(CNN Español) - El gobierno de Venezuela destituyó este jueves a la ministra de Salud de ese país, Antonieta Caporale, que solo llevaba cuatro meses en el cargo.

La salida de Caporale del cargo, que fue publicada en la Gaceta Oficial 41.147, se produjo justo tres días después de que el Ministerio del Poder Popular para la Salud publicó un informe epidemiológico que evidenció un aumento de la mortalidad materna e infantil, así como el aumento de casos de malaria, difteria, tuberculosis y tosferina. Se trató de los primeros datos de salud publicados por el Gobierno en casi dos años.

El vicepresidente de Venezuela, Tareck El Aissami, manifestó este jueves en la noche en su cuenta de Twitter que el presidente del país Nicolás Maduro nombró a Luis Salerfi López Chejade licenciado en farmacia y quien fue secretario de Salud del estado Aragua para reemplazar a Caporale y dijo que “le agradeció por su trabajo y compromiso” en el Ministerio.

Caporale, que en su biografía de Twitter se define como una “mujer profundamente CHAVISTA”, se posesionó como ministra de Salud el pasado 4 de enero y antes había sido directora del Hospital Universitario de Caracas. Es médica y está especializada en ginecología.

El boletín epidemiológico del año 2016 publicado esta semana por el Ministerio de Salud muestra que tanto las muertes infantiles y maternas y enfermedades como la malaria, la difteria, la tuberculosis y la tosferina se dispararon en Venezuela durante el año pasado, en medio de la severa crisis que enfrenta por la escasez de medicamentos.

De acuerdo con el informe, hubo 240.613 casos confirmados de malaria en el 2016, un 76% más que en el 2015. Las muertes maternas aumentaron un 66%, llegando a 756. Y el año pasado murieron 11.466 niños en Venezuela, un aumento del 30% frente al 2015.

En cuanto a la difteria, enfermedad que había sido erradicada hace 24 años del país, el reporte epidemiológico mostró que en el 2016 reapareció con 324 casos. En el 2015, ni hubo ningún caso de difteria en Venezuela, según el mismo reporte oficial.

Por su parte, los casos de tuberculosis pasaron de 3.321 a 3.817 del 2015 al 2016; los de tosferina, de 297 a 340, y los del zika se dispararon de 71 a 59.348.

Las enfermedades que mostraron algunas de las mayores reducciones, de acuerdo con el informe epidemiológico, fueron el dengue y el chikunguña. La primera enfermedad pasó de registrar 54.309 casos en el 2015, a 29.150 en el 2016. La segunda, pasó de 16.419 a 3.471 en el mismo periodo de tiempo.

Las cifras oficiales parecen ilustrar el deterioro del sistema de salud venezolano, aquejado por la falta de medicamentos básicos y por la falta de equipos y suministros en la red hospitalaria para tratar incluso las lesiones más simples.

Según estadísticas divulgadas por la Federación Farmacéutica Venezolana, en junio de 2016 el país ya enfrentaba una escasez de más del 80% de los medicamentos que necesitan los médicos.

Más de 13.000 médicos –alrededor del 20% de la mano de obra médica– han dejado el país en los últimos años debido al colapso del sector de la salud, también de acuerdo con la Federación Farmacéutica Venezolana.

Pero además, los pacientes son responsables de cualquier material necesario para tratarlos: agujas, almohadillas de gasa, solución salina. Y a veces, cuando pueden conseguir el dinero para comprar estos artículos, se convierten en objetivos; las habitaciones de hospital no están a salvo de los ladrones que buscan vender medicamentos en el mercado negro, o a otros pacientes desesperados.

Una crisis que se suma a otras crisis

Las cifras de salud sólo representan una de las muchas crisis que vive Venezuela, que alguna vez fue la nación más rica de América Latina y que aún alberga las mayores reservas de petróleo del mundo.

Los ciudadanos del país también sufren una grave escasez de alimentos. Según una firma nacional de encuestas, el promedio de los venezolanos que vive en extrema pobreza el año pasado perdió casi 8 kilos debido a la falta de alimentos y por saltarse comidas.

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Los estantes de los supermercados suelen estar vacíos. La inflación está en aumento –subirá un 720% este año, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional– lo que hace que cualquier alimento que esté disponible sea demasiado caro para muchos.

Y mientras los venezolanos sufren por la escasez, el país, encabezado por el presidente Nicolás Maduro, está cada vez más sumido en el caos político.

Desde que el Tribunal Supremo de Justicia intentó quitarle el poder legislativo a la Asamblea Nacional de mayoría opositora, las protestas se han extendido por todo el país.

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Al menos 38 personas han muerto desde que comenzaron las manifestaciones.