(CNN Español) - Cada cuatro años agregamos un día a nuestro calendario para compensar las horas extras que duró la Tierra en darle la vuelta al sol pero que no se contaron en los cuatro años anteriores.

La explicación es simple: la Tierra dura 365 días dándole la vuelta al astro rey, según el calendario gregoriano. Sin embargo cada rotación tiene una duración adicional de casi seis horas que no se cuentan en un año normal.

Por tanto, para compensar esas 24 horas ‘sobrantes’ de ese periodo, cada cuatro años se agrega un día a febrero, con lo cual el mes tiene 29 y no 28 días.

Esta tradición fue una mezcla de los calendarios impuestos por el emperador romano Julio César y el papa Gregorio XIII.

De acuerdo con el sitio timeanddate.com, el calendario juliano (establecido en el año 46 a.C.) fue establecido luego de que el líder romano consultó con un astrónomo, quien le advirtió sobre el retraso.

Julio César añadió un día más a cada año que fuera divisible por cuatro, pero a la larga esto generó un desfase.

Ante este error, en 1582 d.C. el papa Gregorio creó su propio calendario (que usamos actualmente) y designó que se agregaría un día más a febrero.

El día extra se llama día bisiesto o día intercalar.

Los años bisiestos ocurren en años que son divisibles por cuatro y sólo en los siglos divisibles por 400. Por ejemplo, los años 800 y 1600 sí fueron bisiestos, pero 1700 y 1900 no.

El año solar actual es aproximadamente 26 segundos más corto que el año Gregoriano.

Y un dato adicional: las elecciones presidenciales de Estados Unidos coinciden siempre con años bisiestos.

Con información de CNN y CNNMéxico.