(CNN) - El primer ministro de Italia, Matteo Renzi, reconoció su derrota en el referendo constitucional que se realizó este domingo en Italia y dijo que el lunes presentará su renuncia.

"Mañana (lunes) el presidente de la República tendrá una reunión conmigo y le presentaré mi renuncia", dijo Renzi en una conferencia de prensa.

"Asumo toda la responsabilidad por esta derrota y digo que el que perdió fui yo, no ustedes", añadió.

"Creo en las reglas de las elecciones y es importante tener un enfoque consistente... cuando uno pierde no puede pretender que nada ha ocurrido e irse a la cama a dormir. Mi gobierno termina hoy aquí", dijo.

Renzi concluyó diciendo: "Viva Italia, les deseo lo mejor".

Tras el cierre de los centros de votación, las encuestas de salida indicaban que la opción del no ganaba con más de 54% de los votos.

El referendo promovido por Renzi contemplaba cambios constitucionales que prometían un estímulo a la rezagada economía italiana. El primer ministro había prometido renunciar en caso de perder y para muchos ciudadanos, la consulta era más una especie de voto de confianza para el líder.

Los promotores del referendo decían que la meta era hacer que la labor de gobierno en Italia fuera menos complicada, con una reducción en el número de miembros del senado, de 315 a 100.

Pero los críticos decían que los cambios propuestos también abolirían un importante control sobre la cámara baja.

En el peor de los escenarios, la derrota de Renzi podría desencadenar una crisis bancaria y provocar la salida de Italia de la Eurozona, en caso de que en las elecciones que se convoquen tras su dimisión gane el Movimiento 5 Estrellas (de izquierda), liderado por el comediante Beppe Grillo.

El referendo se realizó en medio de temores ante una populista que avanza por Europa.

¿Qué significa para los bancos?

Hay temores que el triunfo de la opción del no sacuda la estabilidad financiera de Italia, considerando que los bancos ya están ahogados en deuda.

Los inversionistas, temiendo mayor inestabilidad política, podrían exigir mayores garantías para proveer el dinero que los bancos necesitan urgentemente.

Algunos bancos podrían entonces quedar sin opciones de pagar o de hallar patrocinadores que los respalden, lo que los dejaría ante la necesidad de pedir un rescate estatal.