(CNN) - El desertor sirio que reveló decenas de miles de fotografías de personas presuntamente torturadas hasta la muerte en las cárceles del régimen del presidente sirio, Bachar al Asad, se pronunció en su primera entrevista televisiva.

En una entrevista exclusiva con Christiane Amanpour, de CNN, el desertor, con el pseudónimo de Caesar, exhortó al presidente estadounidense, Donald Trump, a detener lo que él llama la "criminalidad" que impera en las prisiones administradas por el gobierno de Siria.

"Hemos demostrado el asesinato y la tortura de muchos sirios", aseguró, "y no se le puede devolver la vida a los que la han perdido. Pero les pedimos, por su humanidad, que detengan la maquinaria de muerte".

"Le estamos pidiendo a todos los funcionarios, a todos los políticos, a la Casa Blanca del presidente Trump, que esperamos que hagan lo correcto. Le rogamos que detenga la maquinaria de la muerte en Siria". Caesar trabajó como fotógrafo para la policía militar siria en Damasco. CNN informó en primera instancia sobre su deserción y el gran cúmulo de fotos que contrabandeó, en un trabajo conjunto con The Guardian en el 2014.

En ese momento, un equipo de fiscales de crímenes de guerra de renombre internacional y expertos forenses que analizaron las fotos encontraron evidencia de "tortura y asesinatos sistemáticos" por el régimen del presidente sirio Bachar al Asad.

Desde entonces, Human Rights Watch investigó el material y dijo que "confiaban en que las fotografías de Caesar" presentaran una auténtica y condenatoria evidencia de crímenes contra la humanidad en Siria".

En este momento hay acusaciones criminales basadas en los testimonios de Caesar presentados en España, Alemania y Francia, según Stephen Rapp, exembajador de Estados Unidos para crímenes de guerra de la Oficina de Justicia Global Criminal.

Caesar trató de llamar la atención del gobierno de Barack Obama cuando testificó ante el Congreso en el 2014. Ahora está en Washington para reunirse con miembros del Congreso, y de la Casa Blanca, en momentos en que la guerra en Siria entra en su séptimo año y mientras el gobierno de Trump lleva a cabo una revisión de su política hacia ese país de Medio Oriente.

Imagen del 31 de julio del 2014 en la que se ve al desertor sirio "Caesar" (de chaqueta azul) al asistir a una sesión senatorial sobre la tortura en Siria. Allí, muestra las fotos que logró sacar de ese país en la que se muestran los vejámenes en las cárceles del gobierno de Bachar Al Assad. (Crédito: BRENDAN SMIALOWSKI/AFP/Getty Images)

"Estaba horrorizado, estaba aterrado todos los días por el trabajo que estaba haciendo", aseguró. "Miraba las diversas y horrendas maneras en que estos individuos fueron asesinados y torturados hasta la muerte".

"Vimos muchas cosas que se hicieron para que la gente muriera muy lentamente bajo tortura o sufriendo hambre durante largos períodos de tiempo. Estos cuerpos y víctimas provenían de todas estas ramas de inteligencia", añadió.

Caesar dice que se vio a sí mismo tomando fotografías de hasta 50 cuerpos por día, y contó cómo a menudo se imaginaba a sí mismo como uno de ellos. Pero dijo que no podía "aguantar y dejar que esto sucediera", por lo que terminó copiando las fotos en unidades flash, que logró sacar del país.

El régimen sirio ha negado sistemáticamente denuncias de abusos contra los derechos humanos y crímenes de guerra. En una entrevista con la revista Foreign Affairs en el 2015, el presidente al Asad cuestionó la autenticidad de las fotos, diciendo: "Puedes traer fotos de alguien y decir que es una tortura. ¿Quién tomó las fotos? No hay verificación de ninguna de estas pruebas, por lo que son todas las acusaciones sin pruebas".

Rapp le aseguró recientemente a Amanpour que las pruebas contra el régimen de al Asad "son enormes y abrumadoras, mucho más abundantes de las que se tenían, francamente, en Nuremberg, en La Haya, en el tribunal sobre los crímenes en Yugoslavia, el que tuvimos en África y en Sierra Leona con Charles Taylor, o en Arusha, con los juicios por genocidio contra los dirigentes ruandeses".

"Esta es una evidencia muy fuerte que daría mérito un gran juicio, ciertamente, si pudiéramos organizarla a nivel internacional", agregó Rapp.