El oro y otros metales preciosos habitualmente se desempeñan bien cuando los inversores están nerviosos.

(CNNMoney) - Los atletas del mundo están reunidos en Río de Janeiro luchando por el oro. Sin embargo, los inversionistas ya han hecho esto durante todo el año.

Los precios del oro han subido casi 30% este año.

El metal amarillo ha estado brillando debido a las preocupaciones sobre la salud de la economía global y a las continuas preocupaciones sobre el valor de las monedas de papel en un mundo donde las tasas de interés en todo el mundo son extremadamente bajas y, en algunos casos, negativas.

El oro habitualmente se desempeña bien cuando los inversores están nerviosos. Ha habido un alza aun más feroz en algunos otros metales preciosos.

La plata, por ejemplo, ha subido casi 50% este año. En momentos de inquietud, un trozo físico de metal es algo tangible que los inversores pueden sostener y tocar, y que ayuda a disipar algunos temores acerca de la deflación, el estancamiento del crecimiento económico y la incertidumbre política.

Inversores exitosos como George Soros y Jeffrey Gundlach se han mostrado alcistas sobre el oro últimamente.

Algunos inversores han estado prediciendo que el oro incluso podría volver a máximos históricos por encima de los 1.900 dólares por onza de 2011.

El oro todavía tiene mucho camino por recorrer antes de llegar a esos niveles elevados de nuevo. Actualmente opera en alrededor de 1.365 dólares.

Por supuesto, si el actual periodo de debilidad económica se convierte en algo como 2008, cualquier cosa puede suceder. Es dudoso que el oro u otros metales puedan continuar creciendo en medio de un pánico financiero completo. Afortunadamente, pocos predicen un escenario tan grave.

Pero incluso si no hay un nuevo apocalipsis de los mercados en el horizonte, sí hay algunas preocupaciones acerca de que los precios del oro aún puedan estar cerca de alcanzar un pico en el corto plazo.

Rob Haworth, estratega de inversión de Private Client Reserve en U.S. Bank, está preocupado de que el alza del oro este año no sea más que un rally especulativo clásico.

No utilizó la palabra burbuja. Pero sí existe algo de espuma en el mercado del oro.

“Estoy sorprendido por la capacidad de recuperación de oro”, dijo Haworth. “Este es un rally que se basa en la demanda especulativa. No estoy seguro de que haya suficiente, fundamentalmente hablando, para impulsar el oro más arriba”.

Haworth reconoció que los inversores podrían estar apostando a nuevos recortes de tasas por parte de los bancos centrales de Europa y Japón. Pero cree que a la Reserva Federal de Estados Unidos le urge elevar las tasas de nuevo finalmente; y eso podría no ser ideal para el oro.

“Con las tasas más altas, uno cree que los inversores querrán más rendimiento: bonos y acciones que pagan dividendos”, dijo.

Aún así, es difícil apostar en contra de gurús como Soros y Gundlach. Y las elecciones presidenciales de Estados Unidos podrían ser el mayor comodín de todos para el oro.

Un estratega del banco holandés ABN Amro dijo en un informe en julio pasado que los precios del oro podrían subir hasta 1.850 dólares la onza si Donald Trump vence a Hillary Clinton en noviembre próximo.

“Prevemos que las políticas [de Trump] serán orientadas al interior y debilitarán los fundamentos de la economía estadounidense. Además, su retórica y, posiblemente, sus acciones de política podrían crear incertidumbre nacional e internacional en el mejor de los caos, y turbulencias en el peor de los casos”, dijo Georgette Boele, coordinadora de estrategias de divisas y metales preciosos de ABN Amro.

Boele reconoció que una victoria de Clinton probablemente conduciría a un aumento mucho menor en los precios del oro. Pero aun sí cree que el oro podría subir con un demócrata en la Casa Blanca debido a que la economía estadounidense podría permanecer relativamente débil sin importar quién gane en noviembre.