(CNN) - Dos años después de decir que se enfrentó a insultos en "casi todos los partidos", Hulk, exdelantero brasileño del Zenit de San Petersburgo, dice que el racismo ya no es un problema en el fútbol ruso.

"Estoy seguro de que ya no existe", le aseguró el brasileño a Amanda Davies de CNN Sport. "No hubo ningún incidente en etapa alguna durante la Copa Confederaciones. Estoy seguro de que no sucederá en la Copa del Mundo".

Cuando se le preguntó si el problema se había resuelto en Rusia, Hulk respondió: "Sí. Creo que sí".

Hulk en sus primeros partidos con el Zenit de San Petersburgo. (Crédito: KIRILL KUDRYAVTSEV/AFP/GettyImages)

El jugador de 30 años, quien se unió al Shanghai SIPG de la Super Liga china por 61 millones de dólares en julio del 2016, ha acusado a los fanáticos contrarios de insultos raciales durante partidos de alto perfil contra el Spartak Moscú y el FC Torpedo Moscú en la temporada 2014-2015.

Ahora bien, sostiene, "no hay nada de qué preocuparse."

"Infortunadamente, he experimentado algunos casos (de racismo) en Rusia, especialmente cuando llegué en mi primer año", dijo Hulk. "Con el tiempo, todo comenzó a mejorar".
"Me estaba acostumbrando al fútbol ruso, los rusos me acogían aún más, así que supongo que un año antes de irme del Zenit esto ya no estaba sucediendo".

"Les lanzaba besos"

André Villas-Boas, entonces técnico del Zenit de San Petersburgo, dijo que los cánticos racistas a los que Hulk fue sometido fueron un "desastre" para la percepción del fútbol ruso en todo el mundo.

Los clubes infractores fueron sancionados por el comité disciplinario de la Unión de Fútbol de Rusia. Al Torpedo de Moscú lo multaron con 300.000 rublos (5.050 dólares) y se le ordenó jugar dos partidos de casa a puerta cerrada.

Aun así, el propio jugador no cree que los aficionados se propusieran ser vengativos. "No pienso que lo hayan hecho por maldad", asegura Hulk. "Creo que también es algo un poco cultural".

En lugar de ello, el máximo goleador de la Liga Premier rusa en la temporada 2014-2015 le baja de tono a los incidentes como un intento de los aficionados para "distraer" a sus adversarios, especialmente a jugadores estrella.

"Les presté mucha atención y me distraje del juego", asegura. "Eso me entristeció".

Un año después de sus cuatro temporadas en San Petersburgo, el brasileño también está dispuesto a perdonar.

"Soy una persona sin rencores", dice Hulk. "Con el tiempo, al suceder varias veces más, empecé a relajarme".

"Cuando los aficionados trataban de cometer actos de racismo o de hacer ruidos de mono, les lanzaba besos. Así fue como les respondí".

Hulk el día de su despedida del Zenit de San Petersburgo en un partido contra el Lokomotiv de Moscú. (Crédito: Epsilon/Getty Images)

Rusia 2018

Sin embargo, continúan ocurriendo incidentes racistas en los partidos de fútbol en el país, aunque se han realizado progresos marginales, según investigadores de Fútbol en Contra del Racismo en Europa (Fare, por sus siglas en inglés) y del centro de información y análisis SOVA de Rusia.

Un informe reciente detalla 89 casos reportados de exhibiciones discriminatorias registradas entre junio del 2016 y mayo del 2017, en comparación con 101 en la temporada 2015-2016 y 92 en la temporada anterior.

Piara Powar, director ejecutivo de Fare, le dijo a CNN en junio que "podría haber incidentes" en la Copa del Mundo, pero predijo que el país "se uniría para ser visto como un buen anfitrión".