Nota del editor: Esta es una nueva entrega del trabajo sobre Energía Renovable en Guatemala en alianza con el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE). Aquí puedes leer la primera parte: Guatemala le apuesta a la energía limpia.

(CNN Español) - Aunque el uso de energías renovables en Guatemala ha representado beneficios directos como la disminución de tarifas y la recuperación del entorno gracias al uso responsable de los recursos, aún hay condiciones que merecen atención en beneficio de una mejora integral de las comunidades en que se establecen los centros de generación y distribución de energía.

Estos son algunos de los retos:

En la mayoría de las comunidades que rodean los proyectos que generan energía a partir de recursos renovables, aunque estas reciben apoyo social  y energía subsidiada, no existen los programas  gubernamentales sociales necesarios para que las poblaciones puedan migrar desde el uso de servicios como estufas de leña hacia equipos electrodomésticos básicos.

Mientras las empresas de generación energética emprenden programas sociales y ecológicos que benefician a las comunidades adyacentes a sus desarrollos, existen otras industrias que deterioran recursos como los ríos o  generan deforestación.

Este fenómeno de desigualdad en la responsabilidad social empresarial genera confusión en los pobladores, que no tienen claro quién es responsable de los daños que afectan sus recursos.

Por otro lado, aunque los nuevos proyectos de generación energética por fuentes renovables dan beneficio social al generar empleo y mejorar infraestructura pública de manera voluntaria, no es suficiente para considerar las poblaciones como comunidades desarrolladas. Además, debido a la falta de información  y desarrollo de programas sociales por parte de las instituciones públicas, existe la idea errónea de los pobladores de creer que es obligación de las empresas satisfacer todas sus necesidades sociales.

Y aunque con la redistribución de la matriz energética hacia las fuentes renovables se ha registrado una disminución de hasta el 50% en las tarifas y se ha logrado un importante volumen de exportación de energía hacia otros países en Centroamérica, la facturación promedio por hogar por consumo de energía se ha incrementado debido al aumento en la cantidad de electrodomésticos incluso en las familias de nivel socioeconómico bajo.