(CNN) - Algunos devotos católicos en Filipinas, una región profundamente religiosa en el sudeste asiático, mostrarán su fe este fin de semana de Pascua con lo que pueden ser actos profundamente inquietantes, que incluyen crucifixiones y autoflagelación.

Decenas de penitentes, imitando el sufrimiento de Cristo, arrastrarán pesadas cruces, con las manos y las rodillas ensangrentadas, en ciudades y pueblos de todo el país.

Otros, vestidos de centuriones romanos, ayudarán en las crucifixiones voluntarias, que duran unos pocos minutos.

Los penitentes participan en estos actos extremos para pedir suerte o la intervención divina, o en agradecimiento por alguna ayuda "milagrosa" anterior.

La tradición, que tiene lugar cada año, atrae a miles de curiosos y turistas en la nación fervientemente católica. Se lleva a cabo principalmente en la provincia de Pampanga, en la región de Luzón Central, pero festivales en ciudades como Cutud en Barangay San Pedro, cerca de Manila, también atraen a las multitudes.

Cincuenta años de historia

La tradición en San Fernando, Pampanga, tiene sus orígenes en una versión de la pasión de Cristo escrita por un dramaturgo local en la década de 1950, lo que llevó a la primera crucifixión en 1962. Desde entonces se ha convertido en uno de los religiosos más visualmente llamativo festivales en esta parte del mundo.

Los líderes católicos en Filipinas condenan la práctica, que también es desaconsejada por los funcionarios de salud pública.

Personal de primeros auxilios está en los eventos, para ayudar a quienes colapsan por el calor y la deshidratación, o que necesitan tratamiento para sus heridas.

Los devotos dicen que las heridas pueden tardar dos semanas en curarse, pero que son un pequeño precio a pagar para que, según creen, sus pecados queden lavados.

Sin embargo, no todas las celebraciones del Viernes Santo en Filipinas son tan viscerales. En todo el país se reúnen los fieles para la misa, y los devotos son recibidos en la catedral de Manila para conmemorar la crucifixión y muerte de Cristo.

Los devotos llevan a cabo con solemnidad las Estaciones de la Cruz, rezando en cada una de las 14 estaciones que representan a Jesucristo y su sufrimiento.