(CNNMoney) - ¿Qué tienen Janet Yellen y J.K. Rowling en común?

Una es famosa por su brujería financiera, pues logra producir billones de dólares de la nada. La otra tiene el mundo en espera de cada palabra que ella escribe.

Y para los adictos al trabajo de ambas, ellas son el talento que continúa obsequiando, incluso años después de que todos pensaron que ya se había terminado todo.

Los fans de Harry Potter se alegraron cuando J.K. Rowling reveló que el joven aprendiz de magia y hechicería regresaría en un octavo episodio.

Mientras tanto, Yellen pulsó otra nota conciliadora sobre el estado de la economía, lo que provocó que los observadores del mercado apostaran que la Reserva Federal se mantendrá a distancia de otra alza, no sea que haga que se descarrile la recuperación de Estados Unidos.

La moraleja de la historia: si una historia se prolonga, su significado se diluye.

Los devotos del joven aprendiz de magia y hechicería puede que aún no hayan llegado a ese punto, pero los inversionistas sí.

Para ser justos con Yellen, su banco no es el único banco central importante que está experimentando una crisis de credibilidad.

Su predecesor, Ben Bernanke, intentó ser comunicativo a la altura de la recesión: decirle a los mercados cuáles métricas estaba marcando como punteros para interpretar la economía.

Hoy en día, los mercados nunca han sido más impredecibles, volátiles y propensos a violentos cambios de humor... no muy diferente al mismo Lord Voldemort.

Es especialmente peligroso complacer a los mercados.

Tristemente, los bancos centrales han hecho justo eso, evocando repetidamente embrujos como "el alivio cuantitativo" a tal extremo que ellos parecen tan enfocados en la participación en el capital como en el empleo.

¿El resultado? Los mismos mercados no están seguros sobre cuáles datos económicos deben ver para estimar con precisión la situación actual. Un instante es China, el siguiente es la demanda de petróleo.

Y amplificado por las artes oscuras de las ventas al descubierto y el prospecto de las viciosas guerras cambiarias, la profecía se cumple en lo personal más rápido de lo que podrías pronunciar el hechizo: 'Avara Kedavra'.

El hechizo de muerte no es bueno como para tenerle confianza.

El riesgo es que la turbulencia de hoy en Wall Street se extienda a Main Street, en especial si los bancos sufren y son incapaces de dar préstamos.

Quizás no estemos ahí aún, pero con tasas negativas en Japón, Suecia, la eurozona y Suiza, será más difícil que los servicios financieros generen dinero.

Así que, como un consejo para aquellos que se sintonizan con la melodía al ritmo de la cual baila el resto del mundo: es tiempo de aquietar la magia de la política monetaria y hablar claro sobre los verdaderos puntos óptimos.

Porque se está volviendo difícil diferenciar la realidad de la fantasía.