(CNN) - Tenían que ser payasos, ¿verdad? No podíamos disfrutar de un poco de pánico al viejo estilo de zombis o vampiros juveniles. No, tenían que ser payasos y tenía que pasar a solo unas semanas de Halloween. Gracias, es genial.

A menos que hayas estado escondido bajo una peluca de arco iris, estás al tanto de que algunas comunidades en Estados Unidos han sido testigos de avistamientos de payasos o de posibles amenazas relacionadas con estos.

Hay personas que han sido arrestadas. Colegios han enviado cartas de advertencia. Las redes sociales están inundadas de espeluznantes videos caseros de payasos. E incluso la Casa Blanca ha tomado nota del asunto.

Es tan raro que hasta Stephen King quiera que la gente se calme.

Cuando el padre de It, la película, señala este sinsentido, sabes que es algo serio. Pero aún así necesitamos una explicación de por qué, de repente, hay payasos corriendo por nuestra jardines y nuestra imaginación. Aquí hay seis posibilidades muy reales.

1. Es folclore con un toque moderno

Benjamin Redford es un folclorista autor del libro de no ficción Bad Clowns (Payasos malos), así que definitivamente es alguien al que llamarías si te preocupan los payasos. Él dice que la moda actual no es nueva y que oleadas de historias e histeria similares han ocurrido antes.

“En los 80 ya hubo estos reportes de payasos ‘fantasmas’”, contó. “Había historias a las afueras de Massachusetts sobre niños que decían que habían sido perseguidos o atraídos por payasos, y padres y maestros que se las tomaron en serio”.

Si suena familiar es porque el patrón se parece mucho a uno de los primeros encuentros con payasos de donde salió nuestra más reciente obsesión: En agosto, niños en un complejo de apartamentos en Greenville, Carolina del Sur, reportaron haber visto payasos en el bosque que intentaban atraerlos hacia la oscuridad.

En los 80, como ahora, las historias funcionaron, aunque no parecían tener fundamento.

En otras palabras, se dio un efecto “bola de nieve”, según Redford.

Desde los eventos en Greenville, avistamientos de payasos se han reportado en varios estados, y algunas personas han sido arrestadas por disfrazarse y asustar a la gente, hacer amenazas relacionadas con payasos y, en un caso, perseguir a niños con un bat de béisbol disfrazado de payaso.

2. Es publicidad viral

Piénsalo, tiene sentido. Aquí estamos todos hablando de payasos. ¿Hay alguien que se está beneficiando de nuestra fascinación?

No sería algo nuevo. Redford dice que las imágenes de espeluznantes payasos ya han sido utilizadas antes en publicidad viral y el objetivo de estos trucos es que la gente hable.

Y también es difícil de ignorar el hecho de que una nueva versión del filme clásico de terror It se estrenará el próximo año. Aunque parece el momento perfecto, los creadores de la película no están jugando con nuestra emociones para hacernos ir a los cines. Un portavoz Warner Brothers le dijo a CNN que no hay “ninguna conexión” entre la película y los recientes avistamientos de payasos.

3. Es una muestra de ansiedad

Los payasos son fuente de diversión para los niños, pero también pueden dar miedo y ser raros. La vida también da miedo y es rara. No es una coincidencia. Tal vez los payasos son como espíritus de ansiedad e incomodidad, monstruos que encarnan nuestros miedos más profundos.

“Estas formas de pánico tienden a surgir cuando existe una ansiedad social subyacente”, dijo Radford. “Estamos en un año electoral, hay muchas divisiones políticas e ideológicas, también hay por supuesto (conciencia sobre) tiroteos en escuelas y ataques terroristas”.

4. Es una moda de las redes sociales

Si de verdad quieres asustarte, revisa alguna de las cuentas de Twitter sobre avistamientos de payasos creadas recientemente. Están llenas de videos con calidad como de película, que muestran encuentros con payasos en medio de la naturaleza.

A partir de los avistamientos -reales o no- el hashtag #IfISeeAClown (Si viera un payaso…) alcanzó resultados hilarantes. Obviamente, si todos nos vamos a enojar por los payasos, las redes sociales van a hallar una forma de aprovecharlo.

“La imagen del payaso aterrador es perfecta para las redes sociales. Está hecha para volverse viral”, dijo Redford. “Tienes algo que es tan aterrador como divertido. Es esta combinación de horror y humor, de risas y miedos”.

5. Es un juego de realidad alternativa

¿Has escuchado hablar de Slenderman, el espeluznante personaje de internet que protagonizó un brutal caso de asesinato entre adolescentes en 2014?

Para algunos, Slenderman era parte de lo que se conoce como “juego de realidad alternativa”. No, no es como Pokemon Go, que es un juego de “realidad aumentada”. Piensa en ellos más bien como acertijos y narrativas interactivas que supuestamente ocurren en el mundo real y son contadas a través de diferentes plataformas.

Es una versión exagerada de un mito y parte de la diversión en este tipo de juegos es convencerse completamente de todo.

¿Te suena familiar? No existe evidencia que sugiera que esta moda de los payasos sea parte de un juego de realidad alterna oficial, pero dada la forma en que se ha documentado en internet, no es difícil de imaginar que el espíritu de este tipo de juegos ha infundido parte de la narrativa.

Imagina esta situación: alguien se viste como payaso o deja un objeto de payaso para que alguien más lo encuentre y lo documente.

6. No se trata solo de creer

La explicación más sencilla es que en verdad hay un grupo de payasos espeluznantes allá afuera decididos a cumplir con un objetivo nefasto. Pero si de verdad quieres tomártelo en serio, la avalancha de noticias sobre payasos es preocupante debido precisamente a que es complicado saber cuando acaba el mito y cuando empieza lo real.

“Los rumores pueden tener consecuencias”, advierte Redford. “No solo es diversión. La gente está asustada, ha habido casos en que las personas se tornan violentas. Creo que lo importante es que el público entienda que debajo de todos estos titulares sensacionalistas, no existe una amenaza real. La única amenaza real es sobrerreaccionar a la historia, no los payasos en sí”.