(Crédito: Quinn Rooney/Getty Images)

(CNN Español) - A Cristiano Ronaldo esta vez solo le faltó decir que él es Dios. Y se le agradece porque uno no siempre debe decir lo que piensa sobre todo de sí mismo.

El futbolista del Real Madrid ha dicho a la cadena británica BBC que en su mente él siempre es "el mejor jugador del mundo”, así de sencillo, y que no le importa lo que los demás piensen al respecto. Y por si quedara duda, Ronaldo aseguró: “No tengo que decir que estoy en la historia del fútbol ni que soy una leyenda. Los números lo dicen todo”.

Yo, la verdad, es que no lo acabo de entender y creo que a estas alturas del partido no lo voy a conseguir. Digo que no acabo de entender la pasión hiperbólica, desmedida e irracional que despierta alguien como Ronaldo.

Me cuesta comprender además cómo cada cuatro años, cuando se celebra la Copa Mundial de Fútbol, los 'ronaldos' son elevados al altar patrio y convertidos en símbolos nacionalistas. Entonces el vocerío les celebra hasta perder el resuello y, lo hace bandera en mano, sin tener en cuenta que estos señores, más que naciones, en su día a día representan imperios económicos. Cada uno baila al son del mejor postor y pare de contar.

No entiendo el delirio universal que propician los 'ronaldos' y nuestra incapacidad para enfrentarnos a los retos cotidianos. No encajo ni quiero encajar la displicencia con que se asume las majaderías que puedan decir ni ese culto constante de la fuerza física por encima del ejercicio intelectual, relegado hoy a nimiedad ridícula y prescindible. En fin, que no entiendo a Ronaldo. Es así de sencillo, como dice él cuando… le da por la sutileza y el matiz.

Me cuesta comprender además cómo cada cuatro años, cuando se celebra la Copa Mundial de Fútbol, los 'ronaldos' son elevados al altar patrio y convertidos en símbolos nacionalistas.

Camilo Egaña