color dependen de los servicios de banda ancha para llevar a cabo poderosos movimientos y expresarse públicamente sobre temas importantes como la inmigración y los derechos de los trabajadores de bajos salarios. Grupos como Color of Change y Voto Latino se te vienen inmediatamente a la mente.

"Black Lives Matter" (Las vidas de las personas de raza negra importan) es un ejemplo reciente de un movimiento que se originó en línea. Ha ayudado a reunir a decenas de miles de personas en todo el país para protestar contra la brutalidad policial. Ha conectado voces no solo en las grandes ciudades como Nueva York, San Francisco y Chicago, sino que también en un sinnúmero de comunidades más pequeñas. Ha ayudado a que las personas se unan y denuncien colectivamente las injusticias.

La ampliación del programa Lifeline para incluir la banda ancha podría darle mayor importancia a las opiniones subrepresentadas y estimular la participación cívica. Esto es exactamente lo que nuestro país necesita para ayudar a cerrar la brecha digital y garantizar que todos —sin importar quiénes son o dónde viven— tengan la oportunidad de mejorar su vida y proveerles lo necesario a sus seres queridos.

La FCC logra esto. Entendimos esto bajo la administración del presidente Reagan y la administración del presidente George W. Bush. Ahora también depende de nuestros legisladores actuales respaldar esto.