(CNN Español) – Antes que al crimen o a la trama misma, Paula Hawkins le apuesta a sus personajes: ellos son el secreto detrás del suspenso y con los que sedujo a millones de lectores. Su thriller La chica del tren, convertido en bestseller, rompió varios récords, se coronó como el libro más vendido en Amazon en 2015, y hasta entró en la lista de lectura del expresidente Barack Obama. Y sí, también tiene una película.

Con su nombre convertido en sinónimo de ventas multimillonarias esta autora vuelve al ruedo con Escrito en el agua. Otra obra en que el corazón del suspenso late al ritmo de quienes la protagonizan. Hawkins estuvo en Colombia presentando el nuevo libro y se sentó a conversar con CNN en Español. En medio de la cautela que la caracteriza –no le gusta que le tomen fotos–, nos reveló cómo se siente frente a los críticos, las claves de un buen libro, por qué no tiene redes sociales, cómo pasó de escribir novelas románticas a textos llenos de misterio y cuál fue la primera autora que la obsesionó. Por supuesto, también nos contó qué piensa de líderes políticos como Donald Trump y Theresa May. Estos fueron los secretos que nos confesó.

Los críticos vs. los bestsellers

Sin dudarlo, Hawkins lo dice de la manera más simple: no es posible mantener a todos los críticos contentos, no siempre es posible conciliar un éxito en ventas con la opinión de ellos. Pero considera que eso no es lo relevante.

“Tienes que enfocarte en las historias que quieres contar y los libros que quieres escribir. Sí, el éxito significa más escrutinio a tu trabajo, más personas te leerán, pero debes mantenerte fiel a las historias que quieres contar”, dijo. ¿Que si se toma en serio la crítica? Por supuesto. Aunque, aclara, eso no es impedimento –ni debería serlo para nadie– para intentar nuevas cosas. “No hay que tener miedo”, añadió.

¿Hay un secreto para escribir bestsellers? No. Pero Hawkins nos dio cuatro consejos claves para escribir una buena novela, independientemente de si se convierte en un éxito en ventas o no.

  1. Lee mucho.
  2. Escribe todos los días. No importa qué, pero escribe algo. Necesitas ejercitar tus músculos de ficción.
  3. Encuentra alguien que lea tu trabajo y te haga comentarios. No tiene que ser todo un grupo de gente, con una sola persona basta, porque es realmente importante entender cómo un lector está respondiendo a tu trabajo. Si esta persona no existe, no creo que puedas avanzar.
  4. Encuentra un personaje en el que creas, que te atraiga y al que encuentres fascinante. Yo siempre empiezo por los personajes, esa es la clave. Encuentras a esta persona y después decides a dónde irás con ellos.

“Twitter me hacía sentir ansiosa”

Hubo un tiempo en que Paula Hawkins tuvo Twitter. Hubo. “Descubrí que me hacía sentir ansiosa, entonces paré. Tal vez vuelva, pero es algo que ocupa gran parte de tu tiempo, de espacio en tu cabeza, entonces no siempre es bueno. Aunque sí extraño hablar sobre libros con la gente en Twitter”, explicó.

Frente al rol de los escritores en la política, como el que ha asumido J.K. Rowling desde esta red social, Hawkins sostuvo que es apropiado. “No creo que todos los autores tengan que exponerse de esa manera, porque atraes mucho odio y trols con los que no tendrías porque lidiar. Y no todo el mundo está dispuesto a eso. Pero si ella o alguien más lo hace y se involucra públicamente con la política, creo que es completamente apropiado”, añadió.

Y hablando de política…

“No soy fan de Donald Trump”, eso fue todo lo que Hawkins nos quiso decir sobre el presidente de Estados Unidos, antes de preguntarse cómo podía decirlo de manera educada. Pero sobre la primera ministra británica Theresa May fue más enfática. Hawkins aseguró que May está cometiendo una serie de errores: “Creo que está apareciendo como una figura malvada. Me sorprendería si permanece en esa posición por mucho tiempo”. En cuanto al Brexit también lo calificó de una equivocación. “Yo voté para quedarme. Durante el referéndum nos dijeron que muchos problemas iban a resolverse si simplemente salíamos de la Unión Europea y no creo que eso sea verdad… Todavía no sabemos cómo va a funcionar, si es que va a funcionar, y qué va a pasar”, explicó. Y resaltó que todo el tema del Brexit generó un ambiente bastante dividido en Gran Bretaña, “lo que obviamente está mal”.

