(CNN Español) - Lo que en febrero pasado era solo una posibilidad, un rumor que no había sido confirmado, ya es un hecho. Este martes se confirmó que la Misión de Estabilización de la ONU en Haití (MINUSTAH, por sus siglas en francés), abandonará ese país el próximo 15 de octubre. Así lo aseguró la jefa de esa misión ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Sandra Honoré.

Según Honoré, nacida en Trinidad y Tobago y jefa de la MINUSTAH desde julio del 2013, la mejoría general de las condiciones del país hace que la presencia de los cascos azules sea innecesaria.

La ONU ordenó desplegar una misión de paz en el país más pobre del hemisferio occidental en febrero del 2004, luego de que estalló un conflicto armado en la ciudad de Gonaïves, que rápidamente se extendió por el resto de la isla.

“Habiendo determinado que la situación en Haití constituía una amenaza para la paz y la seguridad internacionales, el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 1529 (2004), autorizando el despliegue de un Fuerza Multinacional Provisional y declarando la disposición del Consejo para establecer una fuerza de estabilización destinada a apoyar la continuación del proceso político pacífico y constitucional y a mantener un entorno seguro y estable”, se lee en la justificación que la ONU dio entonces.

Pero no era la primera vez que Haití recibía a cascos azules en su territorio. Ya había sucedido en 1993, casi dos años después del golpe de Estado contra Jean-Bertrand Aristide.  La década de los 90 fue una de las más convulsionadas políticamente hablando en este pequeño país caribeño.

La misión de cascos azules de la ONU llegó a Haití en junio del 2004.

Balance agridulce

En febrero pasado, el jefe del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de Naciones Unidas, Hervé Ladsous, aseguró que gracias al trabajo de la MINUSTAH y de la Policía Nacional, además del Consejo Provisional Electoral (CEP, por sus siglas en francés), las últimas elecciones presidenciales de Haití tuvieron “pocos incidentes”.

Para los expertos de la ONU, la situación política y de seguridad en Haití hoy es estable. Pero en la práctica, esa afirmación tiene sus matices.

Según el CEP, el presidente Jovenel Moïse ganó las elecciones con el 55,67% de los votos. Sin embargo, como lo ha reportado CNN en Español en distintas ocasiones, su llegada al cargo se produjo en medio de una gran controversia pues los partidos perdedores no reconocieron los resultados de las elecciones, con el argumento de que hubo fraude, y los comicios fueron anulados en octubre del 2015 y luego aplazados en tres ocasiones, primero por violentas protestas en las calles y luego por el paso del huracán Matthew, en octubre del 2016.

“Creo que cuando miramos la situación actual en este país, comparada con la había hace unos pocos años, podemos decir que hemos avanzado mucho”, dijo Ladsous en febrero pasado. “La seguridad no es perfecta, pero creo que está mucho mejor en este momento”.

Después de 13 años, el balance de la MINUSTAH es agridulce. Aunque la misión se jacta de haber estabilizado la seguridad y fortalecido a la policía nacional, que según Honoré actualmente tiene 14.000 miembros y “ha demostrado capacidad para planear y ejecutar operaciones complejas”, también ha debido hacerle frente a fuertes críticas, sobre todo por su papel tras los desastres naturales que han devastado al país recientemente.

Un niño protesta en contra del hambre en Puerto Príncipe (Haití), tras el devastador terremoto del 2010 que se calcula mató a 220.000 personas y dejó a casi 1 millón de haitianos sin hogar. Hoy, siete años después, el país todavía no se ha recuperado de ese desastre natural. (Crédito: THONY BELIZAIRE/AFP/Getty Images).

El 1 diciembre del 2016, Naciones Unidas reconoció que no hizo lo suficiente para prevenir la expansión de la epidemia de cólera en Haití, que mató a por lo menos 10.000 personas tras el terremoto del 2010.

El primer brote de cólera apareció en octubre de ese año, nueve meses después del terremoto, y obstaculizó los esfuerzos para reconstruir al país. En un año, ya habían muerto 6.600 personas por la enfermedad. Y en abril del 2016, se habían reportado 776.000 casos y 9.137 muertes atribuidas al cólera, desde octubre del 2010.

En julio del 2011, un minucioso informe de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de Estados Unidos señaló que lo más probable es que el cólera haya regresado a Haití, después de 150 años, porque lo llevaron los miembros de las fuerzas de mantenimiento de paz de Nepal que hacían parte del batallón de la ONU que fue desplegado tras el terremoto.

En el 2013, de hecho, un grupo de abogados interpuso una demanda colectiva en una corte federal de Estados Unidos, acusando a las Naciones Unidas de negligencia grave y de falta de ética frente a las víctimas del cólera en Haití en el 2010. Pero dos años después, un juez dictaminó que las víctimas haitianas del brote de cólera del 2010 no pueden demandar a la ONU, dado que esa organización tiene inmunidad legal.

Naciones Unidas ha pedido disculpas por no haber hecho lo suficiente para prevenir la expansión de la epidemia, pero nunca ha reconocido que haya sido el causante de la misma.

A las críticas que se le hacen al trabajo de los cascos azules en Haití se suman, además, las acusaciones de explotación y abuso sexual de menores por parte de soldados del batallón de la ONU, que fueron confirmadas por la misma organización en enero del 2012.

En ese momento, la MINUSTAH aseguró que investigaría las denuncias, pero nunca volvió a hablarse del tema.

Antes de entrar a la sesión del Consejo de Seguridad de este martes en la que se aprobó la salida de los 4.971 militares y policías que hacen parte del batallón de cascos azules, Honoré afirmó que “aún existen desafíos políticos que impiden el progreso uniforme y hacen que el país precise cierto apoyo”, razón por la cual recomendó una misión sucesora, aunque de carácter civil y no militar.

“La Misión se cerrará el 15 de octubre y el Secretario General ha recomendado que haya una misión sucesora que se centre en el estado de derecho y en el acompañamiento de la Policía Nacional Haitiana en materia de derechos humanos y ejercicio de buenos oficios. Creemos que con el gobierno de Haití recientemente instalado y con el progreso del proceso político, la sociedad civil está lista. Además, la ONU permanecerá en Haití como lo ha hecho a lo largo de estos años, con la presencia de sus agencias”, dijo la jefa de la MINUSTAH.