(CNN) - En el avión que se estrelló la noche de este lunes en Colombia viajaban los integrantes del club de fútbol brasileño Chapecoense, que el miércoles jugarían el primer partido de la fina de la Copa Sudamericana ante el Atlético Nacional colombiano. 

El equipo, actualmente el noveno lugar de la Serie A del fútbol brasileño, de 20 clubes, sorprendió a propios y extraños con su desempeño en las canchas este año. La cadena ESPN calificó la semifinal del torneo en la que jugó contra el argentino San Lorenzo como una disputa de "David contra Goliat".

"Es la historia de la Cenicienta. Ellos solo han estado en la máxima división en Brasil los últimos dos años y ya llegaron a la final de la Copa Sudamericana", dijo a CNN Keir Radnedge, de la revista World Soccer Magazine. "Lo que han conseguido en los dos últimos años ha sido impresionante".

El equipo dijo en su página de Facebook que estaba esperando confirmación oficial de las autoridades de aviación colombianas antes emitir una declaración sobre el accidente.

"En función de las noticias encontradas que llegan de las más diversas fuentes periodísticas, dando cuenta de un accidente con la aeronave que transportaba a la delegación de Chapecoense, la Asociación Chapecoense de Fútbol, a través de su vicepresidente Ivan Tozzo, se reserva el derecho de esperar el pronunciamiento oficial de las autoridades colombianas para emitir cualquier noticia oficial sobre el accidente. Que Dios esté con nuestros deportistas, dirigentes, periodistas y los demás invitados que viajaban junto a nuestra delegación", dice el mensaje del club.

El poco conocido club fue fundado en 1973 y rápidamente ha escalado puestos en los últimos años.

En el equipo dicen que han tenido éxito gracias a una buena administración y visión estratégica, según el sitio brasileño de noticias Plus55.

"Pocos recordaban el nombre de este equipo olvidado", dijo la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL), que rige el deporte en la región,  sobre el Chapecoense. "Ahora todo el continente lo conoce".

El equipo, cuyo estadio no era lo suficiente grande para ser escenario de una final según las reglas de la CONMEBOL, luchaba por ser el primer club brasileño en ganar la Copa Sudamericana desde 2008.

El Atlético Nacional, a través de su cuenta de Twitter oficial, lamentó el accidente y se solidarizó con el equipo brasileño.

La Conmebol dijo en un comunicado que había sido notificada sobre el accidente y que había suspendido todas sus actividades.

Su presidente, el paraguayo Alejandro Domínguez, iba camino a Medellín, según el comunicado.

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