(CNN Español) – Rebeca Villalobos es la fundadora de la Asociación de Servicios Médicos para el Bien Social (ASEMBIS), una red de 12 clínicas que ofrece atención médica de calidad a muy bajo costo a lo largo y ancho de Costa Rica. La empresa nació en 1991, casi sin recursos económicos, impulsada por la vocación de su fundadora. Hoy atiende a más de 500.000 pacientes al año en 40 especialidades médicas y ya comenzó a trabajar en Nicaragua. Su modelo se basa en el “volumen a bajo costo” y Villalobos lo describe como “replicable en cualquier parte del mundo”.

¿Qué problema detectaste hace 25 años que te impulsó a crear ASEMBIS?

Estuve durante 10 años en una institución que trabajaba para el bien social. Ahí conocí la situación del país en la zona rural, a personas que estaban ciegas por cataratas. Con una cirugía de 45 minutos podían recuperar la vista, pero no lo sabían. No tenían esa información. No tenían los recursos y los servicios de salud estaban saturados. Por otro lado, los que usamos anteojos sabemos que son una necesidad y los anteojos no estaban accesible para las personas en ese momento, hace 25 años en nuestro país, por los precios. Eso me movió a querer poner la salud al alcance de todos, a lograr que el dinero no sea un impedimento, a informar a la gente. De hecho, ASEMBIS inició con campañas tremendas de información y de educación sobre este tema específico de las cataratas.

¿Qué tan difícil fue empezar para ti y cuántas veces escuchaste “no”?

Yo inicié por una pasión tremenda. Lo que encontré en mi etapa trabajando en la zona rural no me dejaba dormir. Era un pensamiento continuo: hay gente ciega, hay gente que nos necesita. Yo tenía esa pasión y tenía doce compañeros, entre ellos oftalmólogos, optometristas, que me decían: “Rebeca, ¿qué vamos a hacer?”. Dejé de trabajar el 14 de agosto de 1991 para esa institución, después de 10 años, y el 9 de setiembre abrimos ASEMBIS. Teníamos unos 500 dólares y con eso alquilamos un local muy pequeño. En ese momento a mí me movía una alegría y un optimismo tan grande por hacer algo, que yo no veía las dificultades. Llegó la hora del pago para mis compañeros y les tuve que decir: “Yo no tengo con qué pagarles, ¿cómo vamos a hacer? Si se quieren ir, esta es la hora”. Y me dicen: “No nos vamos, aquí nos quedamos”. Y se quedaron tres meses sin salario. Algunas personas me dijeron: “Estás loca”. Literalmente. “Se necesita inversión, se necesita…”.

Equipos médicos, especialistas…

Claro. Los médicos que estaban con nosotros que eran dos oftalmólogos, nos prestaban el equipo. El primer día que abrimos no teníamos sillas para sentar a la gente que venía y, como teníamos mucha fe de que iba a llegar gente, fuimos a nuestras casas y nos trajimos las sillas de nuestras casas. Algunos familiares me decían: “Nadie ha surgido ayudando a las personas”. Y hoy me dicen: “Qué equivocados estábamos”. Nadie nos conocía, nadie sabía quién era ASEMBIS. Una agencia de publicidad me dijo: “Te voy a donar el nombre, te voy a donar el logo”. Todo donaciones. Cuando yo llegaba por primera vez a ofrecer nuestros servicios a una escuela para hacer exámenes de la vista gratuitos les pedía por favor que nos dejaran hacérselos. Así fue como iniciamos.

¿Cómo ves el acceso a servicios médicos en Costa Rica?

Tenemos la seguridad social que es una bendición para todos los costarricenses, pero hay deficiencias. Las consultas están saturadas. Las personas no pueden llegar. En este momento, según las últimas estadísticas, hay 68.000 personas esperando por una cirugía.

Son una empresa social. ¿Cuál es el modelo de negocios?

En el primer momento dijimos: esto va a ser una empresa que va ayudar a las personas. El modelo de negocio es el volumen a bajo costo. Desde el primer momento trabajamos con orden, con disciplina, con metas y objetivos claros. Una agencia alemana, la CBM, nos ayudó por tres años y nos dijo: “En tres años ustedes tienen que ser autosustentables”. Empezamos con eso con la venta de anteojos, con la venta de servicios. Y a los tres años nosotros ya fuimos autosustentables. Hoy funcionamos a través de las consultas. Los colegios profesionales y los colegios médicos normalmente vienen y nos dicen que no podemos cobrar los precios que estamos cobrando. Mucho más bajos que ellos.

¿Cuánto más bajos?

Podemos estar en un 50% o mucho más bajo. Entonces nos dicen que es competencia desleal. Pero nosotros hacemos la factura por lo que el colegio dice que hay que cobrar los servicios, 100 dólares, por ejemplo, y le agregamos un descuento de ASEMBIS y queda en 50 dólares.

¿Y cómo logran ser sustentables económicamente?

Reduciendo costos y con volumen. Mientras en una óptica en particular donde cobran precios muy altos se reciben 10 pacientes, aquí recibimos 50, 70, 80 por día, en una sola clínica.

Y 25 años después de su fundación, ¿de cuánto son las ventas de esta empresa?

Ya son 21 millones de dólares al año. Me impresiona mucho cómo hemos crecido. Y reinvertimos ese dinero en crecimiento, en equipo, en ayudas. No solo ayudamos a nuestros pacientes. Tenemos ayudas para nuestros colaboradores y para la comunidad. Damos becas a niños de varias escuelas. Ayudamos a nuestros colaboradores con becas, con pasajes, con medicamentos, con arreglos de su casa. Ahora acabamos de traer una cantidad de equipo para renovar.

¿En este momento cuál es el principal desafío cuando hablas de esa experiencia?

En algunas estadísticas se dice que lo que la gente busca en los centros de salud no es tanto infraestructura, no es tanto equipo, si no ese trato amable, gentil que necesitas en un momento de dolor. Cada día el costarricense se hace más exigente en los servicios de salud. Queremos exceder esas expectativas.

¿Qué te falta por hacer, Rebeca?

En cuanto a ASEMBIS, salir a otros países. Y me encantaría trabajar con niños. Y quiero escribir un libro de esta experiencia maravillosa. Yo creo que hay muchos jóvenes que tienen pasión por muchas cosas y creo que la experiencia les podría servir.

En ese libro vendrá tu historia de vida en la que tú tienes una gran familia que son los pacientes. Pero al mismo tiempo hubo en tu vida, en tu trayectoria de emprendedora, un gran sacrificio personal.

Eso es muy importante decirlo. Y sobre todo decírselo hoy a las mujeres. Ser soltero no es pecado, como digo yo. Yo tuve mis relaciones amorosas, por supuesto, pero yo estaba apasionada con esto. Alguna vez alguno de mis pretendientes me dijo: “Vos ya estás casada, hace mucho tiempo, con este emprendimiento”. Llegó el momento en mi vida en que yo dije: “Dios, ¿quieres que me case, no quieres que me case? Si quieres que me case, bien, porque amo la familia y creo en la familia, si no dame paz en ese tema”. Y me dio una paz tremenda. Aunque la familia es algo absolutamente maravilloso, él me tenía para una misión diferente.

Quiero escribir un libro de esta experiencia maravillosa. Yo creo que hay muchos jóvenes que tienen pasión por muchas cosas y creo que la experiencia les podría servir

Rebeca Villalobos, fundadora de ASEMBIS