(CNN Español) - El cuerpo sin vida del sacerdote Joaquín Hernández Sifuentes, que había sido reportado como desaparecido el pasado 3 enero, fue encontrado este jueves por las autoridades en el municipio de Parras de la Fuente, Coahuila, (a unos 1.000 kilómetros al norte de Ciudad de México), según informó en un comunicado la diócesis de Saltillo.

La Procuraduría General de Justicia del Estado dijo en un comunicado citado por la Agencia Mexicana de Noticias, Notimex, que inició una investigación por el delito de homicidio contra el padre Hernández Sifuentes. Además, el lugar donde fue hallado el cuerpo sin vida fue resguardado para “recabar indicios y datos de prueba” sobre los hechos.

El automóvil del sacerdote fue hallado en el municipio de Santa Catarina, Nuevo León; este también fue asegurado para hacer pruebas dentro de la investigación, según la PGJE.

El cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Forense para realizar la necropsia correspondiente y determinar las causas del fallecimiento, añadió el comunicado de la Procuraduría citado por Notimex.

El Obispo Raúl Vera López, de la diócesis de Saltillo, lamentó la muerte del sacerdote  y expresó su preocupación por la violencia que enfrenta el gremio en México.

La Conferencia del Episcopado Mexicano lamentó “el sensible fallecimiento” del presbítero en un comunicado dado a conocer este jueves.

“En estos momentos de temor y sufrimiento los cristianos, con esperanza en Cristo resucitado, estamos ciertos que el mal no vencerá y que la muerte no es el final del mensaje de amor y esperanza que trajo nuestro Señor Jesucristo y que encarnó en su vida ministerial el padre Joaquín”, dice el comunicado de la conferencia episcopal mexicana.

 

Violencia contra sacerdotes

El caso del padre Joaquín Hernández Sifuentes se suma a la lamentable lista de sacerdotes asesinados en los últimos meses en México.

En 2016, la desaparición y asesinato de los sacerdotes Alejo Nabor Jiménez Juárez y José Alfredo Juárez de la Cruz conmocionó a México.

En noviembre del año pasado, la desaparición del sacerdote mexicano, José Luis Sánchez Ruiz, desató días de violentas protestas en la ciudad de Catemaco, Veracruz. Los residentes bloquearon carreteras, saquearon oficinas gubernamentales y quemaron mobiliario en protesta por la desaparición.

Días después fue encontrado con signos de tortura, según informó la arquidiócesis de San Andrés, Tuxla.

El pasado 5 de septiembre obispos de Michoacán expresaron en un comunicado su preocupación por la violencia en el Estados y la falta de respuesta de las autoridades para enfrentar el problema, algo que las autoridades locales negaron.