Washington (CNN) – Cuando el presidente de Estados Unidos Donald Trump firmó un decreto promoviendo la libertad de cultos este jueves, destacó a a los militares y sostuvo que a las tropas se les estaba prohibiendo recibir elementos religiosos.

“A la gente se le prohibía entregar o recibir elementos religiosos en un hospital militar, donde nuestros valientes miembros de servicio están siendo tratados y cuando querían esos elementos”, sostuvo el mandatario durante la ceremonia de firma del decreto. "Ellos eran grandes, grandes personas. Estas personas son grandes soldados, querían esos artículos y no podían conseguirlos”, insistió Trump.

Y su comentario dejó varias cejas alzadas en el Pentágono.

Los funcionarios del Pentágono insisten en que no existe ninguna política que prohíba a los miembros de las fuerzas armadas recibir elementos religiosos en las instalaciones militares.

Ahora, los hospitales del Ejército son considerados igual que una base militar. Por lo que las preocupaciones por la seguridad y la privacidad del paciente requieren que cualquier donación de cualquier elemento que provenga de grupos o partes no militares sea revisada y distribuida con los capellanes que supervisan los asuntos religiosos. Además, ningún grupo externo puede entrar en un hospital o en una sala de pacientes sin permiso, según funcionarios de la defensa.

Pero eso no significa que los miembros del servicio no puedan recibir elementos religiosos. De hecho, los oficiales tienen la opción de declarar su culto en sus registros personales, para que los capellanes de esa religión puedan asegurarse de que reciban cualquier artículo o servicio religioso que deseen.

Entonces, ¿a qué se estaba refiriendo Trump con sus comentarios?

La Casa Blanca no respondió inmediatamente a la solicitud para aclarar el asunto. Sin embargo, los funcionarios del Pentágono sostienen que probablemente el presidente se estaba refiriendo a una situación ocurrida hace seis años en el Centro Médico Walter Reed del Ejército en Washington.

“En 2011, se emitió una política local sobre las visitas a pacientes del Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, que fue escrita para prevenir el proselitismo no solicitado de grupos religiosos, incluyendo la distribución de sus artículos religiosos a pacientes que no los habían pedido", señaló el Pentágono en una declaración enviada a CNN.

"Debido a la redacción de esa política, los grupos religiosos interpretaron que se trataba de una prohibición absoluta a las visitas y a la distribución de artículos religiosos", continúa el pronunciamiento. “Posteriormente, la política se reescribió para eliminar la ambigüedad y se estableció que ‘Los pacientes determinan a sus visitantes’”.

Algunos oficiales militares han enfatizado durante los últimos años que las políticas del Departamento de Defensa prohíben el proselitismo en las instalaciones militares.