Los trenes y la primera escritora que la obsesionó

Fue Agatha Christie. Los trenes aparecen mucho en su literatura y Paula Hawkins explicó que esas fueron las primeras novelas de crimen que leyó. “Las leí cuando era una niña y las amé. Estuve obsesionada con ellas por un tiempo. Me encanta el misterio de la trama, pero lo que realmente me gustaba era lo que ella hacía con esta gran cantidad de personajes, porque pensabas que todos eran bueno e inocentes y después te dabas cuenta que todos tienen algunos secretos sucios que estaban escondiendo. Creo que hay algo de eso en lo que hago”. Aunque claro, también se declaró una gran fan de Alfred Hitchcock y de la atmósfera de “paranoia y duda que crea”. De él también tomó algo, incluso esa incertidumbre de los personajes sobre si se están volviendo locos –como Rachel en La chica del tren– es algo que intenta replicar.

El desencanto de las novelas románticas

El camino de Hawkins no siempre ha estado marcado por el éxito. Antes de acercarse siquiera, el desencanto aterrizó con cuatro novelas románticas. Lo que le sirvió para saber que ese no era realmente el género que quería explorar. “Las novelas románticas llegaron de una manera muy extraña. Una editorial me pidió que escribiera el primer libro. Lo hice y no le fue ni bien ni mal. Después, me pidieron otro y así terminé escribiendo cuatro. Pero nunca me sentí realmente cómoda con ese género… no son el tipo de historia que yo leo ni que me atraen. Yo seguía moviéndome hacia una sensibilidad más oscura, las historias se volvían más oscuras y cosas terribles seguían y seguían pasándole a mis personajes”, recordó Hawkins. En pocas palabras, su interés seguía buscando un thriller, aunque no estuviera escribiendo uno. Entonces, cuando la cuarta novela fracasó en ventas, ella simplemente decidió: “Tengo el derecho de escribir un thriller apropiadamente”, se dijo a sí misma.

¿Cómo es escribir bajo los reflectores de la fama?

En medio de algunas sonrisas, Hawkins explicó que hay un “extraño tipo de libertad” cuando escribes un libro siendo un autor prácticamente desconocido. “No sabes si alguien alguna vez alguien lo va a leer. Pero cuando tienes lectores, sabes que hay expectativas sobre él, que las personas llegarán a tu libro esperando ciertas cosas”, añadió. Y eso hay que manejarlo con un cierto equilibrio. “No puedes dejar que eso te dicte todo. Cuando estaba trabajando en Escrito en el agua, sabía que el público quería suspenso, giros, asesinatos, intriga. Y les di todo eso. Pero también esperaba poderles dar algo más: una historia más ambiciosa y complicada”, insistió Hawkins.

A la hora de construir esas historias, ¿de algo le sirvieron los años que pasó como periodista? Confesó que sí. “Hay muchas cosas del ejercicio periodístico que obviamente le ayudan a un autor: por la manera en la que escribes tiendes a concentrarte en núcleo del relato y dejas por fuera lo innecesario, te editas a ti mismo, eres organizado, estás acostumbrado a las fechas de entrega”. Y, más allá del hecho mismo de escribir, añadió que para ella hay una práctica de los periodistas que resulta vital cuando se quiere crear un thriller. Se trata de aprender “a observar a las personas todo el tiempo, cuando entrevistas a alguien tienes que descubrir qué no te está diciendo, mientras oyes lo que sí te dice. Siempre estás pensando qué tratan de esconder las personas. Creo que esa habilidad es muy importante”.

Si sólo pudiera escribir una última novela…

Para Hawkins este escenario es imposible. “Tiendo a tener muchas, muchas, ideas que escribo y me demoro años escogiendo cuál voy a contar esta vez. Así que odiaría decir esta es la última novela o la historia final que narraré”. Aunque, unos segundos después, explicó que siempre ha pensado en escribir algún día sobre África, específicamente de Zimbawe, donde creció y pasó su infancia. “Pero no he encontrado el valor o la historia correcta para hacerlo”, añadió.

¿Le da miedo quedarse sin ideas? También. Sin embargo está convencida de que el mundo está lleno de relatos para contar. “Hay inspiración que puedes tomar de muchas partes: de la vida real,, de las noticias, de historias en tu familia, de cosas que otros autores han sugerido”